SE TOMÓ CONCIENCIA SOBRE EL PROBLEMA DE NIÑOS DE LA CALLE

SE TOMÓ CONCIENCIA SOBRE EL PROBLEMA DE NIÑOS DE LA CALLE

El ingeniero Jaime Jaramillo, distinguido por EL TIEMPO como el Personaje del año en Colombia en 1990 por su labor en favor de los niños de la calle, dijo que las publicaciones de este diario han servido para que los colombianos tomen conciencia de este terrible problema. También, los informes de EL TIEMPO lograron evitar ataques contra los pequeños de la calle y de las alcantarilla, manifestó el profesional que desde hace varios años trabaja en el rescate de estas criaturas.

02 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Jaramillo es el inspirador de la Fundación Niños de los Andes, que a finales del año pasado abrió un albergue en Cajicá para los niños de la calle.

El filántropo dijo que, desgraciadamente para la familia Santos, esta Navidad fue de alcantarilla por el secuestro del Jefe de Redacción de este diario, Francisco Santos Calderón, quien está en poder del grupo de Los Extraditables .

Jaramillo envió a EL TIEMPO la siguiente carta: Querida familia Santos Gracias a toda su divulgación y apoyo los niños de las alcantarillas han recibido en esta Navidad un nuevo hogar lleno de paz, felicidad y armonía.

A través de sus artículos han hecho reaccionar a los escuadrones del terror y la muerte y en esta Navidad tomaron conciencia y no cumplieron su nefasta misión. Y finalmente han entendido que el ser un hijo de una alcantarilla o de la calle, y no tener quién realmente les de lo que les pertenece y que nosotros les hemos quitado y arrebatado y nos quejamos de que nos roban! Y es que cuando se ha vivido dentro de estas condiciones infrahumanas, noches enteras a la espera de un pedazo de pan, una mano amiga y unas cuantas palabras, que muchas veces no llegan. Y es que estos hijos nuestros colombianos de la calle cuanto no darían porque alguien les diese un poco de cariño y unas cuantas palabras, porque el frío y la falta de cariño, los sienten mucho más en su alma que en su cuerpo.

A través de todas sus publicaciones han hecho tomar conciencia de este terrible y dantesco problema a todos los colombianos, pero desafortunadamente para ustedes hoy esta Navidad es una Navidad de alcantarilla! Es como mejor lo puedo describir, porque la ausencia, la desesperación y la impotencia de ver que un ser tan querido, un miembro de familia excepcional se encuentre hoy junto con Diana y todos sus demás compañeros en condiciones tan infrahumanas. Porque realmente quien siente los golpes de un secuestro son sus padres, hijos y familiares y unos cuantos amigos más que son los que reciben el castigo diario de la desesperación, el martirio de la desolación y este frío en el alma que con nada se quita.

Por eso hoy 31 de diciembre del 90 quiero ofrecerles mi apoyo incondicional para cualquier tipo de ayuda, mediación o intervención, para que ellos nuestros grandes amigos y compañeros que su único pecado fue haber ayudado y arriesgado su vida para darnos a conocer a nosotros la verdadera realidad de una Colombia amarga que se desangra día a día. Porque como vamos a lograr la paz, combatir el flagelo de la drogadicción y erradicar la pobreza absoluta si permanecemos insensibles ante tan cruel realidad.

Creo que la paz no se logra con palabras sino con hechos y viene es desde nuestros hogares y no es problemas del Gobierno; es problema de todos nosotros.

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