CARA Y SELLO

POR HERNAN PEALEZ R. Especial para EL TIEMPO

01 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Pero no. Millos se fue para atrás y ayudó de esa manera a Pareja y Sierra, quienes se encargaron de hilvanar y tocar el balón hasta conseguir un estupendo gol para empatar.

Millos acusa en sus jugadores inseguridad, nerviosismo, inmadurez y no existe ninguna relación entre este plantel y el que en los últimos tres años logró realidades importantes.

Medellín, amén de su fervorosa y colorida hinchada, tuvo en Hernán Torres un responsable grande del resultado, que no lo necesitaba angustiosamente, habida cuenta de la plausible campaña del 90. Pero sus jugadores, bien dotados, fundamentados, con ese trato por el balón tan propio de los jugadores paisas, de siempre, como Mario Agudelo y Turrón Alvarez, se llevaron el empate ante un Millos, cuyo corazón y temple anímico están en duda.

El problema de Millos no da mucha espera. El miércoles con el Cali aclara su futuro y entonces se podrá saber cómo se reconstruirán las líneas para el 91 o si se descubren los mecanismos --no solamente premios en metálico-- para pelear con decoro en los cuadrangulares de final de año.

Medellín más ordenado, vistoso por momentos, mereció el empate puesto que en Millonarios las dudas sobre quién debe ser el conductor del medio campo persisten, sin vislumbrarse una solución. Exorcismo o nuevos jugadores...?

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