Secciones
Síguenos en:
Un esfuerzo adicional

Un esfuerzo adicional

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
23 de noviembre 2010 , 12:00 a. m.

Ayer tuvo lugar en Bogotá un interesante foro sobre el tema minero y energético, que sirvió para pasarle revista a un tema que cada vez cobra más relevancia en la vida nacional. El evento, organizado por el Instituto de Ciencia Política de Colombia y el Fraser Institute de Estados Unidos, sirvió para recordar el llamativo auge de una actividad que abre un nuevo mundo de posibilidades y desafíos, algunos de los cuales ya están presentes.

Sin necesidad de entrar en el estéril debate sobre si lo que existe actualmente es una bonanza o no, vale la pena darle una repasada a las cifras. De acuerdo con las estadísticas del Dane, las exportaciones combinadas de petróleo y sus derivados, carbón y ferroníquel, pasaron de 3.756 millones de dólares en 1997 a 5.880 millones en el 2000 y 8.895 millones en el 2005. Esa suma casi que se duplicó el año pasado, al alcanzar los 16.410 millones de dólares, mientras que, a septiembre del 2010, el acumulado superó dicha marca al contabilizar los 17.052 millones de dólares.

Si a lo anterior se le agrega el oro, cuyas ventas van en 1.356 millones de dólares en los primeros nueve meses del periodo actual, es fácil concluir que el despegue es inocultable.

Debido a ello, el peso del ramo minero y petrolero en las exportaciones totales del país pasó de 32 por ciento hace 13 años a casi 64 por ciento actualmente. Y las proyecciones del Plan de Desarrollo que viene de ser presentado por la administración Santos hablan de más de 30.000 millones de dólares para el 2014, un cálculo que, para algunos, es demasiado conservador, teniendo en cuenta los escenarios de precios y producción que se vislumbran.

Todo lo anterior, como es bien sabido, demanda una serie de acciones. Las más publicitadas tienen que ver con los esfuerzos para moderar los efectos de la conocida enfermedad holandesa que puede apreciar todavía más el peso, golpeando seriamente la competitividad de diversos sectores exportadores.

Esa es la razón que explica el proyecto de ley que busca la adopción de una regla fiscal, orientada a definir una fórmula para ahorrar parte de los recursos extraordinarios que le ingresen a Colombia. También la iniciativa de acto legislativo que modificaría el régimen de regalías tiene mucho que ver con guardar en tiempos de abundancia para gastar en épocas de estrechez, al igual que mejorar los procedimientos para invertir los recursos y distribuir la torta en forma más equitativa entre las diferentes regiones.

Pero, al tiempo que se adoptan algunos preparativos en ese frente, todo indica que hay que multiplicar lo que se hace en otros campos. Así ocurre en lo que se refiere a las instituciones del sector, en las que hay una clara diferenciación entre la relativa madurez del sector petrolero y el inmenso atraso del minero, hacia el cual hay que dirigir más atención y recursos. A lo anterior, hay que agregar la parte ambiental, en donde igualmente es posible identificar varias debilidades que pueden salir muy costosas, tanto por la demora en la aprobación de proyectos específicos, como en la falta de supervisión de obras que pueden dejarle una costosa herencia a las próximas generaciones.

Eso no quiere decir, por supuesto, que no exista nada. Tanto en el Ministerio de Minas, como en el de Ambiente y Vivienda, hay un grupo de profesionales que en más de una ocasión han sido capaces de hacer mucho con poco. Sin embargo, dada la magnitud de lo que puede pasar en Colombia, se requiere mucho más.

Una de las razones es que hay que hacerle seguimiento a las múltiples actividades de exploración, aparte de ponerle orden a la entrega de títulos mineros que en el pasado llegaron a ser concedidos en zonas que deberían estar vedadas, como los parques naturales nacionales. También hay que redoblar los esfuerzos en contra de las explotaciones ilegales que –en algunos casos– son fuente de financiación de los grupos violentos o que ocasionan daños ecológicos irreparables. No menos importante es una definición de instancias para impedir las señales cruzadas que envían entidades de diferente nivel. Ello demuestra que el camino por recorrer es aún largo y que las reformas de fondo son necesarias para evitar que se haga más tortuoso.

La inmensa debilidad institucional que rodea al sector minero demuestra que el camino por recorrer es aún largo y que las reformas de fondo son necesarias para evitar que se haga más tortuoso

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.