OBREGÓN, TURIZO, LOS VALOIS

OBREGÓN, TURIZO, LOS VALOIS

En la exposición de Obregón en el salón de Avianca, oí cuando un bachiller le preguntaba al amigo que tomaba notas Y, qué es la pintura de esta pinta? la respuesta fue contundente: Figurativa . Todo fue anotado en una libreta acuciosamente. No sé cual sería la respuesta correcta según el profesor de la materia. Independiente de todo lo que ha dicho la crítica --recuerdo a Marta Traba que decía que Obregón después de los setenta había descendido en calidad-- la muestra, vista en forma desprevenida, es toda una fiesta visual.

28 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Alguien decía que las barracudas parecían pintadas bajo el agua, no sé que quiso decir, pero el ambiente de la exposición, la belleza que se respiraba, hacía del momento algo único e irrepetible. Eso, sucede si se va con sensibilidad exaltada y melancolía por la perfección perdida. Cada cual vé lo que quiere ver porqué frente a un cuadro ví a una deidad senil, celosa y pendenciera y en otra a un adversario frío y estremecedor! Las explicaciones que me dió un experto no coincidían con mis impresiones por eso decidí seguir mi propia ruta y no escucharme sino a mi mismo en el diálogo que me daban las pinturas. Al abandonar la sala entre resplandores azules, y el murmullo y remolino de voces adolescentes, al querer expresar lo que había visto sólo pude concluir que había tenido un desorden razonado de los sentidos . La ciudad de pronto acumula eventos culturales, por eso me perdí del festival de danza moderna, cosa que he lamentado todo el tiempo.

En otro evento, del cual solo me han llegado los controvertidos ecos, me refiero a Las mujeres mas bellas del mundo una acción de Gustavo Turizo, se me ha hecho llegar el documento explicativo del artista. Hay una lista de mujeres que vistieron como hombres y de hombres que vistieron como mujeres. Se nombran a la Doncella de Orleans Juana de Arco, que fue enjuiciada por vestir con la armadura de guerrero (los cinéfilos recuerdan la Juana interpretada por Ingrid Bergman) y a la monja Alferez , pero se olvidó a la reina Cristina de Suecia, inmortalizada por Greta Garbo en el film sobre esa soberana. Y entre los hombres que se vestían de mujeres faltó Enrique Tercero, Valois rey de Francia durante las guerras religiosas. Enrique era el hijo menor y el pechichón de Catalina de Medicis.

Su hermano Carlos, el culpable de la matanza de San Bartalomé se envenenó accidentalmente cuando empezó a hojear un libro (envenenado en las puntas había que despegar las hojas mojando la mano en la boca, así se introducía el arsénico) que su madre había preparado para su cuñado Enrique de Borbón. Le sucedió que amaba vestirse de mujer, organizar saraos y jugar naipes. Mandó a matar a Enrique de Guisa el jefe católico. Cuando salió a hacer penitencia pública con sayal y ceniza en la cabeza, al comulgar, el sacerdote que le daba la comunión lo asesinó de una puñalada...

Cosas que recordé mientras leía el documento de Turizo, lástima no haber visto el espectáculo que desató tanta controversia.

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