TURISMO A LA VUELTA DE LA ESQUINA

TURISMO A LA VUELTA DE LA ESQUINA

Los precios competitivos, los buenos servicios, la mayor oferta hotelera y los nuevos planes de seguridad han convertido los departamentos de Tolima, Cundinamarca y Boyacá, en el corredor turístico de moda en el país. (VER GRAFICOS: OPINOMETRO)

08 de julio 2001 , 12:00 a.m.

Los precios competitivos, los buenos servicios, la mayor oferta hotelera y los nuevos planes de seguridad han convertido los departamentos de Tolima, Cundinamarca y Boyacá, en el corredor turístico de moda en el país.

(VER GRAFICOS: OPINOMETRO).

Otras regiones, en el Valle del Cauca, Santander y la zona cafetera también muestran un importante movimiento de turismo regional, que poco a poco está reemplazando los tradicionales viajes a la Costa Atlántica, San Andrés, o incluso, Miami. No ocurre lo mismo con Cartagena que sigue siendo el sitio preferido para vacacionar.

Y es que los problemas financieros han obligado a muchos colombianos a cambiar sus hábitos turísticos de mitad de año. Ante la necesidad de apretarse el cinturón dejan de hacer y comprar cosas, pero se niegan a perder unas merecidas vacaciones.

Esto ya lo descubrieron quienes de una u otra manera tienen relación con la industria turística y se han dedicado a cazar clientes. El Ministerio de Desarrollo también se percató de la situación y trabaja en un programa para reactivar el turismo doméstico, cuyo plan de acción se dará a conocer la próxima semana.

Los pueblos de tradición religiosa o histórica, los senderos ecológicos, los mitos y leyendas y hasta los planes de turismo medicinal figuran ahora en los folletos, que explican que a solo pocas horas y con una inversión mucho menor se puede tener el descanso ideal.

De acuerdo con la caja de compensación familiar, Cafam, cada vez es más notorio el auge del turismo en sitios cercanos, principalmente por la inseguridad.

Por ejemplo, el centro vacacional que tiene en Melgar permanece con un alto nivel de ocupación durante todo el año, especialmente en las temporadas de junio y julio y de diciembre y enero con niveles superiores al 90 por ciento.

No obstante, uno de sus directivos sostiene que algunos eventos empresariales se han cancelado por miedo a que se presenten problemas de orden público, a pesar de que esta es una de las vías más seguras.

Poca promoción, pero...

Luis Fernando Sierra, del Centro de Convenciones de Paipa, asegura que a pesar de que la promoción es muy limitada a favor de esa parte de Boyacá, cada día más personas procedentes de Bogotá o Bucaramanga llegan a descansar. En los puentes festivos de junio llegaron en promedio 3.000 personas. Incluso hubo visitantes de ciudades de la Costa Atlántica.

En Paipa y Villa de Leyva se consiguen, por ejemplo, hoteles de primera categoría a precios por debajo a los de similares características de la Costa Atlántica. Los clientes pagan habitaciones de 170.000 pesos, cifra que representa entre 20 y 30 por ciento menos y la atención no tiene nada que envidiarle. Sumado a eso también ofrece hoteles para un turismo considerado de segunda línea, a un valor igualmente cómodo.

Además, se acostumbra alquilar un hotel en una de estas localidades y viajar a más de 20 pueblos cercanos, todos con vocación turística y con algo que ofrecer.

Para Manuel Bermúdez, de Cotelco, el crecimiento del turismo regional obedece también a la profesionalización en la prestación de los servicios y, obviamente, a los mejores precios que se consiguen, en una época en que se presentan problemas económicos.

Ana Teresa Segura, directora de Cotelvalle, sostiene que en el Valle del Cauca también se ve un destacado movimiento turístico de Cali hacia municipios como Tuluá, Buga, el Kilómetro 18, la Hacienda el Paraíso y Buenaventura, a pesar de los problemas bien conocidos de orden público.

Una familia de tres o cuatro personas pueden pasar un buen fin de semana con una inversión de 250.000 pesos, una cifra baja frente a la alternativa que implica utilizar transporte aéreo y hoteles más costosos.

En la zona cafetera se ha vuelto a reactivar el turismo, que por un tiempo estuvo desacelerándose. Lo que sucedió es que cuando su fama trascendió, los precios subieron. Sin embargo, estos han tendido de nuevo a reducirse.

Sin embargo, Rafael Eduardo Abella, presidente de Anato, no está muy convencido de que las cosas estén tan bien. Además de la falta de información para hacer un cálculo real del comportamiento del sector turístico, la inseguridad sigue siendo un factor que no deja crecer más esta opción de viajes alrededor de las grandes ciudades.

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