Propósitos para la panza

Propósitos para la panza

07 de enero 2011 , 12:00 a.m.

Después del descanso y de los excesos de fin de año, es común oír por estos días los buenos propósitos de casi todos los que han llegado al nuevo año con el espíritu renovado o movidos por una culpa que no los deja en paz.

Se oye -y pocas veces se cumple- la promesa de no volver a fumar, de bajarle a la rumba, de mejorar el desempeño laboral, de sacar mejores notas en la universidad, de hacer más deporte... De casi todo se oye, pero rara vez los propósitos tienen que ver con la gastronomía, a menos que se trate de satanizar al colesterol o de maldecir las harinas.

Sancho quiere proponerles unos cuantos puntos para que en este 2011 le saquen más jugo a la glotonería. Se vale no estar de acuerdo. Acá van: -Reservar aunque sea un pequeño porcentaje de la quincena para el concepto "comer fuera de casa".

-Atreverse a conocer nuevos restaurantes. Es cierto que es un placer volver a los lugares en donde se come bien y en donde uno se siente bien tratado. Pero hay que alternar los buenos conocidos con algunos de los que nos recomiendan.

Vale la pena correr el riesgo.

-Atreverse a no pedir siempre lo mismo. Cambiar alguna vez esa frase de "ya sabe cómo me gusta" por la de "vamos a ver cómo me va con este plato".

-Salirse de vez en cuando de los sectores de siempre, como las zonas 'T' y 'G', en Bogotá; el barrio Granada, en Cali, y el Parque Lleras, en Medellín.

-No tener vergüenza de pedir que le cuenten qué lleva cierto plato o incluso que le expliquen cómo se come.

-No llevar a los niños exclusivamente a restaurantes de comida rápida.

Ampliarles desde pequeños el rango de sabores, promoverles la curiosidad gastronómica, no elegir por ellos.

-Exigir buena atención y, al mismo tiempo, ser amable con los meseros.

Reconocer el buen servicio con una propina generosa.

-Combinar lo sofisticado con lo popular -entre lo cual hay opciones maravillosas- y entender que lo más caro no siempre es lo mejor.

-Averiguar de vez en cuando cómo evoluciona la cocina colombiana, qué nuevas propuestas aparecen, a qué saben los platos de siempre con ciertas variaciones de los chefs que han importado técnicas y saberes de otras latitudes.

Sancho les propone que corran más riesgos en el 2011 y que gocen de buen apetito

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