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CLINTON PONE EL PESO DE LA AYUDA A MÉXICO EN LA COMUNIDAD FINANCIERA INTERNACIONAL

CLINTON PONE EL PESO DE LA AYUDA A MÉXICO EN LA COMUNIDAD FINANCIERA INTERNACIONAL

Enfrentado a un Congreso intransigente y mercados financieros sobresaltados por el pánico, el presidente Bill Clinton abandonó ayer el plan de ayuda a México, de US$40.000 millones, y extendió una red de seguridad ya existente, pasando así la mayor parte de la carga a las instituciones financieras internacionales. (VER GRAFICA DEL CRUCE PESO MEXICANO-DOLAR)

El nuevo plan _que puso fin a la caída vertiginosa del peso mexicano e impulsó la bolsa y el mercado de deuda de ese país_ consiste en US$20.000 millones del fondo de estabilización cambiaria de EE.UU., US$17.800 millones en préstamos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y US$10.000 millones del Banco Internacional de Pagos de Basilea (BIP), propiedad de los bancos centrales del mundo. Pero no todos estos recursos constituyen dinero nuevo. De estos US$47.800 millones, unos US$21.800 millones ya estaban prometidos con anterioridad por parte de EE.UU. y las instituciones financieras internacionales, con el objeto de atajar la hemorragia financiera de México. Agregar estos fondos nuevos al paquete de ayuda no requerirá la aprobación del Congreso de EE.UU.

Aunque el nuevo paquete parece haber evitado una crisis financiera de mayor amplitud, el trauma sufrido durante cinco semanas por México menoscaba la victoria de Washington. El fracaso del paquete original es un golpe tanto para el secretario del Tesoro, Robert Rubin, quien trabajó sin descanso para convencer al Congreso, como para los nuevos líderes legislativos republicanos, que respaldaron el programa pero no pudieron conseguir suficiente apoyo para lograr la aprobación del programa.

Parece un desastre en términos políticos que finalmente dio lugar a la política correcta , indica Paul Krugman, economista de la Universidad de Stanford.

El tortuoso camino tomado por el plan de rescate para México en las últimas semanas pone de manifiesto los límites del liderazgo del Congreso. Aunque el Partido Republicano ha dominado la agenda política de Washington durante el último mes, sus vacilaciones en torno a México muestran la dificultad del partido para tratar de materias relacionadas con la política exterior y la seguridad nacional. Demuestra la importancia del liderazgo presidencial , afirma el representante David Dreier, republicano de California.

Atmósfera en EE.UU.

Finalmente, el debate también ilustra cuál es la atmósfera en EE.UU. hoy en día: los ciudadanos presionaron a sus legisladores para que se opusieran al paquete de ayuda, visto en términos generales como el rescate de un país extranjero y, de pasada, los intereses financieros de unos pocos en Wall Street.

El nuevo plan para México significa que muchos miembros del Congreso ya no tendrán que escoger entre dos alternativas difíciles: oponerse al rescate y arriesgar una crisis financiera mayor y respaldarlo y ser castigado por los votantes por apoyar un plan impopular. Muchos de los congresistas probablemente recibirán el plan] con agrado , expresa John Glenn, representante por Ohio.

La controversia no ha terminado, incluso si se alivian los problemas financieros de México. Los populistas que ayudaron a enterrar el plan original han cobrado nuevas fuerzas y además están enojados ante el gesto de la Casa Blanca de actuar mediante una orden ejecutiva. La derrota de la propuesta original es una increíble victoria para el nacionalismo económico y para un populismo nuevo y saludable , afirma Patrick Buchanan, columnista conservador y ex candidato a la presidencia. Con respecto al nuevo plan de ayuda, opina que hay un límite a las veces que nos pueden robar .

En vez de la propuesta por US$40.000 millones en garantías de préstamos, el presidente decidió hacer uso de su facultad para acudir al Fondo de Estabilización Cambiaria del Tesoro. Este fondo, cuyos recursos se usan principalmente para estabilizar el dólar en los mercados mundiales, sólo había servido hasta ahora para préstamos a corto plazo; nunca se usó para ayudar a otro país y menos a esta escala. Es justo decir que es algo excepcional , dijo el secretario del Tesoro, Robert Rubin.

Cláusula excepcional Las facultades legales del presidente y del secretario del Tesoro para hacer uso del fondo son amplias y los líderes del Congreso respaldaron el gesto. Pero es posible que un ejercicio tan inusitado de la autoridad ejecutiva se convierta de todos modos en objeto de críticas. Charlas Dallara, ex subsecretario del Tesoro, dijo que en sus 15 años en el Tesoro la institución jamás consideró utilizar el fondo para préstamos a mediano o largo plazo. Ciertamente, es un acto sin precedentes , afirma.

Deberán estar preparados para explicárselo al Congreso . El crédito de US$20.000 millones reemplaza los US$9.000 millones en préstamos a corto plazo ofrecidos anteriormente por EE.UU.

Una parte esencial del paquete es el aumento de los recursos de FMI. Tras acordar la semana pasada el otorgamiento de US$7.800 millones a México _una cifra récord_ el Fondo decidió echar mano a una cláusula excepcional en su carta constitucional y otorgar otros US$10.000 millones en préstamos a México. El FMI espera reunir al menos parte de esta suma adicional acudiendo a los bancos centrales que no pertenecen al BIP. La entidad, con sede en Basilea, ha duplicado su compromiso original de proveer US$5.000 millones. El directorio del FMI debe aprobar hoy la totalidad del paquete del fondo.

Rubin dijo que tanto el crédito de EE.UU. _que podría ser en forma de préstamos o garantías de préstamos_ y los préstamos a cinco años del FMI están sujetos a varias condiciones económicas que no se han dado a conocer. Estas incluyen límites al crédito nacional y al crecimiento de la oferta monetaria, déficit y préstamos externos por parte del sector, así como exigencias de compartir la información y otras medidas cuyo objeto es preservar la independencia del banco central. Otras condiciones discutidas en el Congreso _la inmigración de mexicanos hacia EE.UU., los derechos laborales y varios temas políticos_ no serán incluidas.

México, tal como se había planeado, accederá a reservar en calidad de garantía parte de los recursos generados por la venta de petróleo al Banco de la Reserva Federal de Nueva York.

Decisión extrema El presidente Clinton resolvió encontrar una solución a la crisis durante el fin de semana. Tras 10 días de negociaciones y testimonios, muchos miembros del Partido Demócrata aún se oponían al plan de rescate. Además, los republicanos que sí apoyaban el plan, no estaban dispuestos a quedarse solos si el propio partido del presidente estaba dividido en torno al asunto. El domingo, rodeado de sus asesores en el despacho oval, Clinton llamó por teléfono a los líderes del Congreso. También llamó al ex presidente George Bush y a su hijo, el gobernador de Texas, George W. Bush, para pedir su apoyo en convencer a los congresistas. En esas conversaciones telefónicas del fin de semana, afirman sus asesores, Clinton no mencionó la posibilidad de actuar en forma unilateral. Pero se estaba preparando un proyecto para hacer precisamente eso.

El presidente no olvidó durante todas estas semanas que siempre podía otorgar garantías de préstamos mediante una orden ejecutiva. El sábado, las principales autoridades económicas del gobierno, junto al secretario de Estado, Warren Christopher, y el representante comercial de EE.UU., Mickey Kantor, se reunieron en la Casa Blanca para plantear esta alternativa de forma detallada. En tanto, el subsecretario del Tesoro, Lawrence Summers, voló a Europa para negociar una expansión de la parte del BIP del paquete.

El lunes de noche, el presidente decidió que ya no podía esperar más. Convocó a los líderes del Congreso a una reunión a las 8:45 de la mañana del martes. A esta altura, el congresista Jim Leach, director de la Comisión de Banca de la Cámara, y algunos otros legisladores importantes estaban abiertos a ayudar a México a través de un decreto ejecutivo en lugar de una resolución del Congreso. El lunes por la noche, cuando Bob Dole, presidente del Senado, conducía rumbo a su casa, habló con uno de sus asistentes sobre la reunión de la mañana siguiente en la Casa Blanca.

En la mansión ejecutiva, el secretario de la presidencia, Leon Panetta, se había enterado de que Dole no se opondría a un rescate vía decreto ejecutivo si esa era la única forma de aliviar el pánico. Eso le brindó a la Casa Blanca la confianza necesaria para seguir adelante. Mientras tanto, Summers, de vuelta de las negociaciones del BIP en Europa, inició conversaciones con el FMI sobre la ampliación de su respaldo a México, que se prolongaron durante toda la noche.

Rubin y Panetta, además de los secretarios del Tesoro, se reunieron para comentar un decreto ejecutivo, al que se refirieron como Opción B . Cerca de las 11 de la noche del lunes, varios altos funcionarios llegaron a la Casa Blanca para presentárselo al presidente, que acababa de regresar de una cena de la Asociación Nacional de Gobernadores. Clinton firmó el decreto y, aparentemente, estaba dispuesto a actuar de manera unilateral, incluso antes de enterarse del resultado de las negociaciones de Summers con el FMI.

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