GRAN TARDE DE DOMÍNGUEZ

GRAN TARDE DE DOMÍNGUEZ

Por desconocer nuestra geografía, como la gran mayoría de los colombianos, no sabía que a Manizales no llega avión grande. Si un toro pierde unos veinte kilos, de la ganadería a la plaza, este cronista debió perder cinco de Bogotá a Manizales, pues si me invade el pánico cuando subo a un jumbo, en un avión para 20 pasajeros me mojé con sudor frío en una parte del cuerpo y con aguas tibias en la otra. Corrida en homenaje a los cien años de la Policía Nacional. Toros de Rocha Hermanos, que si no tuvieron fuerza, sí bravura. Con seis extraordinarias verónicas, rematadas con revolera, para llevar al caballo por delantales, inició Roberto Domínguez su tarde y escuchó las primeras ovaciones. Cuajó tandas por derecha y al natural. Siguió con la mano izquierda llevando al toro a media altura, aguantando, porque el animal, como nuestros Ferrocarriles Nacionales, perdía recorrido en cada viaje. Después de una faena completa, terminó con pases de pecho, rodillas en tierra, entre gritos de tore

03 de enero 1991 , 12:00 a. m.

En su segundo también se hizo ovacionar al torear a la verónica. En la muleta llevó al toro en tandas de derechazos, como a esposa que quiere abandonar a su marido, es decir consintiéndolo mucho. Sonó la música. Pidió que la suspendieran, pero la presidencia se hizo la sorda y entonces el vallisoletano toreó mejor, para merecerla, con pases largos, templados, sobre ambas manos, como Dios hizo a la mayoría de los colombianos: a media altura. Mató de estocada limpia, sin hacer sangrar. Solo le dieron un apéndice, y la escandola. Dos vueltas al ruedo, entre gritos de torero, torero.

Juan Mora toreó profundamente con la capa a Medianoche , lentísimo. En la muleta, tandas de derechazos suaves y templados, entre olés y palmas, para continuar con otras de naturales. Una faena seria, con tranquilidad, como si el toro fuera topo. Pinchazo, se cortó la mano, y luego estocada hasta la bola. Gran ovación y lo obligaron a saludar desde el tercio.

A su segundo, Vanidoso , el cual debió llamarse vacacionista , pues era un toro playero, Mora le hizo un corto tercio de capa. Un excelente par de John Jairo Gómez. Como el toro era parecido a Albeiro Usuriaga, alto y muy cabeceador. Un pinchazo profundo acabó con el animal.

Gitanillo de América comenzó con verónicas, chicuelinas y navarras. Picado el toro, hizo un lucido tercio de banderillas brindadas al público. Faena variada como el clima, pases al natural rematados con afarolados, molinetes tanto de pie como de rodillas en tierra. Pero si este torero fuera director de orquesta, en Manizales se moriría de hambre: el público pidió la música pero no le sonó la flauta. Estocada caída después de tres intentos.

Recibió a su segundo rodillas en tierra y luego cinco verónicas rematadas con revolera. En banderillas colocó dos pares de exposición. Aseguró guardia en esta ciudad, pues brindó a un agente de la Policía, en homenaje a la institución. Inició su faena sentado en el estribo y la plaza completa pidió la música. Ahora sí sonó. Una faena de muchos pases sobre ambas manos, ante un toro como ciertos esposos: bravo pero noble. Pases de pecho, rodillas en tierra, con desplantes, inclusive hasta llegar a morderle el pitón al toro y hacerle el teléfono. El animal sólo abrió la boca cuando Gitanillo le metió una estocada completa. Una oreja. Vuelta al ruedo al toro.

Hoy, tercera corrida, toros de Ernesto Gutiérrez para Emilio Muñoz, Juan Mora y Nelson Segura.

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