VATICINIOS ECONÓMICOS A TRES BANDAS

VATICINIOS ECONÓMICOS A TRES BANDAS

La economía de Estados Unidos se encuentra en un momento decisivo, pero no resulta claro qué dirección tomará.

23 de julio 2001 , 12:00 a.m.

La economía de Estados Unidos se encuentra en un momento decisivo, pero no resulta claro qué dirección tomará.

Uno de los escenarios prevé que el segundo trimestre será el peor del año (los resultados definitivos se conocerán cuando el gobierno publique las cifras el 27 de julio) y que a partir de ese punto las cosas mejorarán. Llámele a ese escenario, si quiere, Alan Greenspan es un héroe .

Por otro lado, está la posibilidad de que lo peor todavía está por llegar, y la economía sólo está en el primer acto de una recesión. Este podría llamarse los presidentes apellidados Bush tienen muy mala suerte con la economía .

El arte de los pronósticos económicos puede ser complejo o simple. La complejidad no siempre es más exacta, o sea que vayamos por lo simple. Reduzcamos la economía a tres factores: el gasto de los consumidores; las inversiones de las empresas en maquinaria, edificios, PC y software; y la vitalidad del resto del mundo.

El gasto de los consumidores se ha sostenido sorpresivamente bien, sobre todo si se tienen en cuenta las noticias de despidos masivos que han acaparado los titulares, el débil precio de las acciones, el alza sostenida (hasta hace poco) en los precios de la energía y la depresión post Nueva Economía.

Los estadounidenses todavía están comprando muchos autos nuevos. Además, los precios de las viviendas siguen subiendo, lo que compensa el efecto negativo de la caída de las acciones. En el segundo trimestre, la típica casa se vendió por alrededor de un 6% más que durante el mismo período del año 2000.

Pero, como sugirió el miércoles Greenspan, puede que los consumidores de EE.UU. no sigan siendo los salvadores de la economía mundial. Es probable que la tasa de desempleo siga subiendo, incluso si la economía repunta, lo que tendría un impacto sobre los consumidores.

Uno no puede esperar que las empresas de EE.UU. sigan despidiendo gente por mucho más tiempo sin tener un impacto más significativo en el mercado de consumo , dice Arne Sorenson, directora general de finanzas de la cadena hotelera Marriot Corp.

Los incrementos salariales, los bonos de productividad y las opciones de compra de acciones no elevarán los ingresos este año, y puede que los consumidores no sigan pidiendo préstamos para gastar. En la actualidad ya destinan el 14% de sus sueldos para pagar deudas e intereses, más que en ningún otro momento de los últimos 20 años.

Todo esto hace que el keynesianismo accidental del presidente Bush sea especialmente oportuno. Un recorte tributario planeado cuando la economía era excepcionalmente sólida llega cuando ésta pasa por un momento de fragilidad inquietante.

Apostemos, a pesar de todo, a que el gasto de los consumidores caerá en un 60%.

Por otro lado, nos econtramos con que hasta los fabricantes que creen que lo peor ya ha pasado son reacios a incrementar sus gastos de capital. Richard Manoogian, presidente ejecutivo de Masco Corp., fabricante de productos para construcción que factura US$7.000 millones por año, dice que el negocio ha venido mejorando sostenidamente desde abril. De todos modos, la firma, con sede en Michigan, recortó un 30% sus gastos de capital para este año y, a pesar de los signos positivos, no planea incrementarlos para 2002.

El consumo representa las dos terceras partes de la economía estadounidense y la inversión de las empresas, tan sólo un 15%. Pero las alzas y bajas en el gasto en inversión son mucho más pronunciadas y pueden conducir a la economía a una recesión o bien alejarla de ella. Cuando todos los presidentes ejecutivos son cautelosos al mismo tiempo, la economía se resiente.

Todo indica que las probabilidades de que la sequía en las inversiones continúe durante otros seis o nueve meses son del 85%.

Este sería un gran momento para que Japón, Europa o las economías emergentes volviesen a tomar la delantera.

Pero los mercados a los que exporta EE.UU. están empeorando. Japón sigue en pleno estupor económico y Europa ya no alardea de que crecerá este año más que EE.UU. Los pares de Greenspan en Tokio y Francfort no se están moviendo tan rápido como él para favorecer el crecimiento.

Y en medio de todo, aparece Argentina. Es fácil decir que es un problema puntual de un país que no se contagiará a otros. Nadie puede saber a ciencia cierta si la enfermedad argentina es contagiosa, pero no es un buen momento para poner a prueba la economía global. Y el hecho de que EE.UU. pudiese escapar a este problema a fines de los 90, no implica que pueda volver a hacerlo. Las posibilidades de una crisis financiera mundial se mantienen bajas, por suerte. Pero las apuestas indican que existe un 75% de probabilidades de que el mundo siga empeorando antes de empezar a mejorar.

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