Y NADA PASÓ

Y NADA PASÓ

Ignoro si quien cometió el atropello final contra un ciudadano, contra un dirigente deportivo y contra un país llamado Colombia se proponía echar a pique la sede de la Copa América y de esta manera mandar un mensaje al mundo.

01 de julio 2001 , 12:00 a.m.

Ignoro si quien cometió el atropello final contra un ciudadano, contra un dirigente deportivo y contra un país llamado Colombia se proponía echar a pique la sede de la Copa América y de esta manera mandar un mensaje al mundo.

Si fue así, que se desengañe. Logró quizás que nos barajaran la sede de la Copa, pero con seguridad no pudo mandar su mensaje. Las informaciones que se han publicado en España al respecto no dan campo a filosofías, explicaciones políticas, ni absolución de posiciones. Simplemente se dice que la situación que vive Colombia motivó el cambio de sede. Ningún manifiesto quedó divulgado, ninguna consigna registrada, ningún ensayo político propuesto.

Y si tan poco ocurrió en España, cuánto menos habrá pasado en Inglaterra, Suecia, Irlanda, Grecia, Francia, Bosnia, donde ni siquiera informan que existe la Copa América?.

En este momento, nadie sabe más en estas tierras de lo que sabía sobre el conflicto colombiano, salvo- si leyó la letra chiquita de los periódicos- que se llevaron la Copa a otra parte. Que había conflicto era cosa sabida. La pérdida de la sede no enriqueció en lo más mínimo esa información.

Qué creían las Farc al propiciar el secuestro de Hernán Mejía que acabó tan mal para el país? Que iban a comunicar algo al mundo? Que el planeta las iba a oír? Que la opinión pública internacional, conmovida, iba a sentarse a escuchar sus alegatos?.

Ni|| oído, ni atención, ni conmoción. Lo único que consiguieron, si es que la sede no vuelve a Colombia, es afectar a miles de ciudadanos que pensaban ganarse unos pesos vendiendo arepas, camisetas, banderitas y paletas. A lo mejor a algunos dirigentes guerrilleros les parece bien: Tanto peor, tanto mejor . A fuerza de aplicar esta fórmula en otros países se extinguieron ciertas vertientes destructivas de la izquierda.

No se puede estar más equivocado, por Dios. No se puede estar más ausente de la realidad.

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