LOS ALFILESDE LA DAMA

LOS ALFILESDE LA DAMA

Los dos alfiles del juego ciencia estaban garantizados, pertenecen al tablero inicial. La estrategia implicaba mover las fichas para conseguir mínimo otros dos, así no fueran de las mismas piezas pero que se movieran como tal.

17 de julio 2001 , 12:00 a.m.

Los dos alfiles del juego ciencia estaban garantizados, pertenecen al tablero inicial. La estrategia implicaba mover las fichas para conseguir mínimo otros dos, así no fueran de las mismas piezas pero que se movieran como tal.

Era suficiente para la supervivencia de la dama, jugando en su tablero y de local. Habrá que esperar el resultado en el escenario externo, que para el caso es neutral.

Cuando se me preguntó que opinión tenia sobre un Consejo Superior Universitario, en donde el resultado de una votación para remover al rector por incumplimiento de sus funciones, se empataba a 4 votos, hubiera querido responder que significaba la renuncia de un rector responsable y desprendido, quien debía pensar, no en sí mismo sino en causar el menor daño posible a su universidad.

Fue ejemplo otro en el pasado, cuando por mucho menos perdió gobernabilidad y se retiró, pero ganó en respeto y consideración. No pude entonces responder lo deseado. Dije que en cerca de 25 años de vida académica, nunca había conocido un Consejo Superior tan pusilánime como el que rige hoy Unillanos.

Y no es siquiera por las circunstancias descritas por el adivino columnista Nelson López: concesiones de cafeterías a estudiantes, ansiedad de doctorados honoris causa al sector productivo, egresados que se pellizquen "con una actitud proactiva que coadyuve y que promueva la elección de representantes dignos que no den verguenza", o que el decano dependa directamente de la rectora, y el estudiante a su vez del decano al ser de la misma facultad.

No, no es siquiera por eso. Es porque durante el análisis y valoración de las denuncias guardaron siempre "prudente" silencio, a excepción del decano y ágil escudero, quien se portó a la altura, como el alfil fiel a su dama.

Sólo prometían argumentar al final y así lo hicieron: votaron. Jamás controvirtieron ni las más graves violaciones a las normas, ni la contundencia de las pruebas en la mayoría de los casos de incumplimiento de funciones planteadas. No hay derecho.

*Ingeniero industrial y abogado.

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