ASESINOS DE GÓMEZ LE ESPERARON 30 MINUTOS

ASESINOS DE GÓMEZ LE ESPERARON 30 MINUTOS

Mientras millones de colombianos eran presas del desconcierto y la indignación y el presidente Ernesto Samper acudía nuevamente al estado de conmoción interior, los servicios de inteligencia del Estado y la Fiscalía indagaban anoche a seis sospechosos de participar en el magnicidio del ex designado y ex candidato presidencial, Alvaro Gómez Hurtado.

03 de noviembre 1995 , 12:00 a.m.

Patrullas de la Policía habían instalado retenes en varios sitios de la ciudad y equipos de detectives de la Policía y el Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía recibían extensas declaraciones de testigos, perfeccionaban retratos hablados e interrogaban sin mayores avances a los arrestados.

Las autoridades habían centrado su atención en un hombre oriundo de Oiba, Santander, de 26 años de edad y 1.70 de estatura, capturado unos instantes después del atentado con un arma recién disparada.

Ni los proyectiles ni el arma parecen corresponder a las utilizadas en el atentado, pero tratamos de establecer qué hacía en la zona y por qué había disparado su arma, pues existe la posibilidad de que los sicarios hayan recibido apoyo en la retirada , explicó una fuente.

Otras averiguaciones se concentraban en cuatro vehículos: un taxi, un Mazda, un Montero y un Renault 9. Uno de esos vehículos está aparentemente adscrito a una entidad oficial , dijo otro investigador que pidió reserva absoluta de su identidad.

La pesadilla que lanzó a cientos de agentes investigadores a las calles de la capital empezó a las 10;27 de la mañana. Sicarios que merodearon durante 30 minutos el parqueadero de la Universidad Sergio Arboleda, en el sector de El Lago, corazón del norte de Bogotá, asesinaron ayer a tiros a Gómez, el hombre que en 1990 lanzó su campaña presidencial bajo el lema para que no maten a la gente .

También resultó muerto su escolta, amigo y asesor jurídico, José Juertas Hastamorir, y heridos una adolescente, una vendedora de obleas y el agente Edgar Ignacio Rueda Jáuregui, escolta asignado a Gómez por la Policía. Resultó ileso el conductor.

El atentado ocurrió cuando Gómez Hurtado salía en un automóvil Mercedes Benz, acompañado de Huertas Hastamorir y de Rueda Jáuregui.

Cuando el conductor maniobró el automóvil para tomar la calle 74, un sicario de aproximadamente 27 años sacó una subametralladora, literalmente le pegó al vidrio de la puerta derecha del Mercedez y descargó una ráfaga que hizo impacto en la humanidad de Gómez.

Los asesinos, dijo un testigo, llegaron hasta predios de la Universidad por lo menos media hora antes del atentado y sí generaron sospecha entre varios comerciantes de la zona.

El testigo dijo que hacia las 9:55 de la mañana observó la presencia de dos jóvenes que deambulaban a lo largo de la calle 74 entre carreras 14 y 15.

Eran dos muchachos de aproximadamente 25 años, morenitos y vestidos con pantalón y chaquetas negros. Me causó curiosidad que se la pasaban de arriba para abajo caminando lentamente y miraban hacia la Universidad Sergio Arboleda. Pensé que se trataba de ladrones y por eso decidí llamar al 112 de la Policía , dijo el testigo. No me quisieron parar bolas .

A ese claustro universitario el ex candidato presidencial había llegado a las 9 de la mañana para atender su compromiso académico de todos los jueves con los estudiantes de sexto semestre de Derecho. Gómez recordaba la Epoca Barroca.

A las 10:15 Gómez terminó de dictar la cátedra y se dirigió a la Rectoría donde habló con el dirigente conservador Gabriel Melo Guevara y el profesor Alfonso Miranda Talero.

Nos dijo que si queríamos nos acercaba a alguna parte, pero que tenía afán porque tenía un almuerzo en La Calera con el notario Orlando García Herreros. Ninguno de los dos aceptó el ofrecimiento porque teníamos nuestros propios carros , dijo el profesor Miranda.

Luego el doctor Gómez se despidió y se dirigió hasta su carro que estaba a la sombra de un árbol, en el parqueadero de la universidad. A los pocos segundos fue la tragedia , expresó Miranda.

Testimonio clave Por su parte, la testigo que le permitió a las autoridades elaborar los retratos hablados de los dos sicarios recordó haber visto a través del vidrio del negocio que administra a un muchacho de unos 26 años.

A ratos se quedaba parado frente al negocio y pensé que estaba esperando a alguien de la universidad. Salí a tomar un poco de sol y lo vi ahí parado.

Iban a ser las 10:30 de la mañana cuando el carro azul salió lentamente del parqueadero para subir a la carrera 11 y le tocó frenar porque el tráfico era pesado. En ese momento el muchacho, que estaba a dos metros de mí, sacó un arma, la pegó al vidrio de la puerta trasera del carro y disparó una ráfaga , reveló la testigo.

Un número indeterminado de transeúntes se tiró al suelo, varios comerciantes corrieron hacia el interior de sus locales y una adolescente de 18 años, que se ganaba la vida vendiendo obleas en la entrada de la Sergio Arboleda, recibió un impacto de bala y se desplomó.

Según un oficial de la Policía Judicial e Investigación (Dijín), el otro sicario entró en acción y disparó al aire tres ráfagas para abrirse camino y junto con su compañero caminaron 40 metros hasta alcanzar la carrera 15 .

A los pocos segundos, el profesor Miranda salió de la universidad y llegó hasta el carro de Gómez. El escolta Huertas estaba muerto y el doctor Gómez estaba prácticamente moribundo.

El conductor emprendió la marcha hacia la Clínica Country, que queda a menos de 10 cuadras del atentado, mientras otras personas auxiliaban a la niña de las obleas , dijo Miranda.

Gómez había recibido tres impactos de bala: uno que atravesó el tórax, el corazón y el pulmón izquierdo, otro en el antebrazo derecho y uno más en el antebrazo izquierdo. Huertas había recibido tres impactos, que le segaron la vida en el acto.

A los pocos minutos llegó la noticia del deceso de Alvaro Gómez y en los alrededores de la Sergio Arboleda todos decían: murió, murió el hombre .

Luego la Policía informó que el agente escolta Edgar Rueda Jáuregui estaba fuera de peligro y se recuperaba el hospital de la Policía.

A su vez, agentes del DAS trasladaron a las instalaciones de la institución al conductor, quien salió ileso del atentado.

Según testigos, los dos sicarios, que huyeron disparando sendas ráfagas al aire, abordaron un campero que se metió en contravía por la 15, dobló por la calle 73 y tomó la Troncal de la Caracas rumbo al Autopista Norte.

Comunicado médico En un escueto comunicado, la Clínica del Country explicó al país las circunstancias en que llegó a ese centro asistencial Alvaro Gómez Hurtado y las causas de su muerte.

Media hora duraron los médicos intentando maniobras para reanimarlo, pero el líder político murió en la sala de cirugía cuando iba a ser sometido a una operación. La bala que le perforó el pulmón fue mortal.

Este es el comunicado expedido por la clínica: La Clínica del Country lamenta comunicar a la opinión pública que a las 10 y 30 de la mañana del día de hoy, (ayer) ingresó al servicio de urgencias el doctor Alvaro Gómez Hurtado en paro cardiorrespiratorio como consecuencia de heridas múltiples causadas por proyectil de arma de fuego.

A pesar de haberse practicado todas las maniobras de reanimación médicas y quirúrgicas, el doctor Gómez falleció a las 11 de la mañana.

Firmado Hernando Ordóñez González, Director médico.

Pasos: 1. Desde las 9:00 de la mañana Alvaro Gómez dictaba clase de Cultura de Colombia a los alumnos de sexto semestre de derecho.

2. A las 10:20 entra a la Sala de profesores, charla unos minutos con Gabriel Melo y Alfonso Miranda, también catedráticos de la universidad.

3. A las 10:25, sube a su carro, un Mercedes Benz azul que estaba en el parqueadero de la universidad, en compañía de su asesor José Huertas, el escolta Edgar Rueda Jauregui y el conductor.

4. A las 10:27 salen lentamente de la universidad cuando son interceptados por dos hombres que disparan ráfagas de ametralladora.

5. El conductor acelera y escapa al ataque. Se dirige a la Clínica del Country al ver a los dos heridos en la parte trasera del automóvil.

6. Los sicarios corren hacia la carrera 15 donde suben a un carro que los aguardaba para emprender la huida.

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