Presión social tumba al gobierno de Túnez

Presión social tumba al gobierno de Túnez

El fuerte incremento del costo de vida, el alto desempleo, la corrupción, la ausencia de libertad de expresión y el desgaste tras 23 años en el poder ocasionaron la caída del gobierno del presidente de Túnez, Zine el Abidine Ben Alí, luego de un mes de protestas que dejaron decenas de muertos.

15 de enero 2011 , 12:00 a.m.

El primer ministro, Mohamed Ghannouchi, quien lleva en el cargo 11 años, asumió la Presidencia de manera interina hasta que se realicen las elecciones anticipadas, luego de que Ben Alí tomó un avión que lo llevó a un destino, hasta el cierre de esta edición, desconocido. Anoche se especulaba sobre su posible llegada a París, capital de Francia, país del que Túnez se independizó en 1956.

"Llamo a todos los hijos y todas las hijas de Túnez, de todas las corrientes políticas, a que se unan para permitir a nuestro querido país superar este período difícil y regresar a la estabilidad", dijo Ghannouchi.

Los últimos disturbios comenzaron en la ciudad de Sidi Bouzid, cuando la Policía impidió a un graduado universitario desempleado vender fruta sin licencia y éste se inmoló y murió poco después debido a las quemaduras.

Orden de disparar En el poder desde 1987, Ben Ali declaró el estado de emergencia ayer y advirtió a los manifestantes que había dado a la Policía la orden de disparar, en una confrontación cada vez más violenta que ha sacudido el mundo árabe. Ben Ali había cesado el Gobierno y convocado elecciones parlamentarias anticipadas, pero luego se vio obligado a salir del país.

Ben Alí dirigía Túnez con mano de hierro desde hacía 23 años y al ser considerado una barrera capaz de frenar a los islamistas por muchos países, entre los que se encuentran las potencias occidentales, las críticas por la falta de democracia y las violaciones de derechos humanos solían ser limitadas. Pero la nueva reelección de Ben Alí para un quinto mandato en octubre del 2009, criticada por la oposición tunecina, llevó a EE. UU. a expresar su "preocupación". El mandatario llegó al poder el 7 de noviembre de 1987 al derrocar a Habib Burguiba, líder de la independencia.

Sus partidarios lo consideraron el 'salvador' de un país que juzgaban a la deriva y recalcaron que sentó las bases de la liberalización económica.

Los gobiernos de Francia, Alemania y la UE pidieron el el fin de la violencia, así como una solución democrática, y el presidente de EE. UU., Barack Obama, reclamó a las autoridades "respeto a los derechos humanos y la celebración de elecciones libres en corto plazo".

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