¡Qué nota de murales!

¡Qué nota de murales!

El rostro de Michael Jackson sacude a los anónimos, a los doctores, al ciclista. A todos los sacude. Es un mural de cinco metros de alto que se puede ver en una solitaria pared del barrio Minuto de Dios, occidente de Bogotá. No es una pintura cualquiera. Esta obra simboliza la evolución del grafiti bogotano.

09 de enero 2011 , 12:00 a.m.

Es la mayor expresión de que esta práctica se ha transformado en la capital: del simple y escueto mensaje de los enamorados o el de la protesta contra el establecimiento, ha pasado al plano de las verdaderas piezas de arte al aire libre. La intervención de muros es mucho más que una señal de pintura. En los últimos dos años se han conformado colectivos juveniles especializados en darle una nueva cara a espacios deprimidos de varias localidades. José Reinaldo Puin, de 28 años, hace parte de la Corporación Cultural Urban Art, un grupo de 12 jóvenes que han realizado murales sobre derechos humanos y otras temáticas en la carrera 30 entre calles 65 y 72. "Cuando uno deja un diseño bien hecho en el espacio público, la gente lo agradece y ya ni se atreve a pegar carteles en él", dice José Reinaldo, quien estudia Diseño Gráfico y vive en el barrio Egipto, centro de Bogotá. Hasta los murales callejeros tienen su ciencia. Para realizar uno de 30 metros de largo se necesita por lo menos la mano de obra de 10 personas. Se pueden gastar unos 100 aerosoles y una caneca de vinilo. Stephanie Mora Ospina, de 25 años y perteneciente al colectivo artístico Corporación Juvenil Mandala Hyntiba, calcula que en uno de estos trabajos se pueden gastar 1'500.000 pesos. "Además de los costos de los materiales, hacer uno de estos grafitis también implica pedir permisos a los dueños de los predios o a la Alcaldía Local correspondiente", dice la joven. De hecho, la Secretaría Distrital de Gobierno cuenta con un proyecto llamado Jóvenes conviven por Bogotá, que busca promover el mejoramiento del espacio público por medio del arte mural con un sentido de estética urbana y con temáticas juveniles como la prevención del consumo de drogas y el aprovechamiento del tiempo libre. Hoy, en Bogotá, las zonas más intervenidas artísticamente están ubicadas sobre los corredores de las carreras 7a., a la altura de Chapinero; la 30, la avenida Suba y la 68 con calle 3a, en el sur. Stephanie Mora, licenciada en sociales, contó que sus obras en las calles de la localidad de Fontibón se reconocen porque las firma con una mariposa. Otros artistas usan latas de aerosoles, animales o simplemente las iniciales de sus nombres

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