EL COGOBIERNO DE LAS FARC

EL COGOBIERNO DE LAS FARC

Por primera vez en años de confrontación militar, las Farc han hecho una propuesta política: el cogobierno . La idea ha sido inmediata y unánimemente rechazada. Sin embargo, esa reacción debería estar precedida de un debate serio y concreto. Eludirlo es contraproducente. Propongo entonces unos elementos para comprender el alcance del cogobierno.

14 de julio 2001 , 12:00 a.m.

Por primera vez en años de confrontación militar, las Farc han hecho una propuesta política: el cogobierno . La idea ha sido inmediata y unánimemente rechazada. Sin embargo, esa reacción debería estar precedida de un debate serio y concreto. Eludirlo es contraproducente. Propongo entonces unos elementos para comprender el alcance del cogobierno.

La noción de cogobierno power sharing, en clave anglosajona ha cobrado preeminencia en los últimos años como producto de la formulación de soluciones alternativas para situaciones críticas marcadas por guerras civiles encarnizadas, conflictos armados prolongados o enfrentamientos étnicos agudos. El cogobierno implica un ejercicio compartido de poder que intenta resolver la disputa en torno a quien comanda el control supremo de una unidad política dada. Más que dirimir quién ejerce poder sobre quiénes, el cogobierno procura una práctica conjunta de ese poder. Así, se busca acomodar y organizar intereses opuestos e identidades divergentes bajo un marco político común.

El cogobierno se puede establecer desde el exterior o puede ser pactado internamente. La salida gestada por Naciones Unidas para las comunidades greco-chipriotas y turco-chipriotas en Chipre es un ejemplo de lo primero, mientras la Constitución interina de 1993, acordada entre blancos y negros en Sudáfrica, que facilitó la gestión del gobierno de Nelson Mandela es un caso típico de lo segundo. El power sharing puede ser regional o nacional. Es posible instituir un régimen con autonomía especial para una porción del territorio, de tal modo que un grupo minoritario ejerza una amplia gama de funciones en dicho ámbito. También es factible que líderes de las partes confrontadas pasen a ejercitar, mediante un sistema de decisión por consenso, el poder del Estado central.

La experiencia internacional muestra que se necesitan tres condiciones para que funcione el cogobierno: la presencia de un núcleo fuerte de moderados tanto entre los bandos en pugna, como en la sociedad civil, que promueva una coexistencia efectiva; la certeza de que las partes actúan de buena fe a la hora de acordar y practicar un compromiso de power sharing; y la existencia de un acuerdo temporal y acotado que no se dilate en el tiempo ni malgaste la confianza generada. El propósito principal del cogobierno es evitar el despliegue incontrolado de una situación conflictiva, alcanzando un modelo democrático de gestión institucional. El resultado preciso del cogobierno debe ser una mayor y mejor democracia.

En este sentido, la propuesta de las Farc resuelve el estado de violencia en el país?, alude a un mejoramiento real de la democracia colombiana?, pretende una mayor autonomía regional o más poder nacional?, está delimitada en el tiempo, en su naturaleza y en sus componentes?, cuáles y cuántos son los moderados que apuntan al power sharing?, son capaces los colombianos de establecer su propia fórmula de cogobierno? Estas y varias otras preguntas deberían responderse en una controversia plural y rigurosa sobre el tema.

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