'Los mejores roles son los marginales'

'Los mejores roles son los marginales'

Giada Colagrande amó como actor a Willem Dafoe después de verlo interpretar al repulsivo Bobby Peru en el filme Corazón salvaje, de David Lynch. "Desde ese momento, deseé trabajar con él", dice la actriz y cineasta italiana que no solo lo dirige en A Woman, película que se verá en el Festival de Cartagena, sino que es su actual esposa.

20 de febrero 2011 , 12:00 a.m.

"Su belleza como actor consiste en que se involucra de una forma tan completa que su contribución en una película es usualmente mucho mayor de la que puedes esperar de un actor. ¡Su energía puede arrastrar el circo completo!", dice vía mail sobre su marido, uno de los actores más brillantes de nuestro tiempo.

Dafoe vendrá con su esposa al Festival de Cine de Cartagena (FICCI), una ciudad que nunca ha visitado. Colombia, sin embargo, ya es un territorio algo conocido para el actor estadounidense, inolvidable en sus papeles en Platoon, La sombra del vampiro, La última tentación de Cristo o Mississippi en llamas: vino a Bogotá, donde hizo parte del Festival Iberoamericano, de 1996, con The Wooster Group, del cual es cofundador. Esto le respondió Dafoe a EL TIEMPO por email.

¿El cine le deja tiempo para hacer teatro? El año pasado, trabajé en Idiot Savant con Richard Foreman y ahora estoy preparando un espectáculo con Robert Wilson; son dos grandes directores con los cuales siempre había querido trabajar. Amo actuar en teatro pero mis oportunidades son limitadas, dado que soy muy selectivo sobre con quién voy a trabajar. ¿Qué disfruta más: el cine o el teatro? ¿Cuál le exige más? Los dos hacen diferentes cosas por mí. En general, el teatro es para un actor lo que es tocar en un club para un músico, mientras que el cine es como grabar en un estudio. En el escenario, uso completamente mi cuerpo y mi voz, es algo más atlético.

Usted dijo que a veces no investiga sus personajes. ¿Cuándo es necesario? Es instintivo. Me pregunto: '¿Tengo la autoridad para pretender que soy ese tipo?'. Si no, tengo que crear experiencias y aprender cosas que me den la confianza para ser ese hombre. Particularmente, si el personaje tiene una profesión que requiere una habilidad específica, trato de aprenderla; así, mi cuerpo adquiere ese conocimiento. Pero a veces, un vestuario, un peinado, un acento y una manera de moverse o de hablar pueden ser la clave. Para mí, todo esto es algo concreto y práctico, raramente psicológico.

¿Cómo creó sus personajes en los filmes 'Anticristo' y 'La sombra de un vampiro'? Cada película y cada personaje tienen sus propias y únicas exigencias, y aproximaciones. Para la primera, como tuve que conducir escenas en las que necesitaba un entendimiento de un método particular de terapia psiquiátrica, tuve que aplicar los principios básicos de la CBT (Cognitive Behavior Therapy) en las improvisaciones, estudiar con un terapista y sentarme en muchas sesiones. Para La sombra del vampiro, desde el principio, me acerqué al personaje a través de la imitación, básicamente quería copiar la actuación de Max Schreck en Nosferatu.

Muchos de sus personajes son villanos. ¿Qué es lo mejor y lo peor de interpretarlos? Trato de no juzgar un rol como de villano o héroe, pero estoy consciente de cómo una interpretación funciona en una historia. Los personajes más interesantes son, generalmente, los que son marginales de la sociedad, los que no tienen impulsos normales. Ellos retan nuestra forma de vernos a nosotros mismos y al mundo. A menudo sirven como antagonistas y son los más interesantes para mí. Los roles de villanos no me resultan interesantes cuando son solo artefactos para tenderles trampas a los héroes en una historia que tranquiliza al público y que le hace la vida más cómoda.

Los directores con los que ha trabajado rompen límites. ¿Qué lo seduce de ellos? Me gusta la gente que hace películas desde su interior, que trabaja desde una necesidad obsesiva por descifrar misterios personales y que disfruta haciéndolo. Yo creo mejor, pienso mejor y actúo mejor cuando estoy en compañía de gente que, expresando su propia naturaleza, reta el pensamiento y el gusto convencionales. .

País invitado.

Para homenajear a la cinematografía mexicana, el FICCI exhibirá largos y cortometrajes de Guillermo Arriaga (El pozo), Carlos Reygadas (Batalla en el cielo), Nicolás Pereda (del que se ofrece una retrospectiva), Juan Carlos Rulfo (En el hoyo), Carlos Cuarón (The Second Bakery Attack y Una piedra en el camino) y Diego Luna (Abel), entre muchos otros. Se destaca la proyección de la película Revolución, que reúne cortometrajes de diez directores mexicanos, entre los que se encuentran Fernando Eimbcke, Gael García Bernal, Rodrigo García Barcha (colombiano nacionalizado en México) y Rodrigo Plá. Se presenta este viernes, en el Teatro Adolfo Mejía de Cartagena, a las 7 de la noche.

Las 'Gemas' del encuentro.

Una selección de filmes relevantes del último año por los premios que recibieron en los grandes festivales del mundo. Entre ellas, 'Another year', del inglés Mike Leigh; 'Honey', del turco Semih Kaplanoglu; 'El cisne negro', del estadounidense Darren Aronofsky; 'El extraño caso de Angélica', del portugués Manoel de Oliveira; 'Inside Job', del estadounidense Charles Fergurson; 'Misterios de Lisboa', del chileno Raúl Ruiz; 'Of Gods and Men', del francés Xavier Beauvois; 'Poetry' (foto), del coreano Lee Chang- dong, y 'Somewhere', de la estadounidense Sofia Coppola; 'Tambien la lluvia', de la española Icíar Bollaín; 'The Human Resources Manager', del israelí Eran Riklis.

'Colombia al 100%'.

En esta categoría, las películas se disputan el premio Moviecity, que entrega 25 mil dólares. Compiten las ya estrenadas García, de Jorge Luis Rugeles, y La sociedad del semáforo, de Rubén Mendoza, y las inéditas en Colombia Apaporis, de Antonio Dorado; En coma, de Juan David Restrepo; Karen llora en un bus, de Gabriel Rojas; Todos tus muertos, de Carlos Moreno; La vida era en serio, de Mónica Borda; Meandros, de Manuel Ruiz y Héctor Ulloque; Pablo's Hippos (foto), de Antonio Von Hildebrand, y Pequeñas voces, de Jairo Carrillo. Estas tres últimas también concursan en la categoría Documental.

Filmes iberoamericanos, en contienda.

Con la película colombiana Los colores de la montaña (foto), del antioqueño Carlos César Arbeláez, comienza este jueves la Competencia Oficial Iberoamericana, la más importante del Festival de Cartagena. Es una categoría para primeros directores, es decir para aquellos que solo hayan dirigido hasta el momento tres filmes. Concursan cineastas que ya tienen un nombre como el colombiano Carlos Moreno, que presenta Todos tus muertos; la argentina Anahí Berneri (Por tu culpa), los chilenos Pablo Larraín (Post Mortem) y Sebastián Silva (Gatos viejos) y el uruguayo Federico Veiroj (La vida útil). Son 13 producciones. La ganadora recibirá 10 mil dólares.

Colagrande y Dafoe, juntos en dos filmes .

"Aunque tenemos distintos orígenes culturales, esas diferencias me inspiran.

Cuando uno tiene una intimidad con alguien con quien trabaja, todo lo que hace es aportar de una manera más profunda", comenta Willem Dafoe sobre trabajar con Giada Colagrande, su esposa.

Se iniciaron juntos en el cine en 'Before it Had a Name' (2005), dirigida por ella y protagonizada y escrita por ambos. "Fue mi primer filme en inglés y rodado en Estados Unidos, así que Willem fue una ayuda muy valiosa en muchos niveles", agrega la italiana.

Cinco años después, hicieron 'A Woman', dirigida por ella y protagonizada por él

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