SE LE PODRÁ CREER :

SE LE PODRÁ CREER :

22 de julio 2001 , 12:00 a.m.

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En una aburridora ceremonia protocolaria, ayer instaló el presidente Pastrana el último período de sesiones del Congreso y se pronunciaron los discursos de rigor, sin que hubiera mayores sorpresas. Habría que señalar, eso sí, que el cargo de presidente de la Cámara parece traer consigo una alta dosis de cinismo del cual han hecho gala los inmediatos antecesores del nuevo dignatario, el representante antioqueño Guillermo Gaviria.

No sabemos si echarnos a reír o a llorar cuando escuchamos su discurso de posesión, plagado de lugares comunes, politiquero y demagógico. De ahí que sea difícil creerle al representante Gaviria cuando amenaza al Gobierno con que no aceptará ninguna presión a la hora de legislar. O cuando dice que será implacable en el control político al Ejecutivo y en atacar los focos de corrupción, señalando a los responsables y aplicando las medidas correctivas que sean necesarias.

Ese mismo discurso lo hemos oído en el pasado de boca de quienes hoy andan bastante enredados con la Justicia, por cuenta del abuso, el despilfarro y el mal manejo de los bienes públicos. Algo parecido habían dicho en su momento el representante Pomárico y el desfachatado Basilio Villamizar. Ojalá el discurso del nuevo funcionario no sea la crónica anunciada de otra polémica gestión, como las de sus dos antecesores y al fin del período se tenga que tragar sus palabras.

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