ESAS TRANSMISIONES...

ESAS TRANSMISIONES...

Cada vez que hay fútbol hago de mi cuarto un simulacro de lo que será mi féretro: apago la luz, desconecto los teléfonos, me salgo de la vida y quedo frente a la televisión.

22 de julio 2001 , 12:00 a.m.

Cada vez que hay fútbol hago de mi cuarto un simulacro de lo que será mi féretro: apago la luz, desconecto los teléfonos, me salgo de la vida y quedo frente a la televisión.

Libre de las miserias domésticas y laborales, y casi libre de mí mismo, me enfundo en la penumbra del cuarto y le bajo del todo el volumen al televisor. No vaya a ser que en esa neblina, tan parecida a mi tumba, aparezca la voz de William Vinasco, precedida por una cortinilla de salsa, para hacerme creer que estoy muerto, pero en el infierno.

Esa paz la lograba hace algún tiempo. Pero en esta Copa América ni siquiera transmiten fútbol. Solamente un vendaval de cuñas publicitarias que se expanden por la pantalla, se mueven por todos los ángulos y atraviesan la cancha convertidas en muñequitos animados que patrocinan cualquier cosa: una repetición, un tiro de esquina, el estornudo de un árbitro. Dentro de poco los jugadores se lesionarán con el patrocinio de Pintuco y las chicas Aguila ocuparán toda la pantalla mientras pasan el partido en un recuadro lateral y diminuto.

Y lo peor es que uno termina extrañando las cuñas, cuando ve que si no están ellas hay que soportar las lecciones de buen gusto de los locutores y sus gritos patrioteros. O, claro, la humildad de Carlos Antonio Vélez enseñándole fútbol a Bilardo con unas insultantes fichitas de parqués en un tablero.

El buen juego que se ha visto en esta Copa ha sido inversamente proporcional a la forma de transmitirlo. Estamos lejos de hacer lo que hacen en Argentina o España, donde los comentaristas hablan poco, dan la información precisa y la publicidad se muestra con un respeto tan esmerado que dan ganas de obedecerle. Estamos lejos de entender que la depuración, la mesura y el silencio también hacen parte del buen gusto.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.