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Los más ricos no se pusieron de acuerdo

Los más ricos no se pusieron de acuerdo

Director de Portafolio En la foto oficial todos se ven contentos, pero la realidad tras bambalinas de la última reunión del Grupo de los Veinte, que tuvo lugar en Corea del Sur a fines de la semana pasada, fue una de tensiones y dardos entre los líderes que representan a las economías más poderosas del mundo. “Este no ha sido un festival del amor”, le dijo un funcionario que estuvo en la cita a la agencia Reuters.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
15 de noviembre 2010 , 12:00 a. m.

Y es que, a pesar del tono del comunicado expedido, en el cual se subraya una serie de acuerdos de tono general, fueron pocas las decisiones específicas alcanzadas en Seúl, más allá de establecer un cronograma para futuros encuentros de ministros de Hacienda y cuyo progreso será revisado dentro de un año, cuando los presidentes y primeros ministros de las naciones más poderosas de los cinco continentes se encuentren en Francia.

La falta de acuerdos concretos no fue sorpresiva para los observadores. Una razón fundamental es que la sensación de que hay que responder con urgencia a los desafíos ha disminuido radicalmente. Es cierto que Estados Unidos, Japón o buena parte de Europa mantienen un crecimiento económico que apenas supera el estancamiento y que las altas tasas de desempleo se han convertido en el gran dolor de cabeza de la mayoría, pero, mientras eso ocurre, China, India o América Latina pasan por una buena época.

Al mismo tiempo, hay profundas diferencias entre los poderosos. Buena parte de las críticas se dirigen a Pekín, que sigue haciéndose la de la vista gorda ante los llamados para que deje flotar su moneda, el renminbi, así esta se haya apreciado ligeramente en los meses recientes. Como resultado, los chinos siguen progresando gracias a la fortaleza de su sector exportador, desoyendo los consejos que dicen que deberían crecer apoyándose más en su mercado interno.

Por otra parte, también hay ataques en contra de la actitud de Washington, cuya política consiste en inundar de dinero al mercado financiero para mantener bajas las tasas de interés y así conseguir que los piñones del consumo y la inversión se muevan de nuevo. El problema es que ese exceso de liquidez ha hecho que el dólar pierda valor y que una oleada de capitales se vaya hacia otros destinos, incluyendo las economías emergentes. Como resultado, las quejas que se escuchan en Colombia con respecto a la fortaleza del peso se repiten en Brasil, Chile o Tailandia, en donde la revaluación de la moneda es también un tema de debate nacional. Por tal razón, las economías menos desarrolladas han adoptado una serie de medidas, que incluyen el levantamiento de talanqueras orientadas a evitar llenarse de dinero, pues tanta abundancia crea burbujas y es fuente de problemas futuros.

Problemas de fondo A la par de esto, los problemas de fondo continúan. Todos los líderes afirmaron que la economía global se encuentra desbalanceada, pero a la hora de identificar las soluciones les echaron la culpa a los demás. Por ejemplo, en su conferencia de prensa al cierre del evento, Barack Obama afirmó que hay naciones que piensan que “su ruta a la prosperidad está pavimentada simplemente de mayores exportaciones a Estados Unidos” e insistió en que el tema del renminbi es irritante “para aquellos que compiten con China al vender bienes alrededor del mundo”.

Semejantes críticas fueron respondidas por Pekín, que rechazó las acusaciones, no sin enfatizar que está en el proceso de cambiar las fuentes de crecimiento de su economía para darle más opción al consumo interno. Sutilmente, la nación más populosa del mundo también le recordó a Washington que es la primera inversionista en títulos de deuda emitidos por el Gobierno norteamericano y que ve con gran preocupación el enorme déficit fiscal que algunos encuentran insostenible.

Dicha postura fue respaldada por Alemania, la segunda exportadora del planeta, que también está molesta por la política que conduce a la depreciación del dólar. En sus comentarios, la canciller Angela Merkel insistió en que hay que cerrar la brecha fiscal, tal como lo ha decidido una buena parte de las naciones europeas, a pesar de las quejas y manifestaciones.

Que las cosas no siguen nada bien es algo que se encargó de recordar Irlanda.

Después de haber sido durante años uno de los países de mayor crecimiento en el seno de la Unión Europea, la quiebra virtual de sus entidades financieras se ha convertido en un poderoso lastre que no ha podido ser solucionado; tanto, que, a pesar del mensaje proveniente de Bruselas en el sentido de que la UE tiene los mecanismos para darle la mano a un socio en problemas, el escepticismo continúa.

En medio de los desacuerdos, los latinoamericanos presentes en la cita – Brasil, Argentina y México– expresaron su preocupación en torno de los desequilibrios. No obstante, las quejas no fueron muy sonoras, teniendo en cuenta que los dos primeros van muy bien, entre otras razones gracias al apetito asiático por las materias primas que produce la región.

Ahora comienza una nueva etapa, orientada a buscar nuevos consensos y ojalá metas más precisas que los vagos llamados a corregir los desfases internacionales. En tal sentido, la próxima visita del presidente chino, Hu Jintao, a Washington en enero puede ser la oportunidad de encontrar una salida a un inconveniente grande, que, de seguir sin solución, tarde o temprano pasará su cuenta de cobro. Por otro lado, el Fondo Monetario Internacional continuará trabajando en la búsqueda de opciones y en impulsar más mecanismos orientados a mejorar la supervisión financiera. También en conseguir que un acuerdo sobre la necesidad de aumentar el capital mínimo de los bancos comerciales para disminuir su capacidad de apalancamiento se convierta en realidad. Tales requisitos recibieron un espaldarazo del G20 en Seúl, debido a lo cual algunos defienden al club de las naciones más poderosas e insisten en que hay cosas para mostrar, aparte de la foto.

Los presidentes y jefes de Estado de los países miembros del G20 que asistieron a la Cumbre de Seúl, el jueves y viernes pasados, en la foto oficial del evento. Entre ellos, los presidentes Obama, Sarkozy, Lula t Hu Jintao. Fotos: EFE.

G20 plan de acción El grupo señaló que se moverá “hacia un sistema de tasas de cambio más determinado por el mercado” y que sus países “se abstendrán de devaluaciones competitivas de monedas"

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