LA COCINA EN EL AIRE

LA COCINA EN EL AIRE

He leído tesis, soportado tesis, dirigido tesis. Conozco las caras de los estudiantes cuando vuelven al salón donde los evaluadores tienen lista la nota y durante unos segundos se puede cortar el silencio con un estilete. S

15 de julio 2001 , 12:00 a.m.

He leído tesis, soportado tesis, dirigido tesis. Conozco las caras de los estudiantes cuando vuelven al salón donde los evaluadores tienen lista la nota y durante unos segundos se puede cortar el silencio con un estilete. Sé.

de sus angustias buscando la bibliografía o pasando a limpio cada una de las páginas de los mamotretos que posiblemente nunca volverán a leer.Peor aún: que probablemente nadie leerá.

Al final suelen quedar exhaustos, como los jornaleros después de una dura faena.

Pero lo que nunca me imaginé, era que el caso de una tesis de grado me ocupara como Defensor del lector de un periódico. Acaso las tesis de grado pueden ser noticia?.

Hace poco , dos jurados de un trabajo presentado por una estudiante de arte, me enviaron su protesta por una noticia aparecida en la edición del diario en el Valle.

Los hechos fueron tan sencillos como sorprendentes: una estudiante de arte conoció la cocina de una familia campesina en Montebello. No era una cocina cualquiera. Estaba rodeada de cidra y plátanos y su constructor, el dueño de la humilde vivienda, la había hecho con bahareque, esterilla, boñiga, barro y madera. La estudiante le propuso a sus dueños alquilarla para exponerla en Bellas Artes. Pero surgió un pequeño problema: si sacaban la cocina era posible que se cayera la casa. Un arquitecto estudió entonces la forma para cortarla con una sierra circular y levantarla en vilo con una grúa de brazo. Fue un cuadro surrealista, macondiano dice la nota periodística. Ya lo creo. Cuando leí la información varias figuras se atropellaron en mi mente: el ascenso por la montaña del barco de Fitzcarraldo sobre los hombros de los indígenas en la película de Werner Herzog y el traslado del edificio de Cudecom en Bogotá, transmitido hace años por la televisión.

La noticia era excelente. Pero dónde estaba la tesis? Vino después, cuando la estudiante la presentó a los Jurados que la reprobaron. Entonces empezó la información. Y con la información los juicios de valor.

La redactora centró su información, no tanto en la odisea para trasladar una cocina de un pueblo lejano al salón de una Escuela de Arte, sino en una tesis reprobada. Y ahí fue Troya.

Porque su problema fue mezclar datos con opinión, apreciaciones valorativas con hechos concretos. Pongamos algunos ejemplos.

Apenas en el segundo párrafo, la periodista anunció que la propuesta era bastante original . A lo que los jurados, maestros de arte, contestan en la carta que me envían, que propuestas similares se plantean desde movimientos como el Dadá (a principios del siglo XX), el arte pop y el neorrealismo francés (años 60) y muchos trabajos derivados de estos movimientos presentados en los años 80 y 90, no sólo a nivel mundial sino a nivel nacional .

Más adelante la redactora vuelve a tropezar. Su proceso de producción y tamaño -escribió, refiriéndose a la obra- llamaron la atención y se dió por sentado que el Jurado la iba a aprobar .

Los artistas que evaluaron la tesis arremeten diciéndome que Vale la pena anotar que valorar desde la producción y el tamaño una obra de arte es un criterio muy superficial.... Es desconocer que por difícil o fácil,.

grande o pequeño, un trabajo artístico implica sobre todo unas ideas sobre el mundo .

Finalmente hay otro problema en la redacción de la noticia. Después de contar el zafarrancho que se armó en la Escuela y citar las opiniones de la Decana y uno de los Jurados, la periodista cita la declaración de otro docente de artes, que prefiere mantenerse en el anonimato y que de paso dice que la obra es importante, buena e imponente. Porqué aceptó la periodista una fuente anónima? Acaso la universidad no es un lugar para el debate abierto de las ideas, para el ejercicio inteligente de la contradicción?.

Em conclusión: un tema interesante, con una mezcla indebida de hechos y suposiciones valorativas de la redactora que no se sustentan.

Aunque a estas alturas creo que la verdadera noticia era esa humilde cocina de bahareque, recortada de una casa a punto de venirse al suelo y volando por los aires hasta llegar hasta las circunspectas y rigurosas salas de la.

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