Las nostalgias del coliseo El Campín

Las nostalgias del coliseo El Campín

Antes de que se construyera el coliseo cubierto El Campín los bogotanos sólo recuerdan un potrero inmenso en el que se disputaban el triunfo jóvenes deportistas.

22 de enero 2011 , 12:00 a.m.

Décadas después una estructura -que muchos asemejaban a un ovni- 'aterrizó' para quedarse y se convirtió no sólo en un templo deportivo sino en un lugar en el que varias generaciones hicieron largas filas para disfrutar de conciertos, shows y espectáculos.

Desde 1968, cuando comenzó su construcción, se erigió como uno de los escenarios bajo techo más grandes de la ciudad en el que podían caber hasta 14.000 personas, aunque al comienzo se pensó en construir allí una piscina. Su diseño fue tan innovador que en 1974, dos años después de su inauguración, fue Premio Nacional de Ingeniería, según lo consigna el libro Historia de los parques bogotanos, de César A. Prieto.

Al comienzo, su movimiento era muy deportivo. "De niño mi papá me llevaba y había juegos de baloncesto y otros deportes, pero como aquí no los apoyan todo se fue deteriorando. Que lo tumben y hagan algo moderno y limpio", dijo Alfredo Sánchez. Aunque el lugar no se construyó para ser un espacio de conciertos, pues muchos le criticaron su acústica, no hay generación que no se acuerde cómo se gozaron las presentaciones que allí dieron lugar.

Para la muestra está la presentación de Miami Sound Machine, en 1986. "Yo estaba soltera. La pasé buenísimo. Fue un espectáculo inolvidable", dijo Claudia Hernández. También hay quienes recuerdan el de Miguel Mateos, en 1989, cuando abrió su presentación con Sombra en la pared, o cuando los irreverentes Toreros Muertos cantaron sus canciones más polémicas. Recientemente, los aficionados al rock vieron a grupos de la talla de MotorHead o Heaven and Hell, este último en 2009, un año antes de que el legendario vocalista Ronnie James Dio muriera.

Pero no sólo los artistas hicieron vibrar el recinto con aplausos. También hubo espectáculos, como Holi day on ice, que ponían en escena a artistas internacionales que se elevaban por los aires en medio de luces y sonidos majestuosos; los 'Trotamundos de Harlem', que impactaron pasándose la pelota de colores por todo su cuerpo o los trucos de mago David Copperfield. Qué decir de los circos internacionales que levantaban sus inmensas carpas a sus alrededores. En este lugar ha cabido de todo. De hecho, por años el recinto fue utilizado por grupos religiosos que congregaban a miles de personas en torno a sus creencias. Pero, sin duda, quienes más tienen gratos recuerdos sobre el lugar son los directivos y promotores de deportes como hockey sobre hielo y el patinaje artístico. Ricardo Suárez, presidente de la Comisión Nacional de Hockey, dijo que en este lugar hubo un importante proceso de entrenamiento, que incluso logró sacar como campeones al equipo de Colombia, en 1986, en categoría D. "Cuando lo prestaban era muy valioso para el hockey y el patinaje artístico, pero luego su propósito deportivo terminó y allí hacían eventos religiosos y musicales que nada tenían que ver con lo deportivo". Hoy, sumido en el olvido, el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) aclara que, aunque no es un hecho demoler el Coliseo y sólo es una de las opciones, el objetivo es convertirlo en el escenario multipropósito que tanto requiere Bogotá.

ENTREVISTA.

CELIO NIEVES PRESIDENT DEL CONCEJO Razones para demoler el sitio ¿Por qué demoler el coliseo? Porque estuvo casi 16 años en manos privadas y sin mantenimiento riguroso y ha entrado en una etapa de deterioro.

¿Pero se puede reforzar? Sí, pero tendrían que construirse nuevas áreas y perdería capacidad de espectadores. Bajaría de 12.500 a unos 8.000. Y Bogotá necesita un escenario para 25 mil.

¿Pero hay polémica por el tema de conservación? No estamos en contra de la historia, pero consideramos que la ciudad sí requiere un área y un espacio mucho más moderno, agradable, que se ponga a tono con los palacios de los deportes de las principales ciudades del mundo. Bogotá tiene más de 7 millones y medio de habitantes.

ALBERTO ESCOVAR HISTORIADOS Y ARQUITECTO Motivos para no tumbar el edificio ¿Por qué no está de acuerdo con la demolición? Porque es un edificio emblemático, referente de Bogotá (por lo extraño), lo construyó el más importante ingeniero que tuvo Colombia en la segunda mitad del siglo XX y es patrimonio, aunque así no esté declarado.

Pero dicen que cuesta más reforzar que tumbar...

No. El refuerzo estructural de una edificación cuesta un 60 por ciento menos que hacerla nueva. Hay muchas opciones para conservar la infraestructura e, incluso, aunque le hagan reformas.

Dicen que se debe demoler por deterioro, baja capacidad y desactualización...

Si fuera así, se tendrían que tumbar muchos edificios, hasta el Capitolio, y todos los que se hicieron antes de 1998.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.