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Tragedia ‘SinFin’ inspira a Beatriz

Tragedia ‘SinFin’ inspira a Beatriz

La artista Beatriz González presenta SinFin, su obra más reciente, en la galería Alonso Garcés. Está cargada de gran crudeza, la misma que envuelve la realidad del país.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
29 de noviembre 2010 , 12:00 a. m.

“La idea surgió de una fotografía que vi publicada en un periódico –como usualmente nace su trabajo–. En ella aparecían tres mujeres subidas en un bus llevando sobre las piernas una caja con los restos de sus familiares. Me hizo pensar en la ceremonia que realiza la Fiscalía cuando entrega los restos de los desaparecidos”, contó la artista. Y eso exhibe: el infinito desconsuelo que viven hombres y mujeres cuando no encuentran a sus seres queridos. Más allá de presentar retratos convencionales de personas, elabora una radiografía de su alma en pena al crear una gran tira de zombis que cargan ataúdes –de color naranja– como si fueran cofres con oro, figuras oscuras de gente que mira con ojos hipnotizados pero, de alguna manera, con una expresión poseída. Es una interminable hilera de personas que recorren, como si fuera un cinturón que nos va apretando, la sala de exposiciones. La primera reacción, al pararse en el centro del gran rectángulo blanco de esta sala, es sentirse observado o en medio de un entierro. Impacta y conmueve. “La obra se llama SinFin porque es una tragedia sin fin en Colombia. Es un drama que no tiene final. Cuando un familiar desaparece, las personas necesitan ubicar esa ausencia en algún lugar para encontrar la paz. Además, la muerte es una búsqueda antigua en mi obra, al igual que los colores para retratarla”, explica González. En efecto, el Autorretrato llorando de la artista, de un cuerpo entero verde y vulnerable, parte el alma. En varias ocasiones, la artista santandereana ha partido de una noticia que la haya golpeado emocionalmente, como en el caso de Los suicidas del Sisga, un óleo de 1965 que realizó después de ver una foto que ilustraba un artículo de prensa sobre el suicidio de dos enamorados.

Lo mismo sucede con Ondas de rancho grande, una pieza que nació de una fotografía que le tomó el periodista Álvaro Sierra a Yolanda Izquierdo, líder campesina asesinada, vocera de 700 familias desplazadas de Córdoba que fueron víctimas de la ‘reforma agraria’ del jefe paramilitar Fidel Castaño Gil. La muerte es algo que ronda los pensamientos de González, como lo probó con el proyecto Auras anónimas, en el que realizó dibujos para encerrar las 9.000 bóvedas de los columbarios del Cementerio Central de Bogotá.

A la obra SinFin se le suman otras piezas –igual de impactantes– con nombres que se relacionan con ella, como Cada uno con su ofrenda, La caja en la caja, Epílogo de la caja, Estudio ciento un mujeres, Identificaciones y Ceremonia de la caja. Es un ritual sin fin, al que la artista bumanguesa se resiste a abandonar y una realidad que obliga a recordar.

Beatriz González una mirada crítica sobre colombia.

Nació en 1938. Su obra se sirve de diferentes formatos, como el dibujo, la pintura, la gráfica y la escultura. El tema central de su trabajo está relacionado con el entorno histórico y cultural, y la violencia que azota al país. En 1965 recibió una mención especial en el XVII Salón Nacional de Artistas por su emblemática obra ‘Los suicidas del Sisga’. Ha sido curadora de exposiciones para la Biblioteca Luis Ángel Arango, el Museo de Arte Moderno, el Museo de Arte Religioso de Bogotá y el Museo Nacional

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