AUMENTAN INQUILINOS EN MEDELLÍN

AUMENTAN INQUILINOS EN MEDELLÍN

A pesar de los pronósticos que generalizan el repunte de la actividad económica, las transacciones inmobiliarias en Medellín y el Valle de Aburrá presentaron un decrecimiento de 3,5 por ciento durante el primer semestre de este año comparado con el segundo periodo del 2.000.

21 de julio 2001 , 12:00 a.m.

A pesar de los pronósticos que generalizan el repunte de la actividad económica, las transacciones inmobiliarias en Medellín y el Valle de Aburrá presentaron un decrecimiento de 3,5 por ciento durante el primer semestre de este año comparado con el segundo periodo del 2.000.

El valor del total de las transacciones fue de 769 mil 499 millones de pesos lo que indica una variación negativa de -6,4 por ciento, con respecto al año pasado.

El historial del negocio inmobiliario señala que entre 1992 y 1994 la actividad crecía de manera sostenida y a partir de 1997 se inició el desplome del sector, que tocó fondo en 1999. En el último año se nota la recuperación, pero no es algo que llene de satisfacción a los voceros del gremio.

Así lo precisó Jorge Mario Angel Arbeláez, presidente de la Lonja de Propiedad Raíz de Medellín y Antioquia, quien dijo que no estamos en el último pero sí en el penúltimo escalón .

Con respecto a la venta de vivienda nueva, Angel Arbeláez explicó que el 60 por ciento de los negocios se dieron en proyectos de Vivienda de Interés Social (VIS).

Anotó que tampoco ha habido recuperación en los precios de venta y que la demanda sigue disminuida, a lo que se debe agregar la enorme capacidad instalada de vivienda nueva en la región.

Resaltó que el frenazo a la actividad de los sectores financiero e industrial hacen que la oferta en inmuebles no residenciales también se haya elevado pero sin posibilidad de vender o arrendar a los mismos precios de hace una década.

Arrendamiento se sostiene.

La crisis también afectó la actividad de los arrendamientos en el primer semestre y, en muchos de los casos estudiados por la Lonja, se percibió el sostenimiento de canon de los contratos renovados o la disminución de los montos para conservar a los inquilinos.

Si bien en la década de los 90 venía en crecimiento el número de propietarios de inmuebles residenciales, en el 2000 aumentaron los arrendatarios y ahora la tercera parte del total de familias del Valle de Aburrá vive en casas arrendadas.

Pero no hay buenas noticias para aquellos que no poseen casa, ya que la financiación de vivienda está en su nivel más bajo, a pesar de la leve mejoría en lo corrido de este año.

Para completar el panorama negativo, los subsidios habitacionales para Medellín y el Valle de Aburrá son escasos y no aplican para el precio de la vivienda que se puede construir en esta zona, dijo Angel Arbeláez.

Mientras en Bogotá los subsidios para vivienda de las cajas de compensación pueden llegar a 15 mil por año, en Medellín las cajas solo aportan entre 500 y 800 al año. Los dineros del Inurbe no alcanzan sino para unas 1.600 soluciones de vivienda , explicó Angel Arbeláez.

Puntualizó el dirigente que la recuperación definitiva del sector requiere de la recuperación de la confianza del usuario en el crédito hipotecario, avanzar en las garantías que ofrecerá el Fogafín a las entidades financieras para la cartera de VIS, así como la reglamentación y puesta en marcha de la Titularización y los Bonos Hipotecarios.

NUEVAS REGLAS INMOBILIARIAS.

La Lonja de Propiedad Raíz de Medellín y Antioquia se reportó satisfecha con la recién aprobada Ley de Propiedad Horizontal que está pendiente de la sanción presidencial.

La nueva reglamentación unifica toda la legislación existente sobre el tema, recoge experiencias como la del Eje Cafetero, propone nuevos términos para los copropietarios de las unidades residenciales, define los compromisos del constructor, obliga la creación de fondos de imprevistos en las urbanizaciones, lo que no permite el cobro de cuotas extras, así como la conformación de comités de convivencia, explicó Diego Restrepo, de la Lonja.

La novedad la constituye la reglamentación de la solidaridad entre propietarios e inquilinos, situación en la que estos últimos pueden contraer las deudas morosas de administración en caso de que el dueño de la propiedad no pague. En estos términos, el arrendatario puede hipotecar la vivienda para cobrar la deuda.

Para resolver este y otros casos, inició funciones en Medellín el Centro Nacional de Conciliación, Arbitraje y Amigable Composición, que contará con módicas tarifas para ayudar a solucionar los diferendos que se presenten en el sector inmobiliario.

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