¿Por qué el TLC volvió a quedar de último en la cola?

¿Por qué el TLC volvió a quedar de último en la cola?

Usted se la pasa entre Washington, Punta del Este y Bangladesh. De vez en cuando, es prudente que nos acepte una entrevista, para darse un bañito de popularidad en su patria...

17 de enero 2011 , 12:00 a.m.

¡Claro que sí! Aunque, créame, yo todos los días leo la prensa colombiana. Sé exactamente todo lo que aquí ocurre. Uno, de Colombia nunca se desvincula.

¿Será por eso que lo he visto muy activo en el desastre del invierno colombiano? Deme su balance de la situación...

No me imaginé que esto fuera tan grande. Aunque es justo decir que ha sido un año de inundaciones en todas partes: Venezuela, Brasil, Pakistán, Argentina...

Pero me he puesto a las órdenes del Presidente de Colombia. El 65 por ciento del problema está en la Costa, una zona donde durante tantos años se han postergado los problemas. Ahora, con el invierno, se volvieron impostergables. ¿Cómo puede el BID ayudar en la inmediatez de la tragedia, pero además comprometiéndose con las obras civiles necesarias para amainar los estragos de futuros inviernos? Hay que dragar los caños, reforzar los diques...

Con todo el conocimiento técnico que tiene el Banco y, naturalmente, con su capacidad de financiación, estamos dispuestos a apoyar al gobierno de Colombia. Veo al presidente Santos consciente de que esta es una gran oportunidad para reconstruir mejor lo que había antes del invierno. Y ese debe ser el enfoque de las obras que se postergaron en el pasado. Por ejemplo, pensar en tener una hidrovía por el río Magdalena...

¡Cuidado! Eso se lo escuché a Andrés Uriel Gallego, cuando comenzó su Ministerio hace ocho años, y mire en lo que vamos...

Hay un tema de manejo de cuencas, de poblaciones enteras que viven sobre los márgenes de los ríos que va a tocar reubicar. Algo del dragado se hizo en Bocas de Ceniza, pero desde luego falta mucho. Colombia tiene una gran vocación exportadora, por ejemplo de carbón -que tiene el interior del país- que saldría mucho más barato mover por medio del río. En la coyuntura actual, cuando tenemos a Asia demandando millones de alimentos todos los días, eso abre la oportunidad para que Colombia pueda exportar muchísimo de su producción agrícola, que en el pasado por diversas razones no se pudo hacer.

Hay muchos temas que hay que revaluar en Colombia, como pensar en una gran agroindustria. ¿Cómo ve al país en la coyuntura latinoamericana? ¿Estamos peor o mejor que la media? Yo, adonde voy, no oigo sino buenas perspectivas de Colombia, donde todo el mundo está poniendo su atención. Es un país grande en población, que en la medida en que tenga una creciente clase media va a ofrecer un mercado de tamaño importante.

¿Esa atención de afuera sobre Colombia es pasajera o tiende a ser duradera? Durante años, sobre todo por los problemas de seguridad, se espantó mucha gente que nunca pensó en Colombia. Hoy eso ha cambiado. Y en ese contexto, Colombia está muy bien. Lo que sí le puedo decir es que nos falta es mejorar nuestro propio nivel de ambición como colombianos. Cuando uno se pasea por América Latina, se encuentra en Brasil, en Chile, en el mismo Perú, con países que tienen una vocación de crecer y una capacidad empleada en hacer mucho más.

En Colombia tenemos empresas muy buenas que solo funcionan en el interior del país, pero muy pocas empresas buenas que se hayan expandido fuera. Uno de los sitios para hacerlo es en EE. UU. Volver a encontrar una crisis como esa nos demorará otros 50 años. Con una buena gestión de los empresarios colombianos podrían encontrarse excelentes oportunidades para invertir en EE. UU.

Y a propósito de EE. UU, ¿cómo van transcurriendo las relaciones? Otra vez colocaron el TLC con Colombia al final de la lista. El ex presidente Bush le puso todo su empeño a esa aprobación, pero parece que todo se estancó bajo el gobierno de Obama...

La coyuntura en la que se dio la elección del presidente Obama fue toda de cara a sus problemas internos económicos. La reforma de la salud, que había tratado de hacer durante años el Partido Demócrata, se chupó todas las energías del Gobierno al comienzo. En el tema de política exterior, los temas del Medio Oriente se han vuelto más complejos y han obligado a EE.UU. a enfocarse más en ellos. Por eso, parecería como si Colombia no estuviera en el radar.

Pues la verdad es que no parece estarlo...

Sí lo está. La diferencia de lo que veo entre lo que pasa hoy y lo que pasaba cuando yo llegué de embajador a Washington es que antes nadie sabía nada de Colombia. Hoy, todo el mundo sabe y tiene opiniones, buenas y malas. Pocos países logran lo que logró Colombia en este lapso. No es común encontrar el tipo de transformación que se dio en este país. Y tanto demócratas como republicanos consideran la mejoría de Colombia como una victoria de la política norteamericana.

¿Y cómo explica entonces la nueva postergación del TLC, para darle prioridad a Corea? Lo que se ha visto de cara al TLC no tiene nada que ver con la política externa de EE. UU. y todo que ver, en cambio, con la base de los demócratas, que tiene que ver con los sindicatos. Eso nadie lo entiende, porque es absurdo. ¿Por qué no son capaces de aprobar el TLC? Pero, según una encuesta de The Wall Street Journal, el 52 por ciento de los norteamericanos no cree ya en el libre comercio. Ya no hay casi cosas producidas en EE. UU. En servicios, la parte más importante de la economía norteamericana, ya tienen competencia del Asia y de la India.

¿Me está diciendo que la opinión norteamericana ha creado una conciencia contra el libre comercio? Sí. Eso ha influido en demorar su aprobación. Pero es el momento de mirar al vecindario. El éxito de la política externa y hasta económica de Colombia está ahí.

¿Entonces le parece bien la amistad surgida entre el presidente Santos y su nuevo mejor amigo? El Presidente ha hecho lo que tenía que hacer. Abrir un espacio para encontrar una mejor relación con el presidente Chávez. Eso es fundamental por los temas comerciales. Colombia no puede tener conflicto con un país como Venezuela, porque es muy complejo para nosotros. Este es un país que se está haciendo respetar mucho más y eso se le debe a las transformaciones que hizo el presidente Uribe.

Pero aquí puede crearse un problemita con EE. UU: el nuevo Congreso, de creciente republicanismo, le está exigiendo a Obama que sea más estricto con Chávez. Y mientras tanto, nosotros nos acercamos más...

Todo el mundo entiende que Colombia tiene múltiples frentes que atender. Pero, además de Venezuela, un vecino con el que por lógica hay que tener una buena relación, hay que mirar al Asia y empezar a mirar al África. Brasil lo ha hecho de manera muy exitosa. Hay países africanos creciendo a unas tasas muy interesantes. Allí también hay una oportunidad interesante para Colombia. Me ha alegrado mucho verlo paseando por Cartagena. Me decía que hacía cinco años no venía y que está sorprendido de ver cómo se ha internacionalizado su turismo... Sí. Veo a gente de muchas partes de Latinoamérica, venezolanos, brasileños, mexicanos, que no venían acá. Pero, sobre todo, muchos europeos y gringos.

Esta ciudad tiene una magia única. Pero me parece muy costosa...

Ese es indudablemente un problema de Cartagena. Se ha vuelto una ciudad tremendamente costosa. A propósito, ¿cuánto tiempo le queda al frente del BID? Acabo de empezar mi segundo período, que es de cinco años.

¿Y se va a quedar todos los cinco? Claro. Esta es la década de América Latina. Y la manera de sacar el mejor provecho consiste en meterse de lleno en los temas de educación, tecnología, cambio climático, en los que estamos muy comprometidos. Le pregunto si se va a quedar los cinco años, porque hay sectores del país que no han abandonado la idea de que usted vuelva algún día a Colombia, su país, como candidato presidencial...

Nunca he tenido esa idea. Pero acépteme que el presidente Uribe sí llegó a proponérselo formalmente, porque yo sé que así fue... El ex presidente sí lo sugería en las formas que él utiliza: hombre, aquí hablan muy bien de usted... Y cosas como esas. Pero nada más. Él sabe que quiero terminar una buen gestión en el BID. Tengo gran gratitud con él y creo que fue un magnífico Presidente. Ahora hay que darle un compás de espera al presidente Santos, que ha empezado muy bien.

Pero así sea dentro de cinco años, la candidatura, ¿sí o no? Nunca he pensado en ser candidato.

¿Pero el futuro está abierto? La vida da muchas vueltas, pero por lo pronto estoy muy satisfecho con el cargo que estoy desempeñando

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