Un verdadero 'héroe nacional'

Un verdadero 'héroe nacional'

Fue construido en 1957 y entró en operación dos años después. Durante más de 50 años su estructura ha soportado, sin exageraciones, la economía del país.

15 de enero 2011 , 12:00 a.m.

Si algo grave le llegara a pasar a sus viejos cimientos, Colombia quedaría incomunicada y prácticamente aislada del comercio mundial. Centenas de pesadas tractomulas y camiones lo cruzan a diario. Por allí se mueve gran parte de la carga o del 95 por ciento de las mercancías que llegan y salen por el puerto de Buenaventura. También el transporte de pasajeros y el turismo que van hacia el Eje Cafetero, el Valle del Cauca y el sur del país.

Hablamos del puente de Cajamarca, esa colosal estructura amarilla que une al centro con el occidente del país y que por sus servicios prestados debería ser 'jubilado' y declarado monumento nacional. Sin embargo, el viejo puente se niega a dejar de trabajar. Y mejor aún, aguanta con resignación los constantes remiendos que obligan a que el transporte de carga y pasajeros deba esperar media hora para poder cruzar.

¿Y si los cimientos del puente se negaran a seguir firmes en sus bases? Gravísimo. En marzo del 2008, el Invías anunció que se construiría un nuevo puente que estaría al lado izquierdo de la actual estructura en el sentido Ibagué-Cajamarca. Pero todo indica que al viejo puente le tocará seguir trabajando por muchotiempo más, pues de las obras que se dijo empezarían en el 2009 no hay ni rastro. Por este viaducto pasan diariamente, en promedio, cinco mil vehículos, la mayoría de carga (57 por ciento); automóviles (32 por ciento) y de pasajeros (11 por ciento). Fuimos parte de la oleada de viajeros que se dirigió al Eje Cafetero y el Valle del Cauca. Un delicioso paseo para los turistas y mucho más para quienes somos oriundos de esta parte del país y que llevamos años recorriendo esta carretera. No es nuevo para nosotros. Hace 20 años viajar entre Buga y Bogotá nos tomaba 12 horas. En este viaje invertimos 11 horas, tres de ellas al paso de las tractomulas y maravillados de ver las acrobacias que hacen sus conductores para meter sus remolques en esas cerradas curvas. Otra hora entre Ibagué y la nueva doble calzada. Y otras cuatro entre Melgar y Bogotá. No obstante, nos deleitamos en la larga espera de media hora en el puente de Cajamarca con el café que venden a la orilla de la carretera, pero nos cayó muy mal otra espera en la larga fila de tres kilómetros para pagar el peaje.

Ahí es cuando varios conductores nos preguntamos, ¿qué hacen con la plata del peaje? O peor aún: ¿para qué cobrarlo en una vía llena de remiendos y de pasos inseguros? ¿Por qué no cobran el peaje en el trancón del puente, sabiendo que de todas maneras nadie puede zafarse del pago pues es una ruta única? En el tramo entre Calarcá y el Alto de La Línea es muy difícil hacer un sobrepaso.

Casi toda la carretera tiene doble línea amarilla, pero hay lugares en donde se puede adelantar sin peligro. Pero es justo ahí en donde están los agentes listos a multar. Finalmente, para no amargarnos el paseo, preferimos disfrutar del paisaje, del café, de la hermosa estructura del puente de Cajamarca, y llegamos a la conclusión de que tendremos la oportunidad de cruzarlo muchas veces más pues su reemplazo está en pañales

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.