LA FELICIDAD DE UNIVALLE

LA FELICIDAD DE UNIVALLE

Faltan tres días para concluir los VII Juegos Nacionales Universitarios y todavía se ven los muchachos felices de intervenir en un certamen que los alejó por algunas horas del diario vivir.

03 de noviembre 1995 , 12:00 a.m.

Los torneos de taekwondo, microfútbol y voleibol se iniciaron con todo su colorido, mientras las piscinas en el Centro Deportivo de la Universidad del Valle, ubicado en Meléndez, espera a los competidores en las pruebas de natación.

Sin duda que las muchachas serán el otro espectáculo que vamos a tener con sus vestidos de baño y cuerpos bien cuidados , dice Néstor Sandoval, quien representó a Univalle en el lanzamiento de jabalina. Lo que digo no es producto de un viejo verde sino de una realidad nacional .

Sin embargo, en esa multitud que todavía compite por una medalla en este certamen en representación de la Universidad del Valle, se encuentra María Carolina Bejarano, quien en 1993 se colgó la medalla de bronce en el mundial de Taekwondo que tuvo como sede a Nueva York, que la llevó a conquistar el Terraco de Bronce , estatuilla que entrega la Junta de Deportes del Valle para aquellos exponentes que se han destacado.

A pesar de los logros alcanzados, María Carolina necesitó seis años para ser conocida más allá del círculo de amigos que tiene en la Universidad del Valle y del barrio en donde vive en Cali.

No soy violenta. Escogí este deporte por la disciplina que le aporta a uno como ser humano , dice.

Debido a sus condiciones humanas fue escogida por Univalle para encender el fuego de las justas. Se le ve risueña. En la facultad de Ingeniería Química se le conoce como felicidad por lo que le aporta al grupo de compañeros. Nunca pierde la dulzura de su carácter y ante los malos momentos siempre piensa que hay que volver a empezar.

La vida es eso. Las peleas aportan muy poco , recalca.

A pesar de tener esa filosofía de vida, esta caleña de 25 años de edad tuvo que luchar bastante, con manos y piernas, durante nueve minutos para conseguir la medalla de bronce que la lanzó al mundo de la fama.

En cada combate, ella sale a arrollar a su rival. Le favorece el tener buen estado físico. Su entrenador, Jorge Luis Avendaño, se siente satisfecho del rendimiento de su alumna.

Uno se sorprende con el rendimiento de Carolina en competencia. Se recupera con gran facilidad de los golpes de sus rivales. Es de aquellas que ablanda y debilita a sus oponentes en los tres asaltos que dura la competencia , expresa Avendaño.

Carolina ataca continuamente y este es un punto a favor pero en contra tiene que le falta más roce internacional. En los momentos adversos su técnico debe hablarle porque es de aquellas personas que necesitan apoyo.

Los padres de Carolina, Santiago y Cecilia, se sorprendieron el día que ella llegó y les dijo que se iba a entrenar taekwondo.

En mi casa no quiero acciones violentas, busque otro deporte , le dijo el papá. Ella no aceptó la sugerencia y siguió asistiendo a los entrenamientos. El taekwondo le abrió las puertas de la Universidad del Valle debido al convenio que existe con Coldeportes-Valle y Univalle.

En el mundo se le considera una de las mejores taekwondistas y sin embargo, en casa, sus padres le repiten cuando va a dejar ese deporte. No queremos que llegue con un brazo o pierna fracturada .

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