Fútbol entre petrodólares, islam y desierto

Fútbol entre petrodólares, islam y desierto

Qatar, el país más pequeño en lograr la sede de un Mundial de Fútbol, tendrá que probar que su elección no fue un gran error, como el presidente Barack Obama se atrevió a decir esta semana ante un grupo de atónitos periodistas que cubren la Casa Blanca.

05 de diciembre 2010 , 12:00 a.m.

Ubicado en una pequeña península del Golfo Pérsico, este emirato rico en petróleo y dueño de las terceras reservas de gas más grandes del mundo, se dio el lujo de vencer a países como Australia, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur. Y la gracia es que lo hizo a pesar de no contar con un equipo nacional de fútbol ni con estadios y de tener unas condiciones climáticas casi insoportables, con temperaturas que rondan los 50 grados centígrados entre los meses de junio y julio, cuando se jugará el Mundial, en el 2022. La decisión de la FIFA no sólo molestó al presidente estadounidense, sino a la prensa y a fanáticos de medio mundo. En Holanda, varios medios hablaron abiertamente de una “victoria del dinero”, mientras que en Alemania un diario tituló: “Katarstrophe para el fútbol”, en un juego de palabras con el nombre del emirato.

El diario estadounidense The Wall Street Journal fue más allá y dijo el viernes que las federaciones de fútbol de Argentina y de España habrían sido compradas por Qatar. La primera, por 78,4 millones de dólares.

La FIFA se defiende de las sospechas recordando que el emirato ya organizó con éxito un Mundial Sub-20 y que se lució en los Juegos Asiáticos del 2006.

Pero otra era la historia en Qatar, donde tras una jornada de júbilo en las calles por la designación, los medios locales hablaban ayer del coraje, el empuje y la gloria que representa este triunfo para este diminuto y árido territorio que apenas se hizo nación en 1971 y cuya población no supera el millón y medio de habitantes (un poco más grande que Barranquilla). Aunque con un Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de 121 mil dólares: 24 veces el colombiano.

Las autoridades qataríes persuadieron a la FIFA con argumentos como la construcción de 12 estadios completamente nuevos, climatizados en su totalidad y fáciles de desmontar, pues luego serán donados a países pobres que no cuenten con facilidades deportivas.

A lo que se sumó la promesa de una red ferroviaria de más de 25 mil millones de dólares, un nuevo aeropuerto, un nuevo puerto e inversiones en vías por otros 20 mil millones.

Uno de los desafíos más grandes estará sin duda en la parte cultural, pues en esta nación musulmana el consumo de alcohol está restringido a los hoteles y las apuestas están prohibidas, al igual que la ropa ceñida o muy ‘reveladora’ en las mujeres, y el uso de pantalones cortos y camisas sin mangas en los hombres.

“Somos un pueblo tolerante y no nos costará adaptarnos a las circunstancias”, dijo a EL TIEMPO Mohammed Al Atar, vestido con el tradicional candura, una túnica blanca que caracteriza a los árabes de la región. Y algo de terreno abonado hay en esto, pues aunque muchos qataríes siguen la interpretación wahabita del islam, las mujeres no están obligadas a llevar velo y pueden conducir, mientras que los cristianos gozan de libertad de culto.

Cuestión de realidades, pues sólo el 20 por ciento de la población está conformada por personas nacidas en el país. La mayoría son trabajadores extranjeros venidos de la India, de Irán o del norte de África. Y hay cerca de 10 mil hispanohablantes.

Además, en los últimos años Qatar se ido vendiendo como ‘una marca’ de categoría mundial con su canal internacional de noticias en inglés Al Yazira que, desde Doha, capital de Qatar y donde vive el 80 por ciento de la población, le hace competencia a la estadounidense CNN y a la BBC de Londres. Otro punto que sin duda pudo haber jugado a favor está en el ámbito político de la región, ya que Qatar es considerada una de las naciones más moderadas y el Jeque Hamad bin Califa Al Thani, quien destronó a su padre en 1995, es uno de los pocos gobernantes que se ha atrevido a plantear un diálogo con Israel, en medio de la oposición las demás naciones árabes.

Por eso, si bien para muchos la decisión de la FIFA ‘huele a petrodólares’, también podría tener que ver con apertura de mercados y geopolítica.

‘Lula’ aplaude EL PRESIDENTE BRASILEÑO ES UNO DE LOS QUE CELEBRÓ LA ELECCIÓN DE QATAR PARA EL MUNDIAL.

Mientras que en Estados Unidos y en Europa se ‘rasgan las vestiduras’ por la elección de Qatar, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, elogió la ‘sabiduría’ de la FIFA por promover la descentra- lización de los mundiales de fútbol con la elección de Rusia como sede del Mundial del 2018 y de Qatar, en el 2022. “Considero extraordinaria la decisión y la sabiduría de la FIFA de descentralizar los mundiales”, dijo Lula, para quien es fundamental “hacer los mundiales en diferentes regiones” del planeta.

JUGAR EL MUNDIAL EN ENERO .

El alemán Franz Beckenbauer, miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA, propuso ayer que el Mundial-2022 de Qatar se dispute a finales de enero y no entre junio y julio, para evitar temperaturas que pueden llegar hasta los 45 grados centígrados. “En enero y febrero hay (en Qatar) temperaturas agradables, que están alrededor de los 25°C”, dijo al periódico ‘Bild’.

“No tendría muchas consecuencias y sería una alternativa a los gastos enormes que supone climatizar los estadios y los espacios para los hinchas”, dijo

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