CINCO BOYACENSES HECHOS A PURO PULSO

CINCO BOYACENSES HECHOS A PURO PULSO

Me atrevo a decir que en el país hay más boyacenses exitosos que paisas; lo que pasa es que estos últimos son más bulliciosos. Los boyacenses, en cambio, son más callados y no les gusta mostrarse, por eso es que muchas veces no se sabe de sus ejecutorias y realizaciones .

14 de junio 1996 , 12:00 a. m.

El periodista duitamense Hollman Morales, autor del libro A puro pulso , también sostiene que en Boyacá hay muchos millonarios de ruana y alpargatas, a quienes simplemente no les interesa mostrar lo que tienen.

A puro pulso , el tercer libro más vendido en la pasada Feria Internacional del Libro, después de los Best Seller de Gabriel García Márquez y Germán Castro Caycedo, es la historia de nueve colombianos que decidieron trabajar hasta catorce y dieciséis horas diarias, comer frugalmente, vivir en humildes habitaciones, abstenerse de cualquier distracción y gasto suntuario, con el fin de poder ahorrar capital suficiente para independizarse .

Entre esos nueve colombianos, hoy grandes empresarios, cinco son boyacenses. Morales explica que fue coincidencial que hubieran aparecido cinco paisanos en el libro. Hice una lista, adelanté los contactos, acordé las citas y solo en las entrevistas me enteré que eran boyacenses , anotó.

Los empresarios boyacenses destacados en el libro son Gumercindo Gómez Caro, oriundo de Ramiriquí y propietario de Colchones Eldorado; José Eduardo Hernández, de La Uvita, fundador de Radio Taxi Aeropuerto S.A y otras empresas afines; Jesús Guerrero Hernández, de Jenesano, propietario de Servientrega; Carlos Julio Vargas, de Zetaquira, fundador de Carrocerías El Sol y los hermanos Hugo y José Sáenz H, de Moniquirá, promotores del Grupo Sáenz Hurtado.

Boyacense de pura cepa Hollman Morales, el periodista autor de A puro pulso , nació en Duitama en 1955. Estudio en diferentes colegios de Boyacá y otros departamentos, aunque asegura que no era que fuera malo para el estudio sino que se aburría.

Hizo tres veces el quinto de primaria, uno de ellos en el Colegio Nuestra Señora del Pilar, de que recuerda con especial cariño a la profesora Pilar Mancipe de Jiménez. Después se fue a estudiar al colegio Rufino Cuervo, de Chocontá.

También estuvo en el Colegio Simón Bolívar, de Ubaté; en la Escuela Vocacional Agrícola, de Toca y en el Seminario de Duitama, en donde hizo el cuarto, quinto y sexto de bachillerato.

Después, en Bogotá, se hizo amigo de periodistas y escritores como León de Greiff; Diego Montaña Cuéllar, Eduardo Caballero Calderón y Jorge Rojas. Fueron ellos quienes los ayudaron y lo impulsaron a viajar a La Habana, en donde estudio filología y se especializó en Literatura latinoamericana.

A su regreso al país se vinculó a la revista Cromos, como redactor de la sección de farándula. Posteriormente fue el director de la sección cultural de la revista Cromos durante siete años y de allí pasó a coordinar la Gaceta Dominical, del diario El País de Cali. En la actualidad, Morales colabora con la revista Semana, Diners, Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República y, eventualmente, con El Mundo al Vuelo de Avianca, Aló, Gerencia de Viajes, Positiva, y los semanarios Lecturas Dominicales, de El Tiempo, e Imaginario.

En los próximos días saldrá a circulación la segunda edición de A puro pulso y Morales espera comenzar a escribir en los próximos días A puro pulso II , para el que adelanta los contactos necesarios.

El éxito de este libro me satisface grandemente, al igual que me satisfizo haber fundado el periódico Dinámica Juvenil, del Colegio Seminario de Duitama,. en el que logramos trabajos periodísticos de mucha repercusión .

Morales considera que el desarrollo de Boyacá se ha visto frenado especialmente debido a la corrupción o a la negligencia de la clase política, lo que se puede demostrar por la gran cantidad de concejales, alcaldes, diputados o parlamentarios que tienen deudas pendientes con la justicia. Esa situación se refleja muy bien con la problemática por la que atraviesa Acerías Paz del Río y por los inconvenientes y des aceleración del desarrollo industrial y en la agricultura , agrega.

Los destacados JOSE EDUARDO HERNANDEZ Siendo chofer de taxi, solicitó señal del Ministerio de Comunicaciones. Dos años después se la adjudicaron. Instaló la antena en el solar de la casa de la mamá. Hoy tienen 22 mil automotores afiliados a su empresa, diez mil de los cuales reciben el servicio de radioteléfono, del famoso 2111111. También fundó otras empresas afines.

Nació en La Uvita, al norte de Boyacá, de una familia medianamente acomodada, dedicada al comercio, la ganadería y la agricultura. Tenía once años de edad cuando murió su padre y como todos eran tradicionalistas y religiosos, decidieron mandarlo al seminario de Chita, también en Boyacá, para que se formara como sacerdote. El, séptimo dendro de la escala de diez hermanos, tres hombres y siete mujeres, no tenía vocación para renunciar a las tentaciones de la carne ni para hacer votos de pobreza y obediencia. Tenía en mente ser industrial. Una hermana lo llevó y matriculó en el Colegio Industrial Rafael Reyes, en Duitama, pero finalmente terminó bachillerato en Boavita, cerca a La Uvita.

Con ciento cincuenta mil pesos nació en 1983 Radio Taxi Aeropuerto Ltda. Muchos en su familia sentenciaron que José Eduardo andaba loco. Con muchos inconvenientes, el negocio de los taxis con radioteléfono arrancó.

En Colombia solo hay tres ensambladoras de autos, que no logran abastecer la demanda. Radio Taxi Aeropuerto S.A. llegó a acaparar noventa y cinco por ciento de la producción nacional. En 1992 había cuatro mil vehículos afiliados y existían posibilidades de aumentar.

El éxito continuó con la apertura de oficinas en Cali, Barranquilla y Medellín; También con la creación de una oficina de seguros, de las empresas Taxis Libres y Corpotaxis, D.C,, una empresa de bipers y la empresa Caravaneros de Colombia, para el transporte de mercancía.

El próximo proyecto es hacer un gran centro comercial, en la avenida las Américas con carrera 50, en una área de 50 mil metros cuadrados, para que todas las empresas de taxis se ubiquen en un solo sitio...

JESUS GUERRERO HERNANDEZ Con 31 años de edad, es uno de los fundadores de Servientrega, empresa de mensajería que creo hace 14 años y hoy es la número uno en el sector. Dispone de 450 vehículos y más de 610 canales de distribución. Su primer negocio fue vender cilantro en el mercado de su pueblo.

Cuando cumplió los 11 años, Jesús Guerrero decidió que debía tener dinero propio, ser independiente. Entonces le dijo a su papá que le regalara un pedacito de tierra para sembrar cilantro. Así fue. Se le dedicó con toda la fuerza que ambición da, lo sembró personalmente, lo cuidó como a sus ojos, le echó el agua necesaria, lo hurgó para detectar cualquier tipo de parásito que pudiera echarlo a perder, lo vio crecer con orgullo, expectativa y emoción. Cuando estuvo a punto, él mismo hizo la cosecha, formó los atados y se fue a la plaza de mercado; con un costal demarcó sus límites y se dedicó a venderlo al menudeo, regateando con las señoras. Después negoció con conejos.

En 1982 nació Servientrega. En el primer mes la facturación fue de doce mil pesos y los gastos de ocho mil. Para expandirse buscó a conocidos y familiares que vivieran en otras ciudades a quienes les encargaban las nuevas gerencias la actual sede principal de Servientrega queda en la Avenida Calle 6a Número 13 11, tiene 4.500 metros cuadrados y 250 lineas telefónicas, cuenta además con seiscientas diez oficinas, entre propias y concesiones, en trescientas cincuenta ciudades de todo el país. En Bogotá solamente hay cincuenta y dos propias y 67 CRES, centros de recepción satélites, que funcionan en almacenes de cadena, droguerías o agencias de viaje.

Cuando empecé, escribí en un mapa lo que sería mi misión. Consigné que para 1990 tendría 150 vehículos, tres aviones, 500 colaboradores y 300 oficinas en todo el país. Todo eso se me cumplió en gran medida . En 1995 poseía 450 carros, había abierto 610 oficinas y dependían de la organización 5.600 empleados directos en toda Colombia.

Carlos Julio Vargas Curso algunos años de bachillerato en un colegio de orientación agrícola, tuvo una miscelánea en un pueblo, esquivó la violencia y creó la fábrica de carrocerías El Sol, de buses, camiones y busetas, que ha crecido en 36 años. Hizo los buses de dos pisos en Colombia y trabaja aún en la manera de simplificare el transporte en el país.

Nació en Zetaquira y en Miraflores hizo su primaria, en condiciones de pobreza brava. Para bandearme, dejaba que algunos compañeros copiaran de mí las tareas, a cambio de que me gastaran las onces durante el recreo; por lo general me daban mogollas, recuerda Ya volantón, como dicen en Boyacá, es decir, con capacidad para volar solo, abandonó el colegio por carencia de dinero. Consiguió algunos pequeños créditos y montó un negocito en Zetaquira, donde vendía alambre, puntillas y cosas así. Más tarde debió huir hacia Bogotá, como consecuencia de la violencia política.

Unos años después regresó a Zetaquira y le dio la ventolera por hacer él mismo una carrocería de buseta, para unos señores que lo conocían y confiaron en su capacidad. En el patio de su casa, en 1960, la terminó. En ese mismo lugar hizo su primera carrocería tipo estacas. Después se trasladó a Miraflores en donde continúo con un negocio que cada día prometía más.

En 1961 participó en el Salón del Automóvil de Sogamoso, donde obtuvo el premio al mejor expositor de Carrocerías. Luego estuvo en una Feria de Villavicencio en donde consiguió otro trofeo. Eso lo entusiasmo y resolvió trasladarse a Bogotá.

Durante todos estos años su empresa ha construido cientos de carrocerías. Fue el inventor e innovador con la creación de buses especiales para la aerolíneas Aces. Fue el primero en el mundo en construir unidades médicas móviles, de dos pisos. Continúa fabricando carrocerías de estacas, remolques, furgones y ambulancias.

Hugo y José Sáenz Hurtado.

Campesinos de Moniquirá, fueron empleados de algunas firmas hasta cuando se les presentó la oportunidad de comprar una pequeña maquina matrizadora para hacer copias de estereotipias para los periódicos, que sería el comienzo de lo que hoy es el Grupo Sáenz Hurtado, con siete consolidadas empresas directas y cuatro indirectas, entre las cuales figuran OP Gráficas Ltda, Fielpal, Papeles y Equipos Ltda, Retrolacer y Cía, Editolacer y Cía, Acabados Gráficos Ltda, El Sello Editorial Ltda y Optima Ltda.

Nosotros conocimos la pobreza en algunas cosas, jamás tuvimos excesos, pero teníamos el campo abierto, una finca pequeña y yo creo que eso es lo que le genera a uno un ambiente extrovertido; nuestro hogar estaba constituido por una pareja que amaba la vida, se respetaba mutuamente y lo construyeron en virtud a sus creencias y costumbres. Sentían mucho amor por sacarnos a todos adelante, con el compromiso fundamental, la razón de todo ser humano, su hogar , dice José Sáenz, con quien el periodista Morales hizo la entrevista.

En 1969 un panadero amigo había comprado una máquina offset, litográfica, pero le quedó grande el negocio y se la vendió a los hermanos Sáenz. Con esa máquina entraron a la litografía.

En 1972 José y Hugo ya eran importadores de sus propios equipos y de los mejores papeles esmaltados. En 1974 adquirieron los talleres de Lito Colombia, en 1976 los talleres de Cromos Editores y en 1978 fundaron Papales y Equipos Ltda, que habría de especializarse en el suministro de materias primas básicas para el sector. En 1975 fundaron la Asociación Colombiana de las Industrias Gráficas, Andigraf, que logró contener el exceso de los precios de las materias primas, durante la mayor escasez de papel que se recuerde.

Después, fueron ellos quienes trajeron al país los equipos más avanzados, los escáneres con rayos láser para hacer la separación de color, y fundaron Retrolacer y Cía. En 1983 adquirieron la planta y los equipos de Voluntad Editores y crearon Editolaser y Cía Ltda. ampliado la cobertura del mercado.

GUMERCINDO GOMEZ CARO Siete meses antes de nacer, su padre fue asesinado. Su mamá, analfabeta y pobre, tuvo que ver por él. Sin embargo, desde muy niño se puso a trabajar. Fue ayudante de panadería, carpintería, tapicería, aprendió a hacer colchones y desarrolló esta profesión hasta crear Colchones Eldorado, actualmente líder en el ramo a nivel nacional.

...Ahí desperté al mundo, al lado de mi viejita ignorante, que le tocaba bandearse la vida en el campo. Conseguía finquitas, criaba gallinas, vendía huevos, de la pasaba de Ciénaga a Ramiriquí y las veredas de los alrededores haciendo pequeños negocios y cositas, !mi pobre madre , los dos solos. Así empezó mi vida, que fue supremamente hermosa. Viví esos años, de juventud entre el aire puro, el amanecer limpio, rodeado de naturaleza fragante y frondosa, con buena comida, nutritiva, variada, y con los años tuve el afecto de tres tíos que eran como potentados locales, quienes me empezaron a proteger y a querer mucho , relata don Gumercindo.

Sobre primera visita a Tunja, por allá en 1946, el propietario de Colchones Eldorado dice... las mujeres llevan faldas largas, casi todo el mundo se conoce y saluda, los políticos se reúnen en la Plaza de Bolívar y los campesinos se echan la bendición a la hora del ángelus, son devotos de la Virgen de Chiquinquirá y de la Virgen del Carmen, y van a misa todos los domingos. Lo mejor para un boyacense es ser empleado del gobierno departamental, en lo que sea. ser miembro de la burocracia local le da importancia, así se quede ahí toda la vida y después pase una vejez apretada por depender de una pensión miserable .

En Bogotá. Le dio por aprender pintar muebles, oficio que lo mantenía muy sucio, porque los pintores siempre andan untados de laca, de tapón, de muchos productos. Hasta que empezó a ver que el tapicero llegaba elegante, bien vestido, peinado, de corbata, zapatos lustrados, pendía su saco de una puntilla, se ponía el overol, trabajaba, cuando terminaba se lavaba las manos, se quitaba el overol, tomaba su saco y se iba impecable a casa, como había llegado. Empezó a mirar a los tapiceros con admiración sacra Se sentaba en los momentos libres a mirar lo que hacían, como cortaban la tela, ponían los resortes, le echaban paja de relleno, cubrían el mueble. Hasta que consiguió hacerse tapicero, por una razón tan simple como que le gustaba vestir bien, llevar camisas McGregor, sentirse persona decente, así tuviera que ser tapicero, reemplazar a un pintor que faltaba al trabajo, seguir cargando madera, ser todero.

Después se independizó y comenzó haciendo él solo un colchoncito a la semana. Ahora genera 150 empleos directos e indirectamente más de 600. Está produciendo 150 colchones diarios, es decir 4.500 al mes. Empezó de arrimado en el taller de muebles de un amigo, hoy tiene cuarenta sucursales salpicadas por toda la geografía nacional.

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