SE RAJÓ LA CONSTITUCIÓN DE 1991

SE RAJÓ LA CONSTITUCIÓN DE 1991

Esta semana se celebraron diez años de Constitución. Hubo multitud de comentarios, algunos favorables y muchos críticos. A López Michelsen la Constitución no le parece original porque la Corte Constitucional es igualita a la que él había concebido en la reforma que quiso hacer en 1977, porque la tutela ya se había propuesto como recurso de amparo desde que cayó Rojas Pinilla pero nunca se puso en práctica- y porque antes de la nueva carta ya había negros e indígenas en las listas del partido liberal, especialmente en las de la Guajira, el Cauca y el Tolima grande, donde hay muchos negros e indígenas .

10 de julio 2001 , 12:00 a.m.

Esta semana se celebraron diez años de Constitución. Hubo multitud de comentarios, algunos favorables y muchos críticos. A López Michelsen la Constitución no le parece original porque la Corte Constitucional es igualita a la que él había concebido en la reforma que quiso hacer en 1977, porque la tutela ya se había propuesto como recurso de amparo desde que cayó Rojas Pinilla pero nunca se puso en práctica- y porque antes de la nueva carta ya había negros e indígenas en las listas del partido liberal, especialmente en las de la Guajira, el Cauca y el Tolima grande, donde hay muchos negros e indígenas .

El Tiempo tituló que la constitución se rajó, a pesar de que la encuesta que llevó a cabo el propio periódico muestra que el número de personas que creen que las reformas que introdujo la constitución fueron buenas es más del doble del número de las que piensan que fueron malas. La gran mayoría piensa que ahora los gobiernos locales son más representativos de la voluntad popular. El tarjetón electoral fue un acierto. La tutela, el defensor del pueblo, la fiscalía, la descentralización, la circunscripción nacional para elegir senadores y la participación ciudadana cuentan con un respaldo popular inequívoco y a raíz de la nueva carta la gente adquirió una mayor conciencia de sus derechos. La mayoría de la gente cree que la constitución afecta su vida cotidiana especialmente en las áreas de salud y educación, y un número apreciable de colombianos la han leído (46 por ciento).

Una mayoría piensa que los cambios que se hicieron no tuvieron suficiente efecto y otra mayoría dice que no se realizaron cambios fundamentales. Según la encuesta de El Tiempo, la mayoría piensa que no se ha puesto en práctica mucho de lo que promete la nueva constitución pero eso no es culpa de la constitución sino de los gobiernos. La gente le atribuye la responsabilidad por no haber alcanzado la paz a errores de las políticas de los gobiernos, a falta de interés de la guerrilla en la paz, al narcotráfico, a su vínculo con las Farc y a otras razones. Solamente el 6 por ciento de los encuestados piensa que la paz no se ha podido hacer por fallas en la constitución. Igualmente, la inmensa mayoría sabe que en estos últimos diez años no han cambiado las costumbres políticas, que la reforma del congreso no tuvo efecto y que la revocatoria del mandato de los congresistas fue inútil. La mayoría de la gente se siente mal y muy mal representada por los partidos políticos y por los congresistas. Solamente el siete por ciento se siente bien y muy bien representado por los congresistas y el ocho por ciento por los partidos. Los dos partidos tradicionales y el congreso, tal como están organizados, han perdido el respaldo popular. Lo que se raja es la clase política, y los dirigentes también se rajan por no haber sido capaces de mover al país en la dirección que hay que moverlo.

A pesar de este acertado diagnóstico que indicaría que hay que cambiar de políticos, de candidatos y de presidentes los medios la han emprendido contra la constitución, no contra los políticos de los dos partidos. Y ellos, con el gobierno a la cabeza y las Farc haciéndole barra, están compitiendo para ver quién es el que propone más reformas constitucionales, con la secreta esperanza de que nada cambie. Inexplicablemente, el 57 por ciento de los encuestados por El Tiempo creen que otra reforma constitucional mejoraría la situación del país. Parece que nos vamos a embarcar en ello, y cuando celebremos los primeros diez de esa nueva constitución van a decir que no sirvió para nada porque los gobiernos y los políticos no la dejaron poner en práctica. Vamos a seguir hablando cháchara y se van a cambiar las cosas en el papel, cuando lo que se necesita es hacer cosas concretas para cambiar la sociedad y ponerla a trabajar en paz. Se puede principiar por aplicar la Constitución de 1991 y las leyes existentes.

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