‘De Colombia depende la salvación de los jaguares’

‘De Colombia depende la salvación de los jaguares’

Cuando era un niño, Alan Rabinovitz tartamudeaba. Un día, su padre lo llevó al Zoológico de Nueva York y quedó atónito con los felinos, al punto de que, como si fueran sus amigos imaginarios, comenzó a hablarles, como ejercicio para eliminar esta limitación.

10 de diciembre 2010 , 12:00 a.m.

Poco a poco, visita tras visita y mientras les enviaba mensajes casi cifrados, su fascinación por los grandes gatos lo ayudó a hablar fluidamente.

Y al mismo tiempo que superó su limitación, se puso como meta trabajar por ellos, por su supervivencia. Y les cumplió a estos animales, sagrados en la época prehispánica, pero que hoy muchos consideran, injustamente, una plaga.

Rabinovitz, como director de la fundación Panthera, creó en Belice el primer santuario de jaguar del mundo. En Taiwán, su trabajo impulsó el área protegida más grande de ese país. En Tailandia, concibió la primera investigación en campo sobre los tigres de Indochina, leopardos asiáticos y gatos leopardo. Y en Birmania (antigua Myanmar), puso la primera piedra del parque nacional Hukawng, la reserva de tigres más grande del mundo, en límites con India.

Considerado por la revista Time como ‘el Indiana Jones de la vida silvestre’, Rabinovitz ha venido a Colombia desde hace dos años, para que el Gobierno consolide en el territorio el Corredor Jaguar, que conectará a México con el norte de Argentina, a través de un sendero que les permita a los felinos moverse y reproducirse, sin tener mucho contacto con centros urbanos.

La labor se concentra en encontrar caminos entre bosques en buen estado – sobrevivientes de la deforestación crónica de América Latina– a través de los cuales las poblaciones de jaguares de Panamá, por ejemplo, entren en contacto con los del norte de Colombia y, como una reacción en cadena, transmitan sus genes.

O, para que suceda lo mismo entre quienes viven en Arauca, con los de la Amazonia.

“Este será el corredor genético más grande del mundo, que impediría que familias de felinos vivan en pequeños reductos de selva, transformados en islas, y deban reproducirse entre ellas (como si un humano estuviera obligado a tener descendencia con sus hermanos), aislamiento que es otra causa de extinción y de enfermedades irreparables”, explicó Rabinovitz, recientemente, en Bogotá. Estudios indican que no hay subespecies de jaguares, por eso en el continente todos se parecen genéticamente.

En Colombia, esta organización trabaja con el aval del Ministerio de Medio Ambiente, Parques Nacionales, y apoyada por otras entidades ambientales, para documentar la presencia del jaguar y asegurar los corredores en el Darién chocoano, el Nudo de Paramillo, sur de Bolívar y el nordeste de Antioquia, que luego se conectarán con Centroamérica, y con los Llanos colombianos, Brasil y Perú.

¿Será algo así como un gran parque? No todo será un parque; la red de conservación pasará cerca de terrenos agrícolas, que el jaguar permeará. Queremos que los gobernantes respeten esa zona, con decisiones hacia la preservación.

¿Cuál es la situación de los jaguares? El jaguar es uno de los cuatro felinos del mundo y es el más grande del hemisferio occidental. Está mejor que otros grandes felinos, como el león o el tigre, y por eso todavía estamos a tiempo de salvarlo, porque hay poblaciones de buen tamaño entre México y Argentina. Sin embargo, la especie ha perdido el 60 por ciento de su hábitat ancestral, es asesinada por los ganaderos y agricultores en su intento por abrir nuevos espacios y se enfrenta a la presión del crecimiento poblacional.

¿La tala de los bosques es otra amenaza? Depende. Si es indiscriminada, sí, porque deja sin comida a las presas del jaguar y, de paso, este pierde su alimentación. Otro perjuicio es la tala que se produce para hacer carreteras, porque destruye el bosque y permite la entrada de los cazadores, que buscan matarlo para comercializar su piel. Sé que para muchos estados esas obras de infraestructura son necesarias, pero es importante que se establezcan controles para beneficiar los trayectos del jaguar, que, a pesar de las agresiones que resiste, se adapta bien a las dificultades.

¿Su supervivencia puede ir de la mano del desarrollo? Así es. El jaguar puede adaptarse y coexistir con campos petroleros, al lado de ganaderías grandes, entre proyectos agrícolas, siempre y cuando no se le persiga.

¿Qué está pesando más sobre su conservación: la destrucción del hábitat o el cambio climático? Los fenómenos a largo plazo, como el cambio climático, sí tienen un gran peso.

Por ejemplo: el mamut lanudo se extinguió porque su hábitat se transformó, por los cambios de temperatura, y sus poblaciones quedaron aisladas. Si el cambio climático hace que se fragmenten los hábitats, habrá que garantizar la conectividad de los jaguares del norte con los del sur, darles espacios para que puedan moverse y sobrevivir.

¿Qué debe hacer Colombia para preservar la especie? Cosas como poner piedras sobre un río para cruzarlo, Colombia debe crear nuevas áreas protegidas para que el jaguar que está en el norte pueda ir conectándose con los del sur y podamos darle forma al Corredor. La clave es la transformación de la serranía de San Lucas y de los humedales del Lipa, en Arauca, en zonas de reserva, para que esa conexión que viene dándose desde Panamá no se interrumpa apenas llegue a Colombia y, desde allí, pueda continuar hacia Ecuador o Perú. De la iniciativa que pueda tener el gobierno colombiano para la formación de parques nacionales en esas regiones depende más de la mitad del futuro del jaguar en el continente.

¿En qué lugar de América está más avanzado el Corredor Jaguar? El mayor avance está en Costa Rica, porque lo han incluido dentro de su programa de gobierno. Hay un departamento de corredores. Y si se va a hacer una represa, una carretera o cualquier otra obra, siempre se superpone el Corredor Jaguar, para saber qué tanta interferencia puede tener, para corregir su curso o modificar el trazado del proyecto. La idea es que esto mismo suceda en Colombia, donde queremos introducir el futuro del jaguar en los ministerios de Ambiente, de Agricultura, en el Incoder, para que siempre se tenga en cuenta.

¿Por qué los jaguares deben ser protegidos? Los grandes felinos son importantes para la salud humana. Ellos mantienen a raya o controladas las poblaciones de animales que son los portadores de enfermedades como el ébola o el dengue, que tienen origen animal (zoonosis).

Un ejemplo muy claro es lo que ocurrió en Nueva York con lo lobos, que se extinguieron. Entonces, ahora proliferan los venados, que son portadores de unas garrapatas que afectan la salud humana y te dejan en cama durante muchos días Si hubiera lobos, habría menos venados y menos hombres enfermos.

Pero, usted también tiene una justificación filosófica… Sí, y es que los humanos necesitamos lo salvaje. Parte de lo que nos hace humanos es un componente salvaje. No todo puede ser ciudad, cemento o urbano, nuestro bienestar depende de que los parques y los bosques tengan jaguares

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