La silla vacía

La silla vacía

Pocas veces fue tan literal la expresión “brillar por su ausencia”. El viernes pasado, en solemne ceremonia en el edificio de la Alcaldía de Oslo (Noruega), una silla vacía atraía todos los reflectores y las miradas. Era la de Liu Xiabo, poeta chino ganador del Nobel de la Paz, encarcelado desde diciembre del 2008 con una sentencia de doce años de prisión por atentar contra los principios del Estado.

13 de diciembre 2010 , 12:00 a.m.

Por primera vez en 75 años, ni el ganador ni alguien que lo representara acudían a recoger el diploma azul y la medalla.

Liu Xiabo no estaba, pero su espíritu sí. La actriz Liv Ullmann leyó algunas páginas del escritor chino de 52 años. En ellas, el pacifista que no pudo acudir a recoger su premio decía: “La libertad de expresión es base de los derechos humanos, fuente del humanismo y madre de la verdad”. En Oslo se invocaba a Liu Xiabo y en la no lejana Estocolmo, capital de Suecia, otros favorecidos con el Nobel recibían su galardón de manos del rey Carlos Gustavo: Mario Vargas Llosa, de Literatura, y los ganadores de los premios de Química, Física y Economía. Mientras los miembros del comité que otorga el Nobel de la Paz tomaban asiento en torno a la silla vacía, el disidente chino permanecía en prisión y su mujer seguía en detención domiciliaria. Frente a su apartamento en Beijing, el gobierno levantó enormes paneles para impedir que la prensa extranjera retratara el edificio. Xiabo es ya famoso en el exterior, pero poco conocido en su país. Con todo, cerca de cien seguidores chinos del poeta se presentaron en Oslo, donde tuvieron lugar algunas marchas en su favor.

A muchos sorprendió la agresividad con que el gobierno chino recibió la selección del nuevo Nobel de la Paz. Congeló al punto las relaciones comerciales con Noruega e intentó el boicot diplomático de la ceremonia.

Beijing indicó que consideraba un acto inamistoso el premio a quien ha exigido respeto a los derechos humanos y las libertades en China. Las transmisiones de la ceremonia fueron bloqueadas. Varios poemas de Xiabo se han divulgado en Occidente a propósito del premio. Uno de ellos dice: “Infinitas noches, detrás de los barrotes de mis ventanas, las tumbas iluminadas por la luz de las estrellas revelan mis pesadillas. Aparte de una mentira, no soy dueño de nada”. Pero sí de la riqueza de su silla vacía.

editorial@eltiempo.com.co

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