LA CARPA DE LOS SUEÑOS

LA CARPA DE LOS SUEÑOS

De la Carpa Itinerante George Dunning dice que es un proyecto de amor. Observa la maqueta y recuerda a un grupo de niños arrastrándose por debajo de la carpa de un circo para poder ver algo del espectáculo.

26 de junio 1996 , 12:00 a. m.

En los barrios populares la única opción de cultura son los circos de carpa rota -explica Dunning-, la gente tiene que conformarse con eso. No es que a ellos no les interese ver una exposición de pintura, un espectáculo como Barrio Ballet o una buena película, sino que salir de sus barrios y pagar una boleta para entrar al Jorge Isaacs es algo impensable y costoso. No hay una tradición cultural que acerque a los niños a palpar la textura de una escultura o a ver una función de títeres en lugar de tener todo el día un televisor prendido. Cómo demonios va viajar un niño de una escuela de Aguablanca hasta el Museo La Tertulia? La propuesta de Dunning es simple: construir una carpa que pueda ir de barrio en barrio, quedarse por unos días y presentar obras de teatro, música clásica, coros, ballet o mantener y crear exposiciones de artes plásticas.

La carpa puede convertirse en un espacio para que la comunidad desarrolle sus propias expresiones artísticas, un espacio para olvidarse de sus problemas y refrescar el alma, nutrirse de un mundo de fantasía que hace más ligera la dura realidad , dice George mientras introduce el dedo índice en su acuario y uno de los peces juega con él.

Detrás del proyecto hay un equipo que incluye a María Eugenia Castillo, directora de Huella Contemporánea, al publicista Alejandro Rocha, una arquitecta que por ahora prefiere no ser mencionada y a Ramón Reyes, el dueño del Circo Romani. En total 14 personas que junto a Dunning esperan conseguir el apoyo de la Alcaldía, la Gobernación, fundaciones culturales, empresas privadas, particulares...

Para caminar primero hay que aprender a gatear , dice Dunning. Esta es una idea que me ha perseguido por más de 10 años y creo que este es el momento justo para empezar. Hace mucho que Cali dejó de ser una provincia y sus dos millones de habitantes necesitan más opciones. Si se logra poner en marcha el proyecto debe institucionalizarse y tal vez, con el tiempo, haya muchas carpas viajando por todo el Valle, deteniéndose en cada municipio y robándoles cada vez más sonrisas a más niños .

Sería hermoso -continúa Dunning- si a mi casa empezaran a llegar montones de cartas de niños que quieren que la carpa deje de ser un sueño .

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