PROTESTAS, VENIAS, BOSTEZOS Y DISCURSOS

PROTESTAS, VENIAS, BOSTEZOS Y DISCURSOS

Al nuevo presidente del Senado de Colombia, el neurocirujano tolimense Carlos García, no le gustan las camisas nuevas porque le pelan el cuello. Por eso hizo lavar esta semana la prenda de color blanco que compró para asumir el cargo.

21 de julio 2001 , 12:00 a.m.

Al nuevo presidente del Senado de Colombia, el neurocirujano tolimense Carlos García, no le gustan las camisas nuevas porque le pelan el cuello. Por eso hizo lavar esta semana la prenda de color blanco que compró para asumir el cargo.

Pero unas cinco horas antes de la posesión se dio cuenta de que el blanco no le lucía con el vestido y la cambió por una azul celeste que tenía en el closet.

Tampoco quiso usar zapatos recién comprados porque temía que algún chirrido rompiera la solemnidad del protocolo. Además, siempre ha sentido que las suelas y el cuero virgen lo hacen caminar raro y le aprietan los dedos.

Tenía previsto asistir a la ceremonia con un traje gris oscuro, pero algunos periodistas solícitos le advirtieron que el tono azul oscuro es el de mejor registro en las cámaras de televisión.

Así que la víspera de convertirse en el tercer tolimense en llegar a la presidencia del Senado, Carlos García, nacido en Icononzo hace 51 años, compró un traje de Hernando Trujillo, hizo que le cogieran el dobladillo y con él llegó ayer al salón elíptico.

El recinto se fue llenando lentamente mientras Carmiña Gallo, respaldada por un coro vestido de negro y púrpura, ensayaba ay mi llanura! y el Himno Nacional.

Andy , un pastor malinés entrenado para detectar explosivos, husmeaba entre las curules. Afuera ya estaban extendidos los 200 metros de alfombra roja, desde la puerta del Palacio de Nariño hasta el portón con aldabones leoninos de color dorado que da a la sala de sesiones.

Dos retablos con las fotos de Luis Eladio Pérez y de Oscar Tulio Lizcano, congresistas secuestrados por las Farc, fueron colocados a los pies del estrado de la presidencia de la corporación.

Los aspirantes a las vicepresidencias de Cámara y Senado revoloteaban tratando de asegurar sus votos.

"No se vayan a achicopalar que yo voy hasta el final", les decía el representante independiente Luis Enrique Salas a dos de sus seguidores. "Si no tiene objeción de conciencia, este es mi voto", le dijo Germán Navas a un colega que se encontró a boca de jarro.

En un extremo, una policía trataba de convencer al senador indígena Jesús Piñacué; de que sacara del salón una pancarta amarilla de letras negras que desplegó minutos mas tarde, durante el discurso del Presidente. Decía: "Pastrana: las guerrillas y las A.U.C. nos están matando. No más glifosato!".

Otros dos congresistas se toparon en el pasillo: " Qué tal lo de Jara?". "Muy Grave. Ese tipo podrá ser todo, menos paramilitar. Lo que quieren es justificar el secuestro".

"Buenas tardes, señor presidente", saludaron por anticipado a Carlos García, que de inmediato entró en un corrillo.

"No me vaya a fallar... no?", gritó otro aspirante a vicepresidencia. A las 3:30 el secretario de la corporación llamó a lista y quince minutos después salió la comisión de protocolo hacia el Palacio de Nariño para acompañar al primer mandatario. Piñacué; alistó su pancarta.

Carmiña Gallo y el coro comenzaron a interpretar La Piragua. Entre las curules algunos congresistas se hablaban al oído. Un hombre que ya se había levantado como un resorte tres veces con la intención de ceder su puesto a una personalidad , por fin tuvo éxito y fue a recostarse contra la pared. Estaba sonriente.

A las 4 hubo revuelo. El presidente Pastrana entró seguido por sus ministros y la cúpula de las Fuerzas Armadas. Piñacué; desplegó su pancarta y la sostuvo en alto durante todo el discurso presidencial, que duró más de una hora.

Los uniformados se sentaron en el lado derecho y los ministros en el izquierdo. Navarro Wolf revisaba unas fotocopias sobre asuntos energéticos. Francisco Rojas Birry, aspirante independiente a la segunda vicepresidencia, también secreteaba.

En los pasillos, los periodistas y algunos invitados y familiares de congresistas seguían las incidencias a través de televisores y pantallas gigantes. La familia del senador Carlos García también tenía previsto acompañarlo.

Para ello, sus dos hijos de, 15 y 16 años, pero con casi dos metros de estatura, debieron acudir días antes a la sastrería Corbata Negra, del barrio La Alhambra, para que les alargaran las mangas a dos vestidos viejos porque en el país no consiguen ropa de su talla.

Hacia las 5:30 terminó de hablar el presidente Pastrana. Algunos jóvenes que se identificaron como activistas del Movimiento Pollítico Juvenil chiflaron e hicieron volar unos cuantos avioncitos de papel sobre el tapete rojo del recinto.

"Ya toy cansao", había dicho minutos antes un hombre con acento costeño mientras el Presidente revelaba alentadores porcentajes de la lucha contra el narcotráfico.

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