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LA ORTOGRAFÍA DE LOS NOMBRES PROPIOS

LA ORTOGRAFÍA DE LOS NOMBRES PROPIOS

Hay que decirlo con contundencia: los nombres propios sí tienen ortografía! porque se repite de profesor en profesor, de alumno en alumno, de secretaria en secretaria y de generación en generación que no. Pero, quién no se indigna y protesta y exige rectificación cuando su nombre, el de su empresa, el de su colegio, el de su ciudad, el de su país... está mal escrito.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
17 de octubre 1995 , 12:00 a. m.

Nombres en español Si su nombre es español, debe escribirse según las normas aplicables a cualquier otra palabra del idioma. Por ejemplo, Juan es sin tilde por ser monosílabo; Ordóñez es con tilde por ser palabra grave terminada en zeta; Beatriz, Ortiz, Matiz, Falquez se escriben sin tilde porque son palabras agudas terminadas en zeta; Raúl, Esaú, Eloísa, Araújo, Piedrahíta, María son hiatos y por eso deben tildarse.

Luis y Ruiz van sin tilde, pues, según la norma 13 de 1952, el grupo ui se cuenta como una sola sílaba para efectos de acentuación. Enrique es con una sola ere, puesto que nunca va doble ere entre consonante y vocal. García-Peña conserva el acento del primer componente porque hay guión; Martinezguerra y Araujonoguera pierden las tildes de los primeros componentes porque no tienen guión Algunos nombres conservan la ortografía propia del español antiguo: Xavier, Ximena y Alexandra se escriben con una equis que en el siglo XIII tenía un sonido parecido a la sh inglesa o a la equis portuguesa de Xuxa. Sonido que siglos después había evolucionado algutural que pasó a escribirse con la jota. Otros conservan la doble ese, que fue letra del alfabeto español hasta el siglo XVIII: Panesso, Bossio...

Hay que tener en cuenta ciertos cambios que algunos individuos y algunas familias han querido introducir como distintivos de su identificación. Por ejemplo, el Betancur de Belisario está españolizado, a diferencia del Betancourt francés de muchos de sus parientes; el Córdova del general José María es con uve a diferencia de casi todos los demás Córdobas; hay Caycedo como el de Germán Castro Caycedo y Caicedo como el de Juan Martín; hay Cortés como el de la Chiva , pero, no olviden que lo Cortez no quita lo Cabral . Esas peculiaridades hacen más complejo el problema ortográfico de los nombres propios, pero no significan que no tengan ortografía.

Ahora bien, si las normas de pronunciación se aplican a todas las palabras del mismo idioma, mal podría alguien exigir que, por ejemplo, la jota siempre suene gutural, menos en su nombre, donde debe pronunciarse como ye. Si escribe Jairo, no pretenda que le digan Yairo; si escribe Chocoramo no pretenda que los consumidores le digan Chocorramo; si escribe Aerorepública no exija a los pasajeros que digan Aerorrepública; si escribe Miryam, usted no se llama Miriam sino Miryam (Mir-yam) y si escribe Lucia sin tilde le tendrán que decir Lucia (como Lucio) y no Lucía.

Como en español la hache no suena, han abundado las haches en los nombres femeninos: Helena, en vez de Elena, Martha en vez de Marta, Bertha en vez de Berta y, por supuesto, como hay que ser original , lo contrario, la supresión de la hache, también se da: Noemí en vez de Nohemí y Nora en vez de Nohora. Por eso, a las damas hay que preguntarles no solamente cómo te llamas? sino, además, cómo se escribe tu nombre? . Es parte de la caballerosidad de hoy.

Nombres en otros idiomas Cuando no se trata de nombres españoles, hay que escribirlos con su correcta ortografía según el idioma. Por ejemplo, Stella ( estrella en italiano), John (Juan en inglés), Henry (Enrique en inglés)... Por supuesto, en estos casos, no se aplican las normas fonéticas españolas. No es cortés decirle Jon en vez de Yon a John, o pronunciar Michelsen en vez de Miquelsen el segundo apellido del ex presidente López Michelsen.

No escriba Anderson cuando dirija su correspondencia a Arthur Andersen; ni Hoestch cuando presente su hoja de vida a Hoechst, ni Phillips cuando haga un pedido de bombillas Philips, ni Philips cuando quiera leche de magnesia Phillips. Y cuídese mucho de declararle su amor a Jeannette, si está enamorado de Janeth.

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