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Desde el 2055

Desde el 2055

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
19 de noviembre 2010 , 12:00 a. m.

Hay una película que debería ver todo el mundo. Se llama The Age of Stupid, y fue producida por un equipo independiente de más de 230 personas, mediante el sistema “financiación por multitudes”. Circula de manera alternativa y gratuita, subtitulada en 29 idiomas.

Iba a escribir esta columna sobre la conferencia de cambio climático que empieza la semana entrante en Cancún, pero me pareció que aprovechaba mejor el tiempo y el espacio (bastante escasos ambos) refiriéndome a la edad de la estupidez, uno de cuyos capítulos bien podría ser la cumbre de Cancún.

Lo fue con creces la de Copenhague, el año pasado, calificada por algunos como vergüenza. Así fue. La de México no lo será solo porque sus protagonistas se han encargado de bajarle el perfil. Por eso resulta más útil ver esta película, que nos estremece de principio a fin. En una hermosa mezcla de los géneros documental, drama y animación, donde no hay una palabra de ficción, se nos revela nuestra incapacidad, como colectivo humano, de reaccionar ante la amenaza global. Allí podemos ver el mundo en el año 2055, superado ya el umbral de los dos grados en el calentamiento progresivo de nuestra atmósfera, hacia el cual avanzamos hoy como civilización y como cultura, a pasos decididos, como consecuencia de haber mantenido una noción de progreso que, a juicio de los realizadores de esta producción, es estúpida. El tema de los dos grados fue subrayado en rojo en el documento final de Copenhague, y todo parece indicar que será nuevamente escrito, y nada más, en el de Cancún. Como se trata de un peligro en cámara lenta, los líderes del mundo pueden transferirlo a las generaciones que vendrán, que es lo que vienen haciendo desde la firma del Protocolo de Kioto (1997).

La película fue escrita y dirigida por Franny Armstrong, mejor conocido como Mc Libel, y en su lanzamiento mundial participaron algo así como 850 cines de todo el mundo. El epicentro fue un fabuloso montaje alimentado por energía solar en el Central Park de Nueva York. ¿Y por qué no participó Colombia? Buena pregunta. Pero aún no es tarde: en el enlace que está abajo se puede ver. Tampoco es tarde para actuar contra el cambio climático, por lo cual ‘twittear’ esta columna, ponerla en Facebook, divulgar masivamente el mensaje de esta película, antes y después de la probable vergüencita de Cancún, por lo menos nos servirá para saber lo que puede pasar aquí, y para entender, de paso, por qué tenemos el agua hasta el cuello. guzmanhennessey@yahoo.com.ar

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