Entre selva y playas de ensueño

Entre selva y playas de ensueño

Para EL TIEMPO El descubrimiento del Caribe chocoano empieza en Turbo (Antioquia), un pueblo ribereño de agitado comercio e intensa vida nocturna, a una hora en carro del aeropuerto de Carepa. Allí se encuentra la terminal marítima El Waffe, que no sólo es el punto de salida de productos como bananos, dulces, calzado y cerámicas, sino también de los turistas que inician el recorrido por el Atrato.

16 de enero 2011 , 12:00 a.m.

Durante un poco más de una hora navegan por la desembocadura de este río, que es uno de los más caudalosos del continente americano: se calcula que con el agua que arroja al Caribe se podrían llenar todos los embalses del país en 11 días, 14 horas y 44 minutos.

Cuando la embarcación arriba finalmente a aguas saladas, aparece en el horizonte una cordillera formada por un sistema de serranías bajas, que no superan los 1.400 metros. Esto hace que en el litoral se formen grandes acantilados y suelos marinos duros, que dan vida a miles de especies y que producen olas cortas y empinadas, que hacen saltar las naves. Es aquí donde se valora la recomendación de los lugareños de viajar en la parte de atrás de las lanchas, comúnmente llamadas pangas. La travesía marítima (algo más de dos horas) permite observar caseríos que se levantan a orillas del Golfo de Urabá, como Titumate, una pequeña aldea de pescadores, y San Francisco, donde es posible alojarse en una reserva ecológica a espaldas del río Ciego, que sirve de hábitat a monos aulladores. Desde allí puede hacer una caminata de 35 minutos o un recorrido en lancha de 10 minutos para llegar a Triganá, bahía que se caracteriza por sus bellas playas y cascadas. Le sigue Acandí, el lugar donde desovan, entre febrero y julio, las tortugas Canaa, de dos metros y medio de ancho por metro y medio de largo. La siguiente escala es Capurganá, el corregimiento más turístico en esta región. Allí, además de soberbios paisajes naturales, que incluyen grandes franjas de playas blancas, bañadas por aguas verdes y azules, hay buenos hoteles, discotecas cerca de la playa y restaurantes de cocina internacional y típica.

Finalmente, después de 15 minutos en lancha, se llega a Sapzurro, una bahía en el extremo norte del Golfo de Urabá, donde la selva húmeda del Chocó se precipita sobre el mar Caribe, formando un mosaico de paisajes que van desde bosques húmedos, ríos y quebradas hasta acantilados, bancos de coral y playas de arena fina y blanca. Este, el último poblado colombiano en plena frontera con Panamá, ha podido mantener su aspecto rural, con playas solitarias, senderos ecológicos poco transitados y típica cocina de mar. A falta de grandes hoteles, el turista se puede alojar en cabañas familiares, en las zonas de camping o en las casas de los pobladores.

Desde la cima de sus montañas se aprecia una increíble panorámica de la bahía, llena de modernos veleros provenientes principalmente de Europa y América del Sur, que hacen una escala antes de partir a otros destinos caribeños.

¿Cómo llegar? Dos rutas para viajar a Sapzurro A Capurganá se puede llegar por vía aérea desde Medellín y de allí se puede realizar un recorrido marítimo de 15 minutos hasta la bahía de Sapzurro. También se puede llegar al aeropuerto de Carepa, realizar un recorrido terrestre hasta Turbo y de allí un recorrido de tres horas por el Golfo de Urabá. Los tiquetes se deben comprar el día anterior, lo más temprano que se pueda, para salir en las primeras embarcaciones. .

Tips para viajeros Alojamiento y alimentación En Sapzurro se puede alojar en camping o en cabañas familiares. Puede realizar viajes cortos en panga o caminatas por los bosques húmedos del Darién. No olvide llevar linterna, agua y repelente para insectos. La especialidad culinaria de la zona es el pargo rojo y la mejor alternativa es el patacón con caracol en La Miel.

Cinco planes para pasarlo 'de película' La cascada La Diana, a 10 minutos de Sapzurro, por el sendero que conduce a Capurganá.

Cabo Tiburón, un lugar fantástico para 'caretear'.

El corregimiento La Miel, el primer poblado del lado panameño de la frontera.

Para llegar a él se atraviesa una pequeña colina con 180 escalones en Colombia y 238 en Panamá. Su playa de arena blanca, sus aguas de color verde aguamarina y sus suaves marejadas son perfectas para nadar, bucear y otros deportes náuticos. También es posible hacer excursiones hasta El Aguacate, Playa Soledad o el Archipiélago de San Blas, en Panamá, para tener un contacto cercano con las tradiciones ancestrales del pueblo amerindio de los kunas.

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