Una sorpresa desagradable

Una sorpresa desagradable

Como un baldado de agua fría cayó entre los analistas el dato sobre la inflación del 2010, reportado hace un par de días por el Dane. Según la entidad, el aumento del índice de precios al consumidor (IPC) fue de 3,17 por ciento el año pasado, una cifra muy superior a la del 2009, que fue del 2 por ciento. Aunque tal resultado se enmarca dentro del rango fijado por el Banco de la República, terminó en una sorpresa amarga por varias razones.

07 de enero 2011 , 12:00 a.m.

En primer lugar, lo sucedido borra casi de un tajo el reajuste del salario mínimo, que fue de 3,4 por ciento. Debido a ello, la mejora en las remuneraciones reales acabó siendo irrisoria, lo cual llevó a los sindicatos a pedirle al Gobierno que reconsidere el incremento ya adoptado, algo que, a decir verdad, es poco probable pero que enrarece el clima social.

En segundo término, existe la inquietud de que en un país en donde algunas tarifas o servicios están indexados, lo sucedido genere una espiral alcista.

Por ejemplo, los arrendamientos van a subir en igual proporción que la inflación, según se supo ayer. Pero quizás lo que más preocupa es el efecto que tiene la ola invernal sobre el costo de los alimentos. Y es que el salto que dieron las hortalizas o los tubérculos, afectados por la pérdida de cultivos, tuvo mucho que ver con el comportamiento de la carestía. De hecho, el 71 por ciento del avance del IPC en diciembre -que con el 0,65 por ciento fue el más pronunciado en este siglo- estuvo asociado a los mayores precios de la comida en plazas de mercado y establecimientos comerciales.

Por lo tanto, lo ocurrido constituye una fuente de presión adicional para las autoridades que, aparte de atender a los damnificados por deslizamientos e inundaciones, deben también preocuparse por que la oferta de productos básicos se regularice. Esa es precisamente la esperanza de los expertos que rectificaron solo de manera muy ligera sus cálculos, pues las apuestas en materia de inflación para el 2011 se mantienen por debajo del 3,5 por ciento, un guarismo que sigue siendo históricamente bajo. Lo anterior no quiere decir que el panorama esté despejado, pues las cotizaciones internacionales de los combustibles y algunos bienes agrícolas se mantienen al alza, pero el equipo económico sostiene que la situación está bajo control. Amanecerá y veremos.

editorial@eltiempo.com.co

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