Un concurso del saber

Un concurso del saber

11 de diciembre 2010 , 12:00 a.m.

La semana pasada, después de batirse en un hermoso duelo ortográfico, es decir, mediante la palabra bien escrita, ante estudiantes de 1.400 colegios de todo el país, Luis Antonio Vargas, alumno del Gimnasio del Norte, de Valledupar, salió campeón del Concurso de Ortografía organizado por la Dirección de Responsabilidad Social de esta Casa Editorial. Esta es la competencia más importante en su género, que en esta ocasión llegó a la XV edición.

En un país como Colombia, con prestigio de bien escribir y bien decir entre las naciones de lengua castellana, justas del saber como esta, a la que cada vez más planteles educativos se han unido y en la que más estudiantes participan con entusiasmo y preparación, tiene un significativo valor cultural. Porque los futuros profesionales tendrán una formación más integral, pues quien escribe correctamente, seguramente será un consumado lector y, por ende, una persona de más cultura y hasta de más facilidad de palabra.

La intención primordial de un concurso de esta naturaleza es que los estudiantes de secundaria, de cualquier lugar del país, aprendan a cultivar el idioma, que es un principio de formación universal. Porque quien escribe sin error palabras como “exacerbar”, “acidia”, “exuberante”, “zaherir”, “herbívoro”, “escepticismo”, “auyama”, “exhumación”, “verbena”, “ijada”, es una persona que refleja cultura y que despierta admiración.

Pero es también un reto para los propios educadores, que deben ser conscientes de que la lengua evoluciona. Y de que les deben inculcar a los educandos que quien tiene el privilegio de gozar de una buena ortografía, por humilde que sea, lleva implícita una impecable presentación personal.

Así, pues, que es estimulante saber del interés por el idioma. En su primera edición, el naciente concurso contó con la participación de 375 estudiantes.

Que hoy sean cerca de un millón, dice todo de aquella iniciativa, que ha despertado, en buena hora, el compromiso de los colegios, que a lo mejor incuban grandes escritores. Pero el camino es largo. Cada vez quienes manejen en forma correcta el idioma deben multiplicarse, hasta que un día la inmensa mayoría se sienta ganadora. Esto depende de todos, colegios y educadores. A ver si Colombia mantiene ese honroso título de la Atenas Suramericana.

editorial@eltiempo.com.co

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