SE NOS VINO ENCIMA

SE NOS VINO ENCIMA

La reciente demostración de soberbia de Argentina no es poca. Viene mal esa actitud displicente y equivocada con la Copa, así hubiera estado cargada de dudas e intrigas. Decir que no juega la Copa América es voltearles la espalda a muchos. A Colombia, desde luego, pero también a los que los respetan más por su buen fútbol que por otra cosa.

08 de julio 2001 , 12:00 a.m.

La reciente demostración de soberbia de Argentina no es poca. Viene mal esa actitud displicente y equivocada con la Copa, así hubiera estado cargada de dudas e intrigas. Decir que no juega la Copa América es voltearles la espalda a muchos. A Colombia, desde luego, pero también a los que los respetan más por su buen fútbol que por otra cosa.

Entiendo que venir a este país cause angustia. Pero aquí estuvieron jugando en El Campín y nos ganaron bien, en una noche fatídica de la Selección que dirigió Luis Augusto García. Y nada pasó. Nada más allá de darnos una lección de fútbol en nuestra propia casa.

Pero hoy la lección es otra. Propia de una frágil humildad y de un confuso profesionalismo para asumir los compromisos que adquirieron otros países. Que Canadá no asista, vaya y venga. Pero que Argentina se empeñe en deslucir una Copa que todos esperamos que al final resulte entretenida no tiene presentación.

Es posible que finalmente la presión diplomática termine por traer a los argentinos, cosa que sabremos el martes, cuando den su última y tardía palabra. Mientras tanto la Copa debe seguir. Brasil viene con un equipo fuerte y digno. México se ve alentado, mientras que Ecuador, con su nutrida oleada de victorias, debería convertirse en un protagonista serio y peligroso.

Quedan Colombia y un compromiso ineludible de ganar la Copa América. Difícil tarea para su técnico, Francisco Maturana, quien antes de volver a la Selección lo exigía sin reparos ni concesiones. Si Colombia es local, es para ganar la Copa , dijo.

Con la presencia de una soberbia Argentina, o sin ella, lo que hoy importa es salvar el honor de una herida Copa en cuanto a decisiones burocráticas se refiere. Pero también en lo que concierne solo al fútbol. Y a estas alturas, es lo que importa. Lo otro ya no interesa. Como tampoco si Argentina no viene. Allá ellos. Allá con su desmedida dignidad, que ni produce ni da ejemplo. Solo una particular sensación de suficiencia que no cae bien en estos momentos. Así se trate de Colombia, tan llena de problemas. Pero también de coraje.

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