EL OLVIDO, SEPULTA LA HISTORIA GUAYUPE

EL OLVIDO, SEPULTA LA HISTORIA GUAYUPE

Un día del mes de julio, hace seis años, cuando una cuadrilla de hombres de piel resquebrajada y armados con picas y palas, rompían las calles para construir la red de aguas negras de la inspección de Puerto Santander (Fuentedeoro) brotaron piezas de barro con figuras humanas y de animales.

13 de julio 1996 , 12:00 a.m.

El rumor se extendió por el pueblo hasta llegar al profesor Gustavo Alfonso, quien en poco tiempo conformó una legión de informantes con los estudiantes de la escuela quienes se encargaron de dar la alarma cuando los hombres de los turbantes rojos realizaban otro hallazgo.

Al grupo se integró Gerardo Jiménez Ruiz, quien al lado del profesor soportó las broma de los que no podían creer que estaban parados en un cementerio indígena. La población recuerda la algarabía que con un fémur de una vaca que realizaron algunos de los habitantes para burlarse de los defensores de las reliquias.

La inspección de Puerto Santander (Fuentedeoro) está ubicada a dos horas de Villavicencio, por la carretera que de Granada conduce al municipio de Puerto Lleras, sur del Meta.

Hoy, cuando el profesor dicta clases en una escuela de otra población y la familia Jiménez Ruiz se cansó de esperar la protección de los hallazgos, las 15 vasijas y los trozos de cerámicas que fueron rescatados están almacenados al lado de bultos de cemento, palas, tarros de pintura y andamios.

Ni el esfuerzo de Carmen Ruiz por salvar estas piezas arqueológicas ha sido suficiente. A ella la población le reconoce la ayuda que prestó para rescatar las reliquias.

Doña Carmen cuenta que cuando desenterraban una vasija que amenazaba con desmoronarse, tomó el cubrelecho de su cama para mantener compacta la pieza arqueológica que tenía finamente moldeados el rostro de un niño, sus miembros y genitales.

Ahora, esta urna funeraria, sólo exhibe una parte de la fisonomía de un pequeño indígena Guayupe, del que ya no existen ni los rastros de los restos óseos que estaban depositados en la vasija.

Son varios siglos de la historia del Meta que están abandonados por las entidades encargadas de preservar el patrimonio cultural del país, representado en las urnas funerarias de la cultura precolombina Guayupe.

Tesoro que dos años antes de su rescate según la profesora Aurora Villalba, con la complacencia de la población, fue profanado por una motoniveladora que realizó el mantenimiento de la carretera Granada-San José (Guaviare) y que a su paso dejó sólo destrucción.

Así, en la memoria de la población podría quedar el recuerdo de que alguna vez se encontraron muchas joyas arqueológicas y que al igual que el alcantarillado, que no funciona, pero que permitió el hallazgo, alegró por corto tiempo la vida de las familias de Puerto Santander.

También quedaría la ilusión de tener el primer museo arqueológico del departamento del Meta ubicado en un lote que la comunidad asignó y el archivo fotográfico de la Cámara de Comercio de Villavicencio.

Quienes fueron los Guayupes? La etnia Guayupe perteneció a la familia Arawk y habitó hasta la época de la conquista del continente americano el piedemonte comprendido entre los ríos Upía y Guayabero.

El investigador Oscar Pabón Monroy dijo que las primeras historias sobre el paso de los conquistadores por la región registran la presencia de poblaciones aborígenes de costumbres agrícolas en este territorio, que al poco tiempo se extinguió.

La principal riqueza arqueológica que se ha rescatado de esa cultura son las urnas funerarias que moldearon, tallaron y pintaron para depositar los restos cremados de sus muertos.

La variada riqueza de formas globulares y rectangulares y estilos de decoración trazos geométricos con pintura, aplicaciones antropomorfas y zoomorfas e incisión permiten deducir, según Pabón Monroy, el alto grado de desarrollo alfarero que alcanzó la cultura Guayupe.

Las cerámicas afloraron a los 40 centímetros de profundidad en diferentes sitios de la localidad, que hace cerca de 400 años poblaba esta etnia de los Arawk.

Por tradición oral dijo, se conoce que de tiempo atrás y en diferentes lugares de influencia del río Ariari, durante labores agrícolas y en actividades de la construcción se han encontrado vestigios arqueológicos .

El investigador contó además que el bibliotecario del municipio de Fuentedeoro, Henry Llanos, cambió dos ollas de barro que compró en las artesanías por dos vasijas precolombinas halladas en la inspección de Puerto Limón (Fuentedeoro) y que estaban siendo utilizadas para la preparación de alimentos.

Estos recipientes con restos óseos humanos de la época y material lítico (hachas de piedra) reposan en la biblioteca pública de la localidad.

Estudios arqueológicos de la zona, a partir del carbono 14 (C14), establecieron fechas de ocupación humana en el piedemonte.

Por ejemplo, en Puerto Caldas (Granada) se dató presencia del hombre 760 años antes de Cristo; Raudal I, río Guayabero (La Macarena), 270 años después de Cristo; Granada, 810 años después de Cristo; Río Acacías (Acacías), 1370 años después de Cristo, y Caño Iriqué, Puerto Santander (Fuentedeoro), 1630 años después de Cristo.

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.