Una noche de cazafantasmas

Una noche de cazafantasmas

20 de febrero 2011 , 12:00 a.m.

Medellín. "¿Cómo podemos ayudarte?", grita William Betancur mientras camina por el segundo piso del museo de la Universidad de Antioquia (UdeA), en Medellín. Nadie responde.

Es jueves. Son las 8:30 p.m. A William lo invitaron estudiantes de periodismo que escriben un artículo, para el periódico universitario, sobre el equipo de cazafantasmas de la Funeraria Betancur.

"Sabemos que acá se sienten manifestaciones", cuenta William, el gerente de la funeraria. Con él llegaron a la universidad su hermana Mercedes, que trabaja en la funeraria, y Kelly Rendón, una joven de 19 años, del área de atención al cliente. Esta funeraria es famosa en la ciudad por ofrecer ataúdes con el escudo del equipo de fútbol favorito del difunto y hasta planes para entierros de mascotas. Y, ahora, dice Mercedes, los dolientes han encontrado allí el espacio para hablar con alguien de las cosas anormales que sienten en sus casas. Hasta ahora han recibido 267 'denuncias' sobre apariciones 'extrañas' en casas y edificios de Medellín. Y han comprobado, según William, 27 casos con fotografías de "las manifestaciones". Los testimonios de las personas les han llamado la atención y ahora los empresarios fúnebres dedican unas horas a documentar estos casos. El gerente camina por el museo cargando una cámara fotográfica digital. Les toma fotos a los pasillos, a las esquinas y a las ventanas del museo. "En alguna foto -dice- podrá salir un fantasma que se unirá al censo". Kelly, que camina delante de los dos, lleva una brújula en su mano. Dice que si la aguja empieza a moverse hacia todos lados es porque "hay un fantasma cerca". Pero nada pasa. El tiempo corre y la brújula sigue quieta. William revisa su cámara a ver si ha capturado algo. En una de las imágenes aparece una imagen blanca, justo enfrente del museo. El grupo mira bien y no es nada. Es una fuente que está al frente del edificio, todos descartan que se trate de un fantasma, menos William. Los guardias del museo se acercan. Ya no aguantan más y presionan al equipo de 'cazafantasmas'. Tienen que irse con las manos vacías. William sale y dice que tal vez la foto que tomó se trataba del fantasma de una monja que murió en un incendio. Una estudiante le dice, con tono de burla, que tal vez fue alguien que murió de una sobredosis en el campus. "Nuestro interés no es que la gente crea o no crea en los fantasmas. En esa parte que cada persona piense lo que estime conveniente", señala William, quien sigue dispuesto a buscar pruebas de que los fantasmas existen.

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