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EL HOMBRE QUE NO MATÓ A CANO

EL HOMBRE QUE NO MATÓ A CANO

Los barrotes de la cárcel de Bellavista se abrieron para recibir a Jorge Argiro Tobón Olarte, sindicado de ser El Negro Pabón , asesino del director del diario El Espectador, Guillermo Cano Isaza.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
15 de octubre 1995 , 12:00 a. m.

Era como meter a un ratón en una jaula de leones... la cárcel se veía enorme y la gente de las celdas miraba curiosa al ratón que entraba , recuerda Tobón.

No se cansaba de predicar su inocencia, desde la misma madrugada del 21 de septiembre de 1994, cuando 40 hombres del DAS lo capturaron.

Su esposa y cuatro hijos resignados vieron desde una ventana la partida de Tobón en una de las 16 camionetas del DAS que rodeaban su casa en el barrio Copacabana.

Ahí comenzaron las dos historias, afuera y adentro de las rejas de la sindicación de ser homónimo de un asesino.

Adentro Había música y la cárcel de Bellavista estaba adornada con pancartas. Aunque temeroso de hablar con los otros reos, Tobón se atrevió a preguntar qué pasaba.

Hermano, te metieron a la cana justo el día de las Mercedes, nuestra patrona viejo , le respondieron.

Tobón fue remitido al Patio número dos de la prisión donde había sindicados de homicidios, violaciones y narcotráfico. Tobón recuerda que allí aprendí a lidiar con el infortunio y a ajustarme a la ley del más fuerte .

Cada uno de los días de los siete meses que estuvo en Bellavista, Tobón preguntaba qué pasaba con su caso, pues el juzgado no convocaba a la audiencia de juzgamiento en la que esperaba demostrar su inocencia.

Fue tal la desesperación por la lentitud de la justicia que Tobón se declaró en huelga de hambre.

Pasados 15 días de protesta y con siete kilos y medio menos, Tobón consiguió su cometido y fue trasladado a la cárcel Modelo de Bogotá, con el aviso de que el proceso se reactivaba.

La Modelo es un reto para cualquier hombre. Veía a los hombres señalados como los más malos... pero, sabe una cosa? entendí que allá hay gente más buena que la que goza de libertad .

Narcotraficantes del cartel de Medellín y hasta un jefe guerrillero le ayudaron a Tobón a demostrar su inocencia, al certificar quién era el verdadero Negro Pabón .

Afuera Luz Amparo Villa y sus cuatro hijos debieron afrontar el desprecio social por ser la familia del sindicado asesino de Guillermo Cano.

La zozobra era permanente. Lo más terrible es ver como los hijos ya razonan y ven como la sociedad señala acusadora a su familia de una atrocidad , dice la esposa de Tobón.

Ellos también acudieron a la huelga de hambre para protestar frente a la Corte Suprema en Bogotá y los tribunales de Medellín reclamando justicia para Tobón. Los diarios titulaban: marcha de cinco personas .

La mujer viajaba cada viernes de Medellín a Bogotá para ver a su esposo y hacer diligencias para demostrar su inocencia.

Mientras los hijos huían, a sus antiguos amigos los acusaban de ser parientes de un mafioso.

El lunes pasado, Tobón volvió a escuchar el crujido de los barrotes de la prisión, pero esta vez se abrieron a la libertad.

La sindicación del DAS Dos meses después del homicidio de Cano Isaza, apareció en Medellín el cadáver de un presunto sicario del cartel de Pablo Escobar.

El cuerpo fue reclamado por Carlos Mario Gil, hermano del difunto, quien al ser interrogado por el Das reconoció que su familiar trabajaba en una banda de sicarios dirigida por un tal Jorge Pabón o Tobón o algo así, en todo caso los mismos que habían asesinado a Guillermo Cano .

El DAS certificó que el hombre que buscaba era el jefe de sicarios del cartel de Medellín, Jorge Alí Pabón, El Patas o El Negro , conocido en el barrio Manrique Oriental, donde organizaba torneos de fútbol.

Al investigar se dio con un hombre de nombre similar al que se perseguía: Jorge Argiro Tobón.

Confrontaron los antecedentes de Tobón: dos entradas a la cárcel en los años 70 por provocar disturbios durante marchas sindicalistas, una pelea en la que resultó herido de una puñalada y, como si fuera poco, jugaba fútbol en el barrio Copacabana.

Para las autoridades no había lugar a duda de que habían dado con El Negro Pabón , quien habría cambiado su nombre para despistar.

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