El mago que quiere llegar en buseta a Chile

El mago que quiere llegar en buseta a Chile

Cali. El saludo es uno más de alguien que pide unos minutos para trabajar en una buseta de servicio público. Pero a diferencia de golosinas y artesanías, hay magia, magia pura al lado de la registradora.

16 de diciembre 2010 , 12:00 a.m.

Algunos escurren la mirada por las ventanillas, pero Ramsés Girón, un guatemalteco que en enero inició junto a tres compatriotas suyos un recorrido de más de 12.500 kilómetros rumbo a la que consideran la mejor escuela circense en Chile, les dice que si no miran se perderán la esencia del truco.

“Bueno vengo a mostrarles todo lo que podemos hacer con esta cuerda”, dice el muchacho de 21 años, mientras pocos se resisten a descubrir cómo las cuerdas se multiplican en sus manos como por arte de magia.

No pasan más de tres minutos para que aparezcan las sonrisas, los aplausos y las monedas, que son el insumo del viaje que empezó a planearse hace dos años con un sueño: Crear en Ciudad de Guatemala la primera Escuela de Circo para alejar a los muchachos de las ‘maras’, pandillas juveniles que acosan a la capital.

Ramsés, Neri, Gustavo, José Luis y Ricardo, artistas callejeros, salieron el pasado 26 de enero del barrio El Mezquital, un violento suburbio del municipio de Villa Nueva, al sur de la capital de Guatemala, para hacerlo realidad. Al comienzo del camino,Gustavo decidió devolverse, pero superando adversidades, discriminación y falta de dinero, sus amigos a punta de trucos, malabares y payasadas, han avanzado en grupos.

Ramsés y Neri Chacón, el gestor del proyecto, permanecen unos días en Cali para juntar más dinero antes de encontrarse en Ecuador con los otros dos expedicionarios.

En una vetusta pensión que recibe a artistas de la calle en el centro de la ciudad, Ramsés cuenta que este propósito está inspirado en la Caja Lúdica, un programa que llegó a Guatemala en el año 2000 como un espacio para la juventud, que se propone fortalecer la cultura de paz y reconciliación.

“Estamos convencidos que será la forma como podremos empezar a cambiar el rumbo en nuestro país, cuando los muchachos aprendan que la única manera de expresarse no es con armas”, dice el artista, que además de mago, malabarista y payaso, es compositor de canciones infantiles. Él escucha las melodías en una pequeña grabadora y asegura ya han empezado a tener éxito en países como Honduras.

Pero para poder cumplir su meta hay que estudiar y por eso los chicos están seguros de que en tres meses alcanzarán Santiago de Chile para tocar las puertas de la Escuela Circo del Mundo, donde esperan prepararse al menos durante cuatro años, regresar de nuevo a su país y aplicar todo lo aprendido.

“En Guatemala no todos tienen la posibilidad de una educación adecuada. Con este proyecto podemos influir para un cambio de mentalidad. En 20 años, cuando el proyecto esté totalmente consolidado, podremos decir que valió la pena todo lo que estamos viviendo y podremos agradecer a quienes nos dieron cien pesos, porque con esa ayuda se construyeron las bases de un nuevo país”, concluye Ramsés, antes de perderse entre el tráfico de la tarde caleña

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