LA MUJER QUE FALTA

LA MUJER QUE FALTA

Nadie lo sabía. Nadie. Ni vecinos ni amigos ni hermanos ni hija. Ninguno supo que Nilsa Barrios, la promotora de salud, trabajaba con el Ejército.

01 de julio 2001 , 12:00 a.m.

Nadie lo sabía. Nadie. Ni vecinos ni amigos ni hermanos ni hija. Ninguno supo que Nilsa Barrios, la promotora de salud, trabajaba con el Ejército.

Pero la sorpresa cundió en un barrio de Villavicencio y en la familia Barrios Montilla cuando su foto y su nombre aparecieron en el listado de los militares en poder de las Farc, publicado el pasado 17 de junio en EL TIEMPO.

De hecho, el caso ha pasado completamente inadvertido en medio de la avalancha de información sobre los soldados y policías secuestrados y liberados que se ha precipitado en las últimas semanas.

No tenía ni idea de que trabajaba con el Ejército. Nunca supimos de rangos, tampoco de cargos , dijo su hermana Patricia.

Su padre, Abraham Barrios, tampoco sabía del trabajo de Nilsa. Nunca supe que trabajara con los militares.

Ahora la familia vive en angustia permanente. Dicen que no tienen palabras, que no saben a dónde acudir, que tienen miedo.

A este drama se suma el reto de explicar a Valentina*, la hija de Nilsa, de escasos 5 años, que su madre no está.

El secuestro.

Según las informaciones recogidas por la familia Barrios entre los viajeros y funcionarios que viajan desde San Juan de Arama (Meta), Nilsa fue plagiada el 25 de noviembre de l999 en el centro de salud de esa población, donde se desempeñaba como promotora de salud.

Entraron los guerrilleros de las Farc y se la llevaron, eso fue los que nos dijeron algunos testigos de su secuestro , contó su padre.

Tres días antes de su desaparición, la familia se comunicó con Nilsa. Fue la última vez que escucharon su voz. Por teléfono dijo que estaba contenta con su trabajo rural en San Juan de Arama , recordó su hermana.

Desde el plagio, el Ejército la incluyó en la lista de los 464 miembros de la fuerza pública en poder de las Farc.

También desde entonces, la familia guarda como un tesoro las únicas fotos de la enfermera, nacida en Villavicencio, menuda, alegre y amante de prestar el servicio a enfermos y heridos.

El trabajo comunitario siempre fue la pasión de Nilsa, dicen sus familiares. Los vecinos del barrio la Esperanza la recuerdan por la catequesis en que participaba cada domingo.

Sus hermanos destacan su fortaleza a la hora de asumir los desafíos, como cuando decidió criar sola a su hija y cuando enfrentó con entereza la muerte de su madre, ocurrida un año antes de su secuestro.

La mujer, quien estudió hasta octavo semestre de enfermería en la Universidad de los Llanos, se desempeñaba, además, como especialista grado cinco, adscrita al Ejército.

Durante el año, 8 meses y 26 días que ha pasado desde que se la llevaron, los Barrios no han tenido pruebas de supervivencia, aunque presentaron la denuncia en la Defensoría del Pueblo y las autoridades.

Patricia nunca ha hablado con los grupos de mujeres que lideran la búsqueda de la libertad de los soldados y policías.

Siempre hemos estado aisladas porque no puedo dejar de trabajar, de mí depende la familia. Nosotros escasamente sobrevivimos , añadió.

Su único consuelo ha sido la asesoría sicológica que les brinda, a ella y a Valentina, el Ejército pero no logran quitarse de la mente la soledad del secuestro que las ha dejado a ellas también desprotegidas.

Precisamente, la enfermera cumplió 29 años el pasado 12 de junio y Patricia, su hermana, le ofreció una misa en la Iglesia del Espíritu Santo.

Lo hicimos silenciosamente, la misa fue algo muy nuestro porque este sufrimiento es solitario , dijo.

Por ello, a veces, la asalta la zozobra por los rumores que vienen de San Juan de Arama: Hay comentarios de que Nilsa puede estar muerta .

Pero por ahora se aferra a esperanza de que su hermana esté viva y calladamente sigue pidiendo a Dios para que las Farc la liberen pronto o, al menos, envíen una prueba de supervivencia.

Cuenta Patricia que Valentina, su sobrina, es muy inteligente y juiciosa y que siempre dice que su mamá está de viaje en Bogotá.

Solo le puedo responder que de pronto ella volverá. Es que todo esto es sorprendente. Nadie sabía que ella trabajaba con el Ejército , dice.

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