EL REVOLCÓN LABORAL

EL REVOLCÓN LABORAL

Dentro del revolcón institucional que el presidente César Gaviria le ha prometido al país, la legislación laboral ocupa un lugar importante, no solo por los ajustes que se pueden introducir en una normatividad que está ya caduca, sino por la necesidad de ajustar el factor trabajo al proceso de apertura económica en que se ha embarcado el país. El proyecto de ley presentado por el ejecutivo introduce mejoras sustanciales tanto para trabajadores como empleadores, y por ello ha tenido relativamente pocas modificaciones en los trámites que hasta el momento ha cumplido este proyecto en el Congreso de la República. No obstante los progresos que en materia laboral se contemplan en este proyecto de ley, hay tres materias en las que nada se avanza, a pesar de ser objeto de conflicto y sobre las cuales se tendrá que legislar tarde o temprano. Estas materias son:

03 de enero 1991 , 12:00 a.m.

1. Festivos: Es indispensable que el país reduzca el número de días festivos, máxime cuando la Iglesia fue la primera en levantar el precepto sobre la mayoría de los días que antes eran feriados por conmemoración religiosa y que hoy aparecen como un extraño híbrido en que no se labora. Sobre este aspecto hay iniciativas para ampliar el período de vacaciones y así no afectar los derechos del trabajador.

2. ISS: En el proyecto de ley del ejecutivo se contempla la posibilidad de dejar al trabajador la opción de determinar dónde se invertirán los recursos de sus cesantías. Si se legisla en un asunto tan crucial como este, no se explica cómo no se deja también a opción del trabajador o de la empresa el escoger quién le prestaría los servicios de salud y asistencia médica. Actualmente se presenta la gran dualidad de empresas públicas y privadas que cotizan al ISS pero por otro lado han establecido o pagan servicios médicos paralelos que suplan las deficiencias del ISS, pero duplican los costos.

3. Zonas francas: Colombia ha hecho un gran esfuerzo económico para el establecimiento de zonas francas en algunas ciudades del país, donde se busca atraer empresas dedicadas a la producción de artículos para la exportación. La idea con estas zonas es competir abiertamente con otras regiones del mundo donde operan las llamadas maquiladoras. Aunque en repetidas ocasiones se ha tratado de ajustar la legislación de las zonas francas para hacerlas competitivas internacionalmente, siempre ha quedado por fuera el establecimiento de una normatividad laboral especial que asimile esas zonas a las condiciones de trabajo de sus similares en otras latitudes. Dado ese vacío laboral, las zonas francas han tenido poco éxito y su utilización es más bien comercial que industrial, desvirtuando así el objetivo para el cual se establecieron.

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