NEGROS Y BLANCOS A GOZAR SIN PREJUICIOS!

NEGROS Y BLANCOS A GOZAR SIN PREJUICIOS!

Resulta difícil hablar por estos días de Pasto sin referirse al Carnaval de Negros y Blancos. Se trata de un paréntesis bullicioso y divertido durante el cual se acaba con cualquier expresión de tristeza para recibir con júbilo al Año Nuevo. Es una fiesta distinta a todas aquellas que, por este época, se realizan en diferentes lugares del país.

02 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Aquí no hay corridas de toros. Tampoco se dan cita afamadas agrupaciones orquestales. Los reinados están mandados a recoger. Todo, absolutamente todo es diferente. Los días centrales de la celebración son el 4, 5 y 6 de enero. Pero la verdad sea dicha, el carnaval se inicia con la Novena de Aguinaldos, y por ese se convierte en la fiesta más prolongada.

Durante todo este tiempo el turista encuentra en el habitante nariñense hospitalidad inigualable. Abundante y variada alimentación con el principesco cuy a la cabeza. Ese delicioso manjar, capaz de resucitar muertos y levantar a los caídos es causa del orgullo de los varones y alegría y satisfacción de las mujeres.

El carnaval también es derroche de cultura. Es la oportunidad para que las gentes del sur se mofen de todos aquellos que aún creen en su ingenuidad.

Es tiempo de chistes... pero pastusos, finos, sutiles, maliciosos.

Los negritos y los blanquitos es un carnaval donde todo es informal. Se puede salir a gozar con la más desprevenida de las indumentarias. Es algo fenomenal. Pasto se convierte en la ciudad donde nadie puede sentirse extraño. La alegría es contagiosa.

La fiesta es en las calles. Las pistas de baile son las estrechas avenidas de la zona céntrica.

El carnaval propiamente dicho comienza el 4 de enero con la llegada de la familia Castañeda, una tradición que remonta su origen al año de 1928.

Se trata de una familia forastera que emigra con sus trastos, penas y alegrías. Son recibidos con regocijo por los habitantes de un gran pueblo que les da la bienvenida con hospitalidad, música, costumbres tradicionales y ambiente de fiesta. En el pasaje se fusionan el presente y el pasado.

Cuentan los historiadores que la primera familia Castañeda eran los miembros de una familia campesina del corregimiento de El Encano que se dirigían a pagar una promesa al Santuario de Las Lajas. Los organizadores del carnaval de ese entonces tuvieron la feliz idea de involucrar al grupo de ocasionales visitantes a los actos centrales.

Del juego de negritos (5 de enero) la hipótesis con mayor aceptación frente al origen del juego, está relacionada con el levantamiento de los negros esclavos que tuvo lugar en la población antioqueña de Remedios en 1607, hecho que dio lugar, posteriormente, a la generación de un movimiento pacífico encaminado a lograr de la Corona Española la concesión de un día libre para los esclavos.

Y fue así como se inició esta singular celebración en homenaje al Rey negro Melchor.

Cabe advertir que el juego de los negritos se inició el el Cauca Grande y en Pasto se lo adoptó desde el año de 1854. El fin de fiesta está matizado con el desfile de murgas, comparsas, disfraces y monumentales carrozas.

Son postales expresivas que ante todo remiten un mensaje de alegría, inconformidad y hasta de rebeldía.

Es que, insistimos, el de Pasto no es un carnaval común. Es algo sensacional al cual están todos invitados. No le teman al volcán Galeras.

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