TRIQUI-TRIQUI AL BARCELONA

TRIQUI-TRIQUI AL BARCELONA

No podía ser de otra manera: en noche de halloween, en fiesta de brujas, los diablos arman su jolgorio. Qué aquelarre el que formó el América de Cali, en el Monumental de Guayaquil ante el Barcelona!

01 de noviembre 1995 , 12:00 a.m.

Una fiesta de buen fútbol, goles y temperamento que el equipo de Diego Edison Umaña, montó, especialmente en los primeros 45 minutos, para lograr su paso a la segunda ronda del torneo de la Conmebol al derrotar a los ecuatorianos 2 por 0.

El abracadabra del cuerpo técnico consistió en montar un mediacampo de cinco volantes (tres de marca y dos de ataque) para que en esa zona prepararan el brebaje de toque de bola que liquidara a un Barcelona que sólo tuvo en los cinco primeros minutos del partido en apuros a los americanos. Fue una avalancha amarilla y negra que se fue con todo contra la retaguardia caleña, y que puso en aprietos al guardameta Oscar Córdoba.

Pero el ánimo de los locales se acabó con la primera escaramuza ofensiva seria del América, al minuto diez. Un saque de puerta de Córdoba, de más de 60 metros, en busca de Anthony De Avila, la defensa barcelonista rechaza la bola, pero el rebote quedó en los pies de El Mago Alex Escobar en el filo de las 18, que con el rabillo del ojo vio destapado a Giovanny Hernández, quien avanzó por la banda izquierda y, después de enganchar, sacó un derechazo para el 1-0.

Y hasta ahí le llegó el partido al Barcelona. El América se tomó confianza y se adueñó de la pelota con un endemoniado toque rápido y profundo. Se juntaron La Pelusa Pérez, Escobar, Hernández y De Avila y pusieron el balón chiquitico .

Con ese panorama, el Barcelona se resignó a ver lo que podía conseguir con los tiros libres ejecutados por Guerrero, pues la mayoría de sus intentonas murieron en el sólido bloque defensivo compuesto por Dinas, Bermúdez y Ortegón.

Y apareció la segunda anotación, al minuto 30 de primera fase. La estaca con la que se terminó el juego. Fue una verdadera joya de el diablo mayor que anoche tuvo el cuadro vallecaucano: Giovanny Hernández.

El pelado tomó la esférica en el borde del área de candela local. Enganchó, pasó la pierna sobre la pelota (con esa amague sacó de carrera a su marcador), y con una curva finita, engrasada, lanzada por su botín izquierdo, incrustó la pelota en el ángulo inferior derecho de la cabaña defendida por el portero Ceballos.

Ya el duelo estaba liquidado, al igual de la serie: Barcelona necesitaba anotar cuatro goles para forzar al desempate por los lanzamientos desde el punto penalti. (La semana pasada cayeron en Cali 3 por 1).

Y la fiesta no terminó ahí: hasta Leonel Alvarez se quiso sumar al festejo ofensivo de los escarlatas y seis minutos después, le sirvió un pase profundo a De Avila quien disparó por entre las piernas del Ceballos, pero la pelota con destino de red, fue desviada por la pierna de Tenorio.

La opción más clara de descuento la tuvo el Barcelona al minuto 41 de la etapa inicial. Maziri cruzó a Uquillas en las cinco cincuenta y el arbitro boliviano Pablo Peña no dudó en señalar el punto blanco. Penalti que ejecutó Morales y que Córdoba desvió al tirarse al palo derecho, al adivinar el recorrido de la pelota.

Para el segundo tiempo, América espantó la reacción local, recostándose un poco en su parte posterior y congelando el partido...

El daño ya estaba hecho: los diablos ya le habían dado su triqui-triqui halloween , al Barcelona en la primera fase.

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