El Armagedón puede esperar

El Armagedón puede esperar

05 de enero 2011 , 12:00 a.m.

CAMBRIDGE. ¿Hacia dónde se dirigen las monedas en el 2011? Mi impresión es que veremos una combinación de guerras de divisas, derrumbes de monedas y caos cambiario, pero que esto no significará el fin de la recuperación y menos el fin del mundo.

El moderno sistema de tipos de cambio flotantes por lo general respondió bastante bien. En los últimos tiempos ha sido difícil adivinar la lógica subyacente a sus grandes oscilaciones. Pero, incluso, si las tasas de cambio operan de modos misteriosos, no se puede negar su efecto de amortiguación. La fuerte depreciación del euro después de la crisis ayudó a sostener las exportaciones alemanas y mantener así a flote la zona del euro.

Las monedas de los mercados emergentes también colapsaron, incluso en economías con grandes reservas de divisas y relativamente poca deuda. Desde entonces, la mayoría se han recuperado. Estas oscilaciones reflejaron el colapso inicial y la posterior recuperación del comercio mundial, lo que ayudó a mitigar la recesión.

Pero que el sistema de flotación de los tipos de cambio haya funcionado no implica una marcha suave para el 2011. Podemos esperar que prosigan las llamadas 'guerras de divisas', en que los países se esfuerzan por evitar que sus tipos de cambio se aprecien con mucha rapidez, lo que afectaría negativamente las exportaciones. Tal vez los gobiernos asiáticos poco a poco vayan 'perdiendo' su batalla en esta guerra en el 2011 y permitan que sus monedas se aprecien frente a las presiones inflacionarias y las amenazas de represalias comerciales.

En cuanto al colapso de monedas, el candidato más importante tiene que ser el euro. En un mundo ideal, Europa se encargaría de la excesiva carga de su deuda a través de una reestructuración de los pasivos griego, irlandés y portugués, así como la deuda municipal y bancaria española. Al tiempo, estos países recuperarían la competitividad de sus exportaciones a través de masivas reducciones salariales.

Sin embargo, por ahora, los políticos europeos parecen preferir seguir aumentando los préstamos puente hacia la periferia, sin querer reconocer que, en última instancia, los mercados privados requieren una solución más duradera y sostenible. No existe un factor de riesgo más peligroso para una moneda que la negativa de los políticos a hacer frente a la realidad fiscal; hasta que los funcionarios europeos lo hagan, el euro seguirá siendo vulnerable.

El dólar, por el contrario, parece una apuesta más segura en el 2011. Por un lado, su poder de compra ya está bastante bajo en el mundo. Cerca de su punto más bajo de todos los tiempos, de acuerdo con el amplio índice de tipos de cambio del dólar de la FED. Por lo tanto, un reequilibrio normal de la "paridad de poder adquisitivo" debería darle un ligero impulso al alza. Por supuesto, algunos creen que las masivas compras de deuda estadounidense por parte de la FED suponen un riesgo aún mayor que la crisis de la deuda soberana de Europa. Tal vez, pero la mayoría de los estudiantes de políticas monetarias ven la flexibilización cuantitativa como una estrategia clásica para sacar a una economía de la "trampa de liquidez" de tipo de interés cero, lo que impide la aparición de una deflación sostenida que agravaría la carga de la deuda.

En cuanto al renminbi chino, sigue siendo apoyado por un régimen de tipo de cambio político. Con el tiempo, el rápido crecimiento de China tendrá que reflejarse en un alza significativa de su moneda o su nivel de precios internos, o en ambos. Pero, en el 2011, la mayoría de las probabilidades de equilibrio se expresarán a través de la inflación.

Por último, la apuesta más segura es el caos monetario, con cambios bruscos e impredecibles de los tipos de cambio flotantes del mundo. La volatilidad e imprevisibilidad de las monedas probablemente sigan siendo una constante en el 2011 y más allá.

(Versión completa en: eltiempo.com.co) * Profesor de economía y políticas públicas de la Universidad de Harvard. Fue economista en jefe del FMI. © Project Syndicate.

La apuesta más segura es el caos monetario, con cambios bruscos e impredecibles en los tipos de cambio flotantes en todo el mundo

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