CONSTITUCIÓN NO ES UN LIBRO MÁGICO

CONSTITUCIÓN NO ES UN LIBRO MÁGICO

La Constitución de 1991 no es la responsable del clima de pesimismo y de los males que sufre el país, pero sí puede ser víctima de ellos. Así lo señala el ex presidente César Gaviria al analizar algunos de los resultados de la encuesta contratada por EL TIEMPO para conocer la opinión de los colombianos sobre la Carta Magna, que ayer cumplió 10 años. (VER GRAFICOS)

05 de julio 2001 , 12:00 a.m.

La Constitución de 1991 no es la responsable del clima de pesimismo y de los males que sufre el país, pero sí puede ser víctima de ellos. Así lo señala el ex presidente César Gaviria al analizar algunos de los resultados de la encuesta contratada por EL TIEMPO para conocer la opinión de los colombianos sobre la Carta Magna, que ayer cumplió 10 años.

(VER GRAFICOS).

Gaviria, uno de los promotores clave del nacimiento de esta Constitución, comenta a continuación las respuestas de los ciudadanos, que en términos generales no sienten que las reformas hayan sido suficientes o que hayan mejorado su calidad de vida.

NO ES CULPABLE .

El clima de opinión es muy pesimista, lo cual significa que la encuesta sobre los diez años de la Constitución se hace en un momento en que todo es juzgado con mayor dureza.

Sería equivocado es atribuir a la Constitución el clima negativo. En ese error se incurre con frecuencia en política. La recesión económica, la reticencia de los grupos guerrilleros a avanzar en el proceso de paz, la degradación del conflicto armado por el salvajismo de los violentos, entre otros, llevan a ese clima. La Constitución no es la causa de ese clima, pero sí puede ser su víctima.

IMPACTO DE LA TUTELA.

Este cuadro es muy revelador. Muestra el enorme impacto de la tutela y los derechos constitucionales que ella protege. Que en este clima negativo una institución tenga una evaluación tan positiva indica que ya se ha arraigado en lo más profundo del sentimiento nacional.

Después de la tutela vienen tres instituciones respecto de las cuales más del 60% tiene una percepción positiva de ellas. Las tres fueron creadas por la Constitución de 1991. Es una lástima que no se haya preguntado de manera específica por la Corte Constitucional, otro de los órganos creados en 1991. La conclusión es que en el campo de la justicia, las instituciones creadas en 1991 tienen una buena acogida entre la gente.

Hay una excepción: el Consejo Superior de la Judicatura, cuyo esquema colegiado de gerencia ha mostrado sus fallas para atender los problemas de la administración de justicia en general. Otro contraste interesante: el 55 % de la gente cree que la participación ciudadana- base de la democracia participativa- en general sí ha funcionado, pero que la revocatoria del mandato- uno de sus mecanismos- no ha funcionado, según el 66%. Ello muestra que hubo graves fallas en el desarrollo, por vía de leyes, de los mecanismos de participación.

GENEROSA EN DERECHOS.

La respuesta es contundente. Su resultado no puede ser desligado de las respuestas anteriores. El incremento de la concientización de los ciudadanos sobre sus derechos es consistente con la buena calificación que reciben la tutela, la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía. La Constitución fue generosa en derechos. Gracias a la tríada para su promoción y protección creada en 1991, tutela, Corte Constitucional y Defensoría del Pueblo, la Constitución ha contribuido a que la gente sea más consciente de ellos. Esto es muy valioso en un país donde la violencia y la arbitrariedad empujan en la dirección contraria: el atropello y la desvalorización de los derechos, empezando por el derecho a la vida y el respeto por la dignidad humana.

EN FAVOR DE LA DEMOCRACIA.

Dentro de los derechos más respetados ahora que hace 10 años sobresalen los derechos de participación de los ciudadanos de base: huelga, manifestación y protesta, libertad de expresión, que recibieron una protección más amplia en la Constitución de 1991. Ello es saludable en la profundización de la democracia. La percepción sobre el derecho a conformar una familia se puede explicar porque la Constitución de 1991 permitió el divorcio, lo cual facilita a las personas rehacer su vida familiar, y colocó en un plano de igualdad a las parejas casadas y a las que conviven libremente. La situación del derecho a la vida se debe a la persistencia de la violencia, en especial a las masacres y la alta tasa de homicidios.

CRISIS PROFUNDA.

El juicio de la opinión a los partidos y al Congreso es severo. Hay un claro problema de representatividad. Es indudable que hay una crisis profunda en las instituciones tradicionales de la democracia representativa heredada de 1886, en contraste con la democracia participativa impulsada en 1991, donde la percepción es positiva como lo indica otro cuadro.

La agenda de la reforma política sigue vigente. Aunque la pérdida de investidura y la supresión de la inmunidad parlamentaria han funcionado bien, se requiere una transformación mucho más profunda. Pero cualquier reforma institucional será insuficiente si persisten los escándalos en la administración del Congreso y si no se cambia la manera de hacer política.

MAS REPRESENTATIVIDAD.

El proceso descentralizador ha legitimado los poderes públicos en el nivel local, dándoles mayor representatividad. Gracias a ellos han surgido nuevos candidatos, nuevas opciones electorales. Además, creo que esto también tiene que ver con el uso del tarjetón y la noción de que las cosas son más claras en el proceso electoral. También tiene que ver con la sensibilidad de los candidatos y mandatarios hacia los problemas de la gente, la cual es obviamente percibida mejor cuando el mandatario no es nombrado sino elegido. La idea de una mejor representatividad, frente a la percepción existente en 1990, ha avanzado sustancialmente, ya que hace diez años la erosión de la credibilidad de los procesos electorales era enorme. Menos del 20% pensaba en 1990 que en las elecciones se expresaba lo que la gente quería oír.

CARTA DE NAVEGACION.

Esta respuesta muestra la madurez de la opinión. Como decía Gaitán, a veces el pueblo es más sabio que sus dirigentes. Mientras que tan sólo el 6% de los encuestados culpa a la Constitución de que no se haya logrado la paz, algunos dirigentes resolvieron volverla el chivo expiatorio de todos nuestros males, desde la persistencia de la pobreza hasta la degradación de un conflicto armado que se remonta a cuatro décadas. La gente entiende que la Constitución no es una varita mágica en materia de paz y que lo que una Constitución puede hacer en este campo es crear oportunidades y brindar herramientas. Eso es lo que hace la Constitución de 1991. Por eso es una Carta de Navegación, no un libro mágico. Es responsabilidad de todos aprender a navegar para llegar a buen puerto.

FALTA MUCHO POR DESARROLLAR.

Es claro que aún falta mucho por desarrollar mediante leyes del Congreso y que es necesario que las políticas públicas se adecuen a sus mandatos. Por ejemplo, en materia de descentralización territorial no se ha expedido la ley orgánica para ordenar la autonomía de las entidades territoriales y coordinar las relaciones de estas con la Nación. En lo que respecta al control político ejercido por el Congreso sobre el Ejecutivo se podría avanzar mucho más. No se ha creado un cuerpo de servicio civil para profesionalizar la administración pública y premiar el mérito. No se han expedido las leyes estatutarias para desarrollar los derechos y armonizar su protección con intereses públicos legítimos e importantes. Los procedimientos judiciales siguen inmodificados y dominados por un excesivo formalismo.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.