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¿Hacia otro 'milagro' japonés?

¿Hacia otro 'milagro' japonés?

Tuvimos el privilegio de residir en Tokio a finales de los 60 del siglo pasado.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
04 de abril 2011 , 12:00 a. m.

Es decir, apreciamos deslumbrados el renacer de las propias cenizas de la gran potencia nipona en lo que ya se calificaba como el 'milagro' japonés.

Hoy, frente a la catástrofe sísmica y a las amenazas nucleares, no dudamos en que la gran nación repetirá su hazaña.

Resulta oportuno recordar las palabras sabias del general Mac Arthur que aun cuando en diferentes circunstancias, ante el desastre atómico de Hiroshima y Nagasaki (6 y 9 de agosto de 1945), se encargaron de impedir la reedición del torpe Tratado de Versalles de 1918 que diera fin, transitoriamente, a la Segunda Guerra Mundial. Un comportamiento ejemplar e histórico de vencedores y de vencidos que no tenía antecedentes por las siguientes razones: 1) un país invadido por primera vez en su historia, y su invasor poseyendo una cultura y una filosofía absolutamente antitéticas; 2) Estados Unidos asumía por primera vez, en carácter de invasor, el control y gobierno directo de una nación; 3) El comunismo y el socialismo convertidos en el sistema político predominante del continente asiático y 4) el imperialismo europeo, decadente y desprestigiado enfrentado a la insurrección nacionalista de la casi totalidad de sus colonias. La historia del Japón impone comparar y delinear lo ordenado por las Cartas Constitucionales de 1899 y 1947, así: 1867-1898; dominio de la oligarquía; 1898-1917; surgimiento de semi-partidos ('centro'), con control sobre los gabinetes; 1918-1931; dominio real del Gobierno de parte de los partidos políticos; 1931-1-945; asalto a consolidación en el poder del clan fascista- militar; 1945; rendición incondicional y subsecuente ocupación de las fuerzas americanas.

De aquí en adelante se puso en marcha ese 'milagro' en todos los ordenes que situara a la patria anterior de los shogunes, samuráis y kamikazos como segunda (hoy tercera) potencia mundial. En síntesis: si se compara la Constitución actual con las anteriores -especialmente con la derogada Constitución Meiji (1899)- puede afirmarse que la Carta promulgada en 1947 determinó una verdadera revolución constitucional. El mecanismo constitucional japonés constituye una rara simbiosis de elementos occidentales y orientales. En teoría sus ideas han sido importadas; pero en su procedimiento y aplicación la influencia de la tradición casuista ha tenido un acento muy marcado. El curso del el tiempo, contrariando los augurios, ha demostrado que sí era viable pese a la hibridez de sus elementos

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